MANUEL FERNANDEZ PALOMERO y JAVIER DE BURGOS

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DISPARATE COMICO-LIRICO

EN ÜN ACTO, DIVIDIDO EN CUATRO CUADROS, EN PROSA, ORIGINAL

MÚSICA DE LOS MAESTROS

CALLEJA y LLEÓ

Copyright, bv M. Fernández Palomero y D. de Burgos, 1907

SOCIEDAD DE AUTORES ESPAÑOLES Núñez de Balboa, 12

190S

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University of North Carolina at Chapel Hil

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EL POBRECITO PRÍNCIPE

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Queda hecho el depósito que marca la ley

EL POBRECITO PRÍNCIPE

DISPARATE CÓMICO-LÍBICO

EN UN ACTO, DIVIDIDO EN CUATRO CUADROS, EN PfiOSA

OU1G1NAL l)K

MANUEL FERNANDEZ PALOMERO y JAVIER DE BURGOS

■música da los maestros

CALLEJA y LLEO

Estrenado en el TEATRO ESLAVA el día 28 de Diciembre de 1907

■*■

MADRID

a. V8L.4SOO.tMP., MjJB^ÜifcS DÍSíKíi A* A, U DOF.° Teléfono número jf/

1908

REPARTO

PERSONAJES

ACTORES

ESPERANZA Puea Maetínez.

RENE Srta. Sánchez-Jiménez.

DIANA , Santa Ceüz.

CAPITANA 1.a.. Navaebete.

ÍDEM 2.a Revilla (G.)

ÍDEM 3.a Blasco.

AMAZONA 1.a Villar.

CAPITANA GARDENIA Fuensanta Gabcí a.

LA CABA DE AMAZONAS . Sea. Teain.

JHAMM A- TELHAÁ Se. Mibó.

TETH-TAÑAO Del Valle.

EL PRÍNCIPE Seta. Sigleb.

EL RADJAH Se. Maeinee.

EL MARABÜT Allen-Peekins.

EL GRAN MONOLITO Velázquez.

BRAHMÁN l.o Ituebi.

ÍDEM 2.o Gil de Abana.

ÍDEM 3.o Ramón.

Favoritas, hay 'aderas, amazonas, indias, egipcias, brahmán' s,

guerreros, indios, eunucos, esclavos, fakires, niños del Badjah,

dignatarios, egipcios, músicos, etc., etc.

La acción del primer cuadro en la India; del segundo y tercero

en el imaginario País de las Amazonas, y del cuarto, en las ruinas

de Thebas, en Egipto

Derecha é izquierda, las del actor

*<sfi&»¿ffl}¿W9* ^e^O

ACTO ÚNICO

CUADRO PRIMERO La Pagoda da Qhuppa-Theesa

La acción de este primer cuadro se desarrolla en un radjalato de la India. La decoración representa el exterior de una gran Pagoda ó templo consagrado al cuito de las divinidades indias. Al foro, frontispicio del templo con su monumental puerta de entrada, cubierto todo él de caprichosos dibujos y bajorelieves represen- tando deformes y monstruosas divinidades, mezclados con espan- tables cabezas do animales raros, aunque revelando en todo ello la original y definida orientación de la arquitectura india. En la especie de plazoleta que forma en la escena la entrada de la Pa- goda y á conveniente distancia una de otra, se alzan, sobre pedes- tales, tres deformes divinidades paganas con tres ó cuatro pares de brazos cada una y dos o tres caras, que miran en todas direc- ciones. Los tres Ídolos ostentarán en sus peanas, a la vista del pú- blico y perfectamente legibles, los nombres de "Phanca, Feyman y Theca», en el orden indicado y de izquieida á d.recha. El tem- plo se halla asentado en un claro de bosque de vegetación esplén- dida. Es de noche. La luna colora fantásticamente la escena con un tinte que indica la proximidad del amanecer. A partir de la primera van suave y progresivamente cambiando los tonos de luz. hasta hacerse completamente de día.

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ESCEN^ PRIMERA

JHAMMA-TELHAÁ, BRAHMANES ' 1.°, -¿° y 3.°, TE1H-TAÑA0 y CORO DE BRAHMANES. Al levantarse el telón aparece el Coro de Brahmanes, vestidos todos con largos túnicos blancos, barba que les- llega á la cintura y turbante blanco en la cabeza, en actitud de re- verente adoración, formando un semicírculo frente al público. En el centro de la escena Jhamm Telhaá, ó gran Sacerdote

Música

Coro ¡Achi!

¡Michi! ¡Tiquinich! ¡Chiquirriquichi!

¡Pispuehl

¡Vichnú!

¡Rezarevich! ¡Salchichón de Vichi

¡Gaspach! ¡Sangüich! ¡Mostach! ¡Fiscovich!

¡Pelé!

¡Male gro verte güe!

Aquí reunidos

nos tienes ya; ¿qué ocurre, qué pasa? ¡Oh gran Jhamma-Telhaá!

Jham. Los nobles de la corte

vendrán con el Radjah y quiero daros cuenta de lo que va á pasar.

Coro

¿Qué será?

¿Qué será?

Jham.

¡Atención '

y escuchad!

Con su corte el gran Radjah pronto lo tendréis aquí á pedirle protección al gran DiosRasca-Mhaquí. Mil presentes le ha de hacer ricas joyas le traerá; y me estoy viendo feliz con el oro del Radjah. Coro ¡Galopín I

¡Sinvergüen...! , ¡So pillín! , ¡Te tañé! ¡Sí! ¡Sí! ¡Míreme usté aquíl,..

(Se oye dentro el sonido de un trombón. Todos es- cuchan.)

¿Qué es eso?... Jham. Un soliloquio

de trompa ó de trombón. Coro ¿Quién toca ese instrumento?

TeTH (Saliendo y tocando un instrumento raro de metal.)

Su humilde servidor.

Oid la melodía de más armonía que se oyó hasta el día en esta nación. Coro ¡Qué tipo tan tonto!

¡Tóquela pronto y diga que saca de esa distracción!

Teth. Yo lo toco todo

con este instrumento

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que es el más sonoro y el más inodoro de los que hay de viento. Con él me acompaño cuando por ahí le doy serenatas á los papanatas que vienen al templo de Rasca-Mhaquí. Coro Qué viejo y qué raro

es ese instrumento. ¡A! ¡E! ¡I! ¡O! ¡U!... Pero es muy airoso para ser de viento. Si con él á cuestas andas por ahí vas á morir tísico créemelo á mí.

(Teth-Tañao figura que toca en el trombón.)

Tiene mucha gracia, esto es un portento, hagamos lo mismo que hace ei instrumento.

(Simulan que tocan.)

¡Qué bien ha sonado! ¡Qué bien ha salidol

(Simulan que tocau.)

¡Y qué fácilmente lo hemos aprendido!

(Teth-Tañao toca.)

El lo toca todo

con ese instrumento

que es el más sonoro

y el más inodoro

de los que hay de viento.

Con él se acompaña

cuando por ahí

les da serenatas

A los papanatas

de Rasca-Mhaquí.

9

¡Achi!

¡Michi! ¡Tiquitichi!

¡Truqui!

¡Traquil :(Jhichiriaiich!

¡Achi!

¡Michi! ;Tiquitichi!

¡Truqui!

¡Traquil ¡Chichirimich!

¡Pi^puch!

¡Nanchip! ¡Rospischichin!

Chinchín!

i ¡Chiqui, chiqui, chiqui, chi!

(Al terminar el número leth-Tañao hace mutis por la derecha.)

Hablado

Jham. Sacerdotes del gran ídolo; sabias lechuzas

de la gran Pagoda; avestruces sagrados de Rasca- Mhaqui: escuchadme.

Brah. 1/ Habla, gran Jhamma-Telhaá.

Brah. 2 >■ Colgantes estamos de tu soplo, gran Jham- ma-Telhaá.

Brah. 3.° Nuestra profana vida es vicio, miseria, in- mundicia; si la quieres ahí la tienes, Jham- ma-Telhaá.

Jham. Que Buhda os la aumente y guardáosla.

Ahora cid. Sonó la hora de las fiestas sagra- das en la gran Pagoda de Chuppa-Thesa.- Miríadas de fanáticos creyentes acudirán de toda la India á consultar á los ídolos y á depositar sus ofrendas en las aras insacia- bles cuya custodia nos está encomendada.

BRAH. l.o ¡Oh, ventura! (interrumpiéndole.)

Brah. 2 o ¡Oh, dicha!

Brah. 3. o ¡Oh, felicidad!

Jham. ¡O... habláis vosotros ó hablo yo! Este año

visitará la Pagoda nuestro señor el podero- so Radjah de Tomay-Daka, que acompaña-

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Brah. l.o Brah. 2.o Brah.

J HAM.

O.O

Brah. l.o Brah. 2.o Brah. 3.° Jh\m.

do de su hijo y de innumerables dádivas viene á implorar de Rasca-Mhaquí un re- medio contra las infinitas calamidades que acosan de continuo á su desdichado vastago Pero ¿qué tiene esa liendre de Bhuda? ¿E^e lechoncillo de Brahma? ¿Ese gusarapo de Vichnú? Lo ignoro. Él caso es que el Príncipe fini- quita, y que es necesario tender á ese des- graciado un hilo siquiera de consoladora esperanza. Id preparando las ceremonias. La ciudad va despertando y no tardarán en llegar fakires y creyentes. Yo espero al emisario de Radjah. Id. ¡La oreja de Brahma te oiga! Et belfo de Bhuda te hable! ¡La ciencia de Vichnú te pique! ¡Con Rasca-Mhaquí me basta! (Mutis el Coro

por la l'agoda.)

ESCENA II

JHAMMA-TKI.UAÁ y TETH-TAÑAO, que entra por la derecha medio curda y empinando una vasija india

JHAM. (Viendo beber á Teth-Tañao.) Lamparilla de Bhll-

da, ¿qué haces?

TET.H (Haciéndole una gran reverencia.) ¡ Alcuza del gran

ídolo!

Jham. Que Bhuda te perdone el sacrilegio.

Teth Qué Bhuda ni qué rábano celeste; ya estoy

harto de farsa, y como me apures mucho hoy mismo sabe toda la ciudad lo que pasa en la Pagoda. Que los ídolos no son más que cuatro troncos de alcornoque; que los sacerdotes no son más que unos sinver- güenzas, como verbigracia...

Jham. ¡(Jalla! ¡Calla, saltamontes lácteo!

Tjeth ¡Los ídolos!... ¡Valiente filfa están los ídoloe!

¿Pues y los nombrecitos que les habéis puesto? ¡El Dios Phanca!... La Diosa Fey- man y el Dios Theca!... Se leen de corrido, y pan, café y manteca; un desayuno.

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Jham. Pero, ¿qué pretendes con esto, microbio

convaleciente?

Teth Que se me reconozca el mismo derecho que

á vosotros para disfrutar de la vida. ¿Creéis que no he visto .vuestras orgías nocturnas en las criptas sagradas con las danzarinas y las bavaderas?

Jham. Es el rito de Brahma.

Teth ]Nol ¡Si el que brama soy yo!

Jham. Después presenciarías el martirio del

cuerpo...

Teth Sí, ya vi como te martirizabas con aque-

lla morenaza...

Jham. ¡Una esposa de Bhuda!

Teih Me lo figuré, porque todos los años viene á

la Pagoda con un bhndin.

Jham ¡Teth-Tañao!

Teth ¡El que te ba tañao á he sido yo!

Jham. (zarandeándole ) Pero ven acá, pitillo de la

Arrendataria.

Teth ¿Qué quieres, panecillo de Romanones?

.IHAM. (Escuchando.) ¡Eh! ¿Quién viene? (Mira por la iz-

quierda.) ¡Rasca-Mhaquí me valga; el jefe de los guardias del Radjah!

Teth ¿El gran Monolito?

Jham. El mismo. Anda, hijo mío. Ya sabes lo que

esta mañana te encargué; repasa bien la lección, que una torpeza tuya puede costar- nos la cabeza; ¡vél

Teth (¡Siempre haciendo el colas! No, pues lo que

es hoy me las paga á ese tío.) (Haciéndole una profunda zalema.) ¡Langostino invulnera- ble! (Mutis por el templo.)

ESCENA III

JHAMMA-TELHAÁ y EL GRAN MONOLITO, que entra por la izquier- da. Es un guerrero terrorífico y estrafalario. Durante toda la escena no se detiene ni un solo momento, y al final de cada párrafo suelta garbanzos de trueno, que producen un atronador estruendo

Jham. ¡Oh, sable irresistible del Radjah!

Mon. (a ios ídolos.) ¡Brahma, ÍShiva, Kali, Vichnu,

Salud! (Suelta un disparo.)

]2 .- JHAM. (Pando un salto sobrecogido.) (¡Zulú!)

Mon. Jhamma-Telhaá, anuncióte llegada Radjah

Tomay-Daka, acompañado Príncipe, corte, guerreros, favoritas, bayaderas y esclavos. Avisa brahmanes, dinpón ídolos y prepara

invocación. (Otro trueno.) JHAM. (Haciendo el mismo juego.) (¡Ladrón!)

Mon. ¡Radjah Tomay-Daka quiere á toda costa

salvar á su hijo. Si ídolos danle remedio te cubrirá riquezas. Si no, verdugo segará tu melón sacerdotal. (Trueno y mutis izquierda rá- pidamente.)

Jham. (¡Animal! ¡Que Confucio te derrumbe, telé-

grafo sin hilos!) (vuelve ai proscenio.) ¡La hora llegól ¡La comitiva se aproxima! ¡Vamos á

preparar la invocación! (Mutis por la Pagoda.)

ESCENA IV

JHAMMA-TE1.HAÁ y TETH-TAÑAO, el RADJAH, el PRÍNCIPE, el GRAN MONOLITO, BRAHMANES, FAKIRES, GUERREROS, DIQ. NATARIOS DE LA CORTE, FAVORITAS, INDIAS, B VYADERAS, EUNUCOS, ESCLAVOS, NIÑOS DEL RADJAH y CORO GENERAL DE INDIOS con dádivas y presentes

Música

Comienza el número no habiendo nadie en escena. En seguida co- mienzan á entrar:

Primer grupo.— Indias con panderetas; detrás un esclavo indio, llevando á la espalda un tambor de tres parches, y tras él tres indios tocando los parches.

Segundo grupo.— Guerreros indios del Radjah. Un ídolo condu- cido á hombros por esclavos. A los lados del ídolo, dos dignata- rios de la corte del Radjah, abanicando al ídolo con largos aba- nicos de plumas de colores. Detrás del ídolo, indios y íakires de largas barbas y descuidado traje.

Tercer grupo.— El Preceptor y los niños del Radjah, acompaña- dos por dos guerreros.

Cuarto grupo.— Cuatro eunucos, y entre ellos las favoritas del Radjah.

A los acordes de la marcha triunfal entra toda la comitiva del Radjad. Guerreros, dignatarios, esclavos con braserillos, el Rad-

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jad sobre un trono portátil y precedido de cuatro bayaderas. A su lado, dos dignatarios abanicándole. Después entra el Principe en la misma forma que el Radjah. Ambos vienen cubiertos por grandes quitasoles, que conducen dignatarios. Cierran la marcha guerreros y Coro geral de indios con presentes y regalos para de- positarlos á los pies del ídolo cuando se indique.

El Gran Monolito camina delante del trono del Radjah.

Coro ¡Viva el monarca

nuestro soberano, sol de la India que se encamina aquí para implorar muy devoto y ufano un gran favor de R asea- Mh aquí. ¡Ole ya! |E1 Radjah!...

Rad. Yo soy el soberano

más recampechano..

¡Aaaaay!... Soy el más saleroso y jacarandoso

¡Que haaay!...

Ooko ¡Aaaaay!...

Linda bay adera, sal aquí á bailar para que se anime nuestro gran Radjah. A ver si tu danza le hace tan feliz, que no necesite de Rasca-Mhaquí.

Hay que danzar sin descansar.

- u

(Mientras las Bayaderas bailan el Radjah cauta.)

R »d. A sus subditos queridos

servidor siempre los quiso de verdad.

Coro ¡Tururú! ¡Tururúl ¡Vichnú!

Rad. Y aunque luego los saqueo,

lo hago siempre con aseo y equidad.

<Joro |Tururú! ¡Tururú! ¡Vichnú!

Iíad. Soy el monarca más chulo

de tóos los monarcas. Aunque se incluyan entre estos también á los carcas.

Nadie podrá ya dudar,

ole ya

porque sí, que más célebre soy

aquí ya que en Polonia Karageorgevich.

(Jom) Nadie podrá ya dudar,

ole ya

porque sí, que más célebre es

aquí ya que en Polonia Karageorvich.

(a los compases de la marcha triunfal se abren las puertas de la Pagoda y rodeado de Brahmanes sacan al gran ídolo Rasca-Mhaqui, al que colocan en el cen- tro de la escena. Al aparecer el ídolo todos humilltiu su frente ante él.)

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Hablado

Jham ¡Corte linfática,

plebe fanática, ved á nuestro ídolo Rasca-Mhaquí! ¡Colmad de dádivas sus aras místicas; mostraos espléndidos! ¡¡venid, venid!!

(Los esclavos conductores de las ofrendas colocan á los pies del ídolo los presentes que le dedican. Algu- nos indios é indias hacen lo mismo depositando ante sus aras flores, frutos, telas y diamantes. Ninguno alza sus ojos ante la pretendida divinidad. Jhamma-Telhaá se acerca al Radjah haciendo una profunda cortesía.)

¡Oh, señor de ios creyentes, gran Radjah de Tomay-Daka, dile al ídolo tus penas, cuenta al ídolo tus ansias! Rao. Yo decirlas necesito;

sus favores me hacen falta.

^Con acento de enérgica invocación.)

¡Dios del Gansee;, dios del Indo! ¡mira al hip.de mi almal ¿no le ves qué engurrumido? ¿no le ves que es una paja? ¿que son hilos sus dos brazos y sus piernas dos hilachas?...

PrÍK . (con voz ridiculamente quejumbrosa.)

¡Ay, mi padre! Rad. ¡Ay, tu madre!

Mor- . ¡A y, qué niño!

Jhaiu. ¡Qué piltrafa!

Rad. (Dirigiéndose á Jhamma-Telhaá.)

No vaciles; pide al ídolo un remedio á su desgracia. Jham Voy al punto á consultarle.

¡Humillaos ante SUS plantas! (Todos obedecen.)

¡El dirá para que pueda

ser feliz, lo que hace falta!

(ai ídolo.) ¡Lámpara del firmamento!... ¡Arco

voltaico de la atmósfera!... ¡Luz Drumónt

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del Paraíso! ¡ Rasca- M ha quí! ¡¡Rasca -Mha- quíü ¡¡¡Rasca-Mhaqníü!

(Ábrese el ídolo en dos mitades como un libro y apa- rece la cara picaresca de Teth-Tañao.)

Teih ¡Ya me tienes aquí!...

JHMM. (Furioso.) ¡Cierra! (Teth-Tañao cierra apresurada-

mente, invocando,) ¡Poderoso Rasca-Mhaquil Abre tu divina boca y di á nuestro gran Radjah qué ha de hacer su noble hijo para encontrar la felicidad de que carece: contes- ta. (Pausa y más fuerte.) ¡Contesta!

Teih (Asomando la cabeza.) ¿Pero cómo voy á contes-

tar si me estás diciendo que me calle?

Jham. Por lo que más quieras; habla. Nos va en

ello la cabeza.

Teth Pues alárgame esa botella ele Jerez, (señalan-

do las viandas que hay á sus pies.) Si no, no hablo. (Se la alarga rápidamente y Teth-Tañao cierra.)

Jham. Vamos, gran ídolo, contesta. ¿Qué debe ha-

cer él pobrecito Príncipe para hallar la feli- cidad que busca?

Teth (con voz profunda.) ¡Viajar! Buscar un hombre

feliz y ponerse SU camisa. (Prodúcese en la co- mitiva un movimiento de sorpresa y de curiosa espec- tación.)

Jham. ¿Pero existe en la tierra algún hombre feliz?

Teth Uno ?ólo vive lejos de aquí. Búscale; la gran

Estrella del Norte te servirá de guia.

Jham. ¿Pero...?

Teth (Que no hablo más, ¡ea!... ¡que me dejes be-

ber tranquilo!) (Cierra.)

Jham. (ai Radjah.) Ya oísteis al gran ídolo, señor.

Rad. Pues hay que marchar en busca de ese

hombre feliz sin pérdida de tiempo, (a jham- ma-Teihaá.) me acompañarás. Necesito tus consejos á más de los del ídolo, (a su corte.) ¡Marchemos á palacio y preparadlo todo para que hoy mi^mo salga la expedición! (ai Príncipe.) ¡Anímate, hijo mío! ¡Vamos en busca de tu felicidadl

Prín. ¡Ay, mi padre!

JHAM. ¡Ay... SU madre! (iniciase el mutis, música y

MUTACIÓN

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CUADRO SEGUNDO La muralla gigantesca

Telón corto representando una. gran muralla que serpentea por las sinuosidades de un pintoresco paisaje. A la derecha puerta prac- ticable con postiguillo, por la que se supone se pasa al interior del famoso pais de las Amazonas. Es de diá.

ÜSCENA PRIMERA

AMAZONA 1.a, y luego JHAMMA-TELHAÁ y TETH-TAÑAO. Al le- vantarse el telón aparece la Amazona 1.a paseando á lo largo de la muralla y dando guardia á la puerta, armada de una lanza con pun- ta dorada. Pasados unos momentos, se detiene, mira invt'stigadora- mente hacia la izquierda, y después hace mutis por la puerta, ce- rrándola tras On instante después entran coniendo por la izquier- da, jadeantes y sudorosos, Jhamma-Telhaá y Teth Tañao, que se lan- zan sobre la puerta pretendiendo abrirla inútilmente

Teth ¡EhL. ¡Centinela!... ¡Señora centinela!... ¡Que

110 venimos por los gabis!... (Con desaliento.)

¡Nada!...

Jham. ¡Qué viajecito, Teth-Tañao, qué viajecito!...

Teth tienes la culpa. ¿No te empeñaste en co-

rrer mundo y en abandonar nuestra Pago- da?... ¡Pues bien lo hemos pagado!

Jham. ¡El sol me liquida!... ¡El viento me quiebra

la color!...

Teth ¡Como que esto no es un viaje! ¡Esto es una

liquidación por quiebra! ¡Y todo por una vil camisa!... ¡Porque eso de la camisa lo has levantado tú!

Jham. Sí, y ya he visto la cola que trae la cosa;

pero anda, hijo mío. Llama otra vez á ver si se apiadan de nosotros antes que llegue el

Radjah. (Se acercan los dos á la puerta. Teth-Tañao da en ella unos golpes.^ ÁMAZ. 1.a (Abiiendo el postiguillo y asomando la cabeza.)

¿Quién vive?...

2

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Música

Los DOS

Ábreme la puerta, señora portera, las troneras abre que hay aquí un tronera. Que aquí están dos indios de visualidad, abre ó nos morimos de debilidad.

Jham. Teth Jham. Teth

Son las mujeres bonitas. Igual que las alcachofas. Que se las arrima al fuego. Y se les abren las hojas.

Los DOS

Anda ya, brahmin,

Igalopín! Zúrrale brahmán,

¡ganapán! Que eres el más cuco que hay en la Indo China y en el Indostán.

[Kurdestán!... (Bailan.)

Jham. Teth Jham. Teth

Dice nuestro gran Kadjah. Que pronto tendrá otro infante. Pues con tanta infantería. Va á ser preciso el desarme.

Los

DOS

Anda ya, brahmin,

[galopín! etc., etc. (Bailan.)

Hablado

Jham.

Amaz. Teth

¡Nada!... ¡Ni con música!... 1.a (por el postiguüio.) ¡Atrás, paisanosl...

¡ \l fin!... (a la Amazona.) ¿Decías rubia, cali- ginosa?...

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Am vz. Jham.

Amaz. Iham.

Teth

Jham. Amaz. Jham.

*.a Que os vayáis con la música á otra parte.

¿No te ha gustado la serenata? 1.a Ño.

Pues hija, haberlo dicho y te hubiéramos

traído los Coros Clavé.

Varaos, no seas tonta y abre. ¡Mira que

te lo pierdes!...

¿E-tais acaso en pie de guerra? 1.a Aquí siempre estamos en pie.

Porque no estoy yo ahí, que si no...

ESCENA II

DICHOS y la CABA DE AMAZONAS. Ábrese la puerta y sale por ella la Caba seguida de la Amazona 1.a

€ab\

Teth

Jham €aba Teth Caba

Jham.

Teth

Caba Teth Caba Jham. Amaz. 1.a Tííth Amaz. 1.a Jham. Amaz. l'.a Teth Amaz. 1.a Caba

¿Dónde están esos extranjeros?... (ai ver á

Teth-Tañao y dulcemente sorprendida.) ¡¡Ah.ll ... (Se dirige á él con los brazos abiertos.) ¡Socorro!... (Ocultándose tras Jhamma-Telhaá ate- rrado.)

¡Vamonos, tú!... ¡No huyas!...

¿Pero qnién es este ranchero?... El destino, queriendo ponerme frente á tí, me condujo á custodiar esa puerta guarda- da antes por una loba. ¿Por una loba? ¿Y para qué, si contigo bas- taba?...

Bueno, ¿pero pasamos ó no pasamos? ¿A quién hav que pedir permiso?... A )a capitana. ¿No lo eres tú?

No; yo soy de clase más baja. Soy Caba. Sí, hombre; ¿no lo ves? La Caba baja. ¿Sabéis el santo y seña de la plaza? Ya lo creo que lo sabemos. ¿A ver?... ¡El santo!... (con mimo.) ¡^an!... ¡San Teadoro!... (complacida.) ¿Y la seña?...

¿La seña?... ¡Esta!... (La da un abrazo.)

¡Adelantel... ¡Tenéis franca la puerta!. . ¡Altol... ¡Eso no vale!...

< 20

Jham. ¿Por qué?

Caba Porque á quien tenéis que dar el santo y

seña es á mí. Teth «jA. tí?... ¡Jhamma-Telhaá, entiéndetelas con

Ja Señora!... (Mutis por la puerta llevando cogida de la cintura á la Amazona 1.".)

JHAM. (Sujetando á la Caba que se dirige á él con los brazos-

abiertos.) ¡Vuelve el sábado, que habrá men- drugos!... (Mutis rápido por la puerta.)

Caba ¿Me desprecias, guerrero del Oasis?... ¡Pues

bien, yo te juro que ese arlequín celestial

Será mío!... (Mutis rápido.)

MUTACIÓN

CUADRO TERCERO El país de las Amazonas

Un jardín fantástico á todo foro. Todos los términos practicables. Es- de día

ESCENA PRIMERA

ESPERANZA, RENE, DIANA y la CAPITANA GARDENIA. Al le- vantarse el telón entran las tres reinas seguidas de la Capitana Gar- denia, por la derecha

Esp Queridas compañeras. Ha llegado la hora

de que hablemos claro.

René !iSi sil Día, j!01».6«

Esp. Nuestra situación aquí es insostenible. Siete

meses hace que éramos en París las reinas de la moda. Él París Edén nos servía de tro- no. Diana cautivaba á sus admiradores con sus barcarolas veneciana?. Tú, René, con tus cuplés parisiens, y yo con mis canciones andaluzas.

Día. ¡Maldito viaje en globo!

René ¡Arturito tuvo la culpa!,

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Esp. Sí, nos embarcamos y á los dos días vini-

mos á caer aquí, donde nos proclamaron reinas del país. ¡Del país de las mujeres!,;.

Rene Se me ocurre una idea. ¿Por qué no habla-

mos con los extranjeros que esta mañana han pasado la muralla gigantesca y nuestras amazonas han hecho prisioneros? ¡Vedlos allí á la puerta de su tienda y prosternados ante su ídolol

Esp. Tienes razón. Tal vez ellos nos ayuden á sa-

lir de esta situación enojosa. ¡Capitana Gar- denia!...

Cap. 1.a (Avanzando y saludando. ) ¡Majestad!...

Esp. ¡Conduce hasta aquí á los extranjeros! (Mutis

la capitana.) Como ante ellos no conviene des- cubrirnos, dejadme llevar la conferencia.

Rene Cuenta con nosotras.

Día. Te ayudaremos en todo cuanto digas.

Esp. Aquí llegan. ¡Silencio!

ESCENA II

DICHAS, JIÍAMMA-TELHAÁ, TETH-TAÑAO, El RADJAH, El PRÍN- CIPE y El GUAN MONOLITO, que entran por la izquierda precedidos de la CAPITANA GARDENIA

Rad. (ai entrar.) ¡Gran Budha, qué mujeres!...

Mon. ¡Qué hermosas!...

Jham. ¡Ay qué criaturas!...

Teth ¡Ay qué ricae!...

Prín. ¡Ay mi madre!. .

Esp. Decidme, extranjeros. ¿Qué buscáis en nues-

tro reino?...

Jham. ¿Que qué buscamos?... Pues nada... que...

pasábamos por ahí... Pero decidme, donce- llas acongojantes. ¿Y vosotras, quién sois?

Esp. Somos reinas de las amazonas, aunque no

naturales de este país. Esta (Por Diaua.) es africana.

Día . Sí, de Tazza. ¿Y tú?

Jham. ¿Yo?... ¡De Cacarajícara, y gracias! , . .

Esp. (por Rene.) Esta es circasiana. Hada de la be-

lleza. Flor y nata de la hermosura. Yo soy

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mallorquína, y ambas tiernas, amorosas,,

dulces... Jham. ¡Ay!...

¡.'e.^é ¿En qué piénsase

Jham. En que como dulces no nial me gusta

, más, si la flor y nata ó la Mallorquína. Rad. ¿Y qué nombres usáis... aquí para andar

por ca?a? Día. Yo me llamo Diana.

Rene Yo, Rene.

Esp. Y yo Esperanza.

TETH ¿Esperanza?... (Se abraza á ella.)

JHAM (intentando separarle.) ¿Pero qué haces?...

Teih ¡Déjarnel... ¡Déjame acariciar e^ta Espe- ranza!

Rad. (Furioso.) ¡Vil gusano!

Teth ¡Gran Radjah!

Í.ASTífS (Aparte.) ¡Un Rad jab!

Esp. (¡Un príncipe!)

Rene (¡Un millonario!)

Día. (Aparte á las otras.) ¡Hay que conquistarlo!

Rene (ídem íd.) ¡Y que nos lleve con él!

ESP. (ídem íd.) ¡Nos llevará! (Diana se aproxima mimo-

sa é incitante al Príncipe, que la acoge con alegría. Pené hace lo propio con el Radjah y Esperanza se co- loca entre Jbamma-Telhaá y Teth-Tañao. Todos se- vuelven jalea. El Gran Monolito se pone a mariposear con la Capitana.)

Día. ¡Ay!...

Rene ¡Ay!...

Esp. ¡Ay!...

Ellos ¡Aaaay!. .

Prín. Sí, Diana; bas despertado mi alma. ¡Ven.,.

abrázame como yo te abrazo! (La achucha.") Rad. ¿Pero qué hace el Príncipe?...

Jham. Ya lo veis: Tocando á Diana.

Esp. (ai Radjah.) Señor. Marchemos á Palacio, don-

oe te alojarás dignamente y nos dirás el

objeto de tu visita. Rad. Vamos. |Jhamma-Telhaá, mucho ojo con el

ídolo!... Jham. Descuida, señor. Teth-Tañao responde de él

COn SU Cabeza. (A Teth-Tañao imperativamente.) ¡Vé!... (Mutis todos por la derecha. Diana y el Prín-

23

Teth

cipe lo han hecho ya por la izquierda disimuladamente, pero á la vista del público. Cuando todos se han ido, hace mutis Teth-Tañao por la izquierda.)

{ai mutis.) ¡Pues señor, está visto que ni aquí ine van á dejar las migajas!

ESCENA III

CAPITANAS 1.a, 2.a y 3.a, y CORO DE AMAZONAS por la derecha

Coro

Capuanas Coro

Capitanas

Hlusica

Aquí está la escolta

de las amazonas,

la que á nuestras reinas

guardia siempre da.

Y es por su apostura

y su gentileza

el mayor encanto

de la capital.

Miren mi carita

qué rett-pieciosa

y que bonita es.

Al cruzar la cade

corre todo el mundo

por verla á su placer.

¡Vamos, niñas! ¡Alma!

¡Más marcialidad! (Evolucionan )

Aquí esta la escolta

de las amazonas,

la que á nuestras reinas

guardia siempre da.

Con estos soldados

no hay lucha posible,

por.pie en la pelea

siembre han da triunfar.

¡Alto!... (Hacen alto.)

Son las mujeres

en la milicia

de imprescindible

necesidad.

Pues peleando

no hay quien las venza,

24 -

Coro

Capitanas

Todas Capitanas

Todas Cap. 1.a

y hacen al hombre

capitular.

Pues peleando

no hay quien las venza,

y hacen al hombre

Capitular. (Kvolucionan.)

Al general más bravo yo rindo de seguro, porque es un gran apuro ponerse frente á mí. Y no hay quien se resista, pues del primer embate ganamos el combate con solo hacer así. ¡Tarata ta ta ra ta!... etc. ¡Tarata ta ta ra tal...

etc., etc. (Evolucionan.)

Al hombre máá valiente desde ahora desafeo y si al empuje mío se atreve á resistir, con mis ojitos dulces le miraré melosa rindiéndole mimosa con sólo hacer así. ¡Tara ta ta taratal etc. ¡Tara ta ta tarata! etc. (Evolucionan.) ¡Guardia!... ¡De frente!. .. ¡Marchl...

(Mutis todas derecha, en la misma forma que entraron.)

ESCENA IV

TE1H-TAÑA0 y la CABA DE AMAZONAS

Teth

Caba

(Entrando despavorido por la izquierda y gritando.)

¡Un globol... ¿Dónde hay un globo? ¡Un abis- mo!... ¡Una alcantarilla!. . ¡Algo que me trague!

(Entrando izquierda y con los brazos abiertos.) Te-

soro mío! ¿Qué buscas? ¿Qué anhelas? ¿Qué deseas?

Teth ¡Ser libre, Caba, ser libre! ¡Ver el sol, que no

le veo desde que te tengo delante!

Caba ¿Te ciegan mis encantos, dime? ¿Qué te pa-

rece mi incitante balanceo? (Accionando.)

Teth ¡La salida del botijo!

Caba ¿Y qué es el botijo?

Teth Un tren.

Caba ¿Y qué tren es ese?

Teth Un mixto.

Caba ¿Y para qué quieres un mixto?

Teth Para prenderte fuego.

Caba (¡La pasión le abrasa!)

Teth (¡Pero qué Caba!... ¡Qué caballería es esta se-

ñora!)

Caba ¡Oh, amor, amor!... ¡Palabra hermosa! ¡Pala-

bra dulce!... ¡Palabra...!

Teth ¡Palabra que si yo quién eres no paso la

muralla!

Caba ¡Fíjate!. . ¡Mi voz arroba!... ¡Mi mirada arro-

ba!... ¡Mi pecho!...

Teth Ponle arroba y media

Caba Pero dime, girasol esbelto, ¿por qué no me

amas?

Teth Porque no puedo amarte. Mi religión me lo

prohibe. Mi Dios me lo veda.

Caba ¿Que tu Dios te lo veda?... ¿Ese?... (señalando

izquierda.) ¡PupS espera! (Desenvaina el sable y se lanza furiosa hacia la izquierda. Un instante después se oye dentro un gran estrépito y repetidos golpes.) TETH (Horrorizado mirando hacia la izquierda.) ¡Cielos!...

¡Ni para albondiguillas!... (Entra otra vez la Caba muy satisfecha y envainando el sable.)

Caba ¡Ya está! ¿No dices que tu Dios te lo veda?

Teth Pero, ¿qué has hecho?

Caba Levantarte la veda. ¡Anda, ya puedes ca- zarme!

Teih (con desesperación .) ¡Dios Brahma! ..

Caba ¡Cázame! ¡Cázame!

Teth ¡Rasca-Mhaquí!...

Caba ¿Dónde?

TéTH ¡Aquí!... (Hace una seña picaresca y mutis rápido

izquierda.^

Caba (sola.) ¡Oh, no cabe duda! ¡Me ama, sí, me

ama! (Entra por la derecha el Gran Monolito.)

26

ESCENA V

La CABA y el GRAN MONOLITO

Mon. (ai entrar.) ¡Brahma nos asista! ¡El Príncipe

ha desaparecido!

CaBA (aI verlo y enterneciéndose rápidamente.) ¡Ah! (Mi-

mosa.) ¡Guerrero de Julio Verne! ¡Fresco del Ticiano! ¡Majo de Goya! ¡Sí! ¡Yo te idolatro!

(Va á abrazarle.)

Mon. (Pegando un salto.) ¡Cuerno de Bhuda!. .

Caba (persiguiéndole.) ¡Sí, hermoso mío! i Tomara el

¡Soy tu y al Mon. ¡Zape!...

Caba ¡Es inútil!... ¡Es inútil que disimules! ¡Tú

me amae! (he persigue.) Mon. (Huyéndola.) ¡Socorro!

Caba ¡Ven!... ¡Ven, tentación de San Antonio!...

(Alcanzándole.) ¡Al fin eres mío!

Mon. (ííuyeudo despavorido por la derecha, llevando á re-

molque á la Caba, que no le suelta. ) ¡Auxilio! ¡Que

me quiten esta vieja! (Mutis.) ESCENA VI

JHAMMA-TELHAÁ y TETH-TAÑAO. Entra el primero, mustio y abatido por la derecha

Jham. ¡Ay, Pagoda de mi alma! ¿Por qué te aban-

doné? (Llamando izquierdo.) ¡Teth-lañao! ¡Teth- Tañao!

Teih (Kntrando) ¿Llamabas, escuerzo maravilloso?

¿Qué pasa?

Jham. Que el Príncipe se ha fugado con la reina

Diana, y el bárbaro del Radjah dice que 6 parece su hijo ó me corta la cabeza. Para averiguar el paradero de los fugitivos quiere consultar el ídolo.

Teth ¿El ídolo? ¿Conque el ídolo, eh?... ¡Espera!

(Mutis rápido izquierda, volviendo un momenio des- pués trayendo á rastras un informe y deshecho pelele del mismo color y ropaje que el ídolo del primer cuadro.)

27

Jham. ¿Qué es eso?...

Teih Toma; ahí tienes el ídolo.

Jham. ¡Horror!...

Teth ¡Ya lo ves!... ¡Ni para el Rastro!...

Jham. ¡ Miserable!. .. ¿Quién; quién ha cometido eso

atropello?

Teih A primera vista parece que ha sido un au-

tomóvil, ¿verdad?,.. Bueno, pues ha sido la, Caba; la Caba que porque la he dicho que mi Dios me impedía amarla ha convertido el ídolo en un retrato de Weyler.

Jham. ¡Ah, infame!... ¡Teth-Tañao!... En cuanto la

veas dale cincuenta azotes á la Caba.

Teth ¿Que la de yo cincuenta azotes?... ¿En el?...

¡Mira; dáselos porque á no me gusta ver visiones!

Jham . Pero desgraciado, ¿y el Radjah?... ¡Mira, hijo

mío, una vez más complaciente y puesto que es tu voz la que oye el Radjah cuando invoca!...

Tííth ¡Que no! ¡Ea!... ¡Que yo no hablo más!

Jham. ¡Teth-Tañao!... ¡De rodillas te lo pido!... (se

arrodilla ante él.) ¡Mira que nos va en ello la cabeza!... ¡Colócate el traje del ídolo y!...

(Calla aterrado al oir dentro la voz del Radjah que grita enfurecido.) ¡Cielos! .. ¡ Ifil Radjah!... ¡I'or

favor!.. ¡Pronto ó nos perdemos!... (Recoge el

pelele del ídolo y se lo lleva con Teth-Tañao á remol- que por la izquierda.)

Teth (ai mutis.) ¡Que no hablo!...

ESCENA Vil

El RADJAH, JHAMMA-TELHAÁ, tres ESCLAVOS y luego TETH- TaÑAO

(üntra el Radjad por la derecha airado y descompuesto; ronco de

puro furioso y seguido de tres Esclavos indios. Un momento después

entra por la izquierda Jhamma-Telhaá.)

Rad. (Gritando.) ¡Mi hijo!... ¿Dónde está mi hijo?...

¿Quién se lo ha llevado?... ¿Dónde me lo

han puesto?... ¿A Ver?... (A los Esclavos.) ¡El

ídolo!... ¡Traed el ídolo á escape!... (Mutis ios

28.—

Esclavos izquierda.) ¡Ay, Jhamma-Telhaá de mis congojas!... (se abraza á él.) ¿Qué han he- cho de mi vastago?... Jham. ¡Salchicha!...

Rad. (Pegando un salto despavorido.) ¿Eh?...

Jham. ¡Salchicha de Uraliana, digo que lo ignoro!...

(Por los Esclavos que entran por la izquierda.) ¡El ídolo, Señor!... (Los Esclavos dejan el ídolo en el centro de la escena dando frente al público y después de colocarle delante un braserillo de esencias hacen mutis por la derecha, haciendo profundas reverencias. El Ídolo ó sea Teth Taña o aparece sentado en la mis- ma postura é igual traje que el ídolo del primer cua- dro.) JHAM . (^Acercándose á Teth-Tañao y bajo.) ¡Teth-TañaO

por favor!... Teth (Aparte á jhamma-Teihaá.) ¡Que ya te he dicho

que no hablo!... Jham. (ídem á Teth-Tañao.) ¡Pero!...

Teth (ídem.) ¡Ni una palabra más!...

RaD. (Paseando malhumorado y nervioso.) ¿Jhamma-

Telhaá, qué haces?... Jham. Señor: el Ídolo no está en lo que le hablo.

Rad. Quémale incienso sagrado.

Jham. (Sacando un paquetito de esencias) ¿Hablas? ..

Teth ¡Mira, Jhamma-Telhaá!...

JHAM. ¡Toma!... (Echa en el braserillo un puñado de esen-

cias que levantan una espesa humareda.) ¡Ahó- gate!...

Teth (sofocado.) ¡Ejem!... ¡Ejem!... ¡Mira que me

voy atufando!... Jham. ¡Sufre!... ¡Por testarudo!...

Teth ¡Ladrón!... ¡Atchisss'.L ¡Pues no hablo...

ea!... Jham . (ai Radjah.) Señor; en vista de que el ídolo se

muestra insensible al incienso, le daré con

el martillo sagrado unos golpes en la peana. Rad. Sí; dale, dale fuerte Jhamma-Telhaá.

Teth (Pero, ¿qué va á hacer este bruto?...) (jhamma-

Telhaá suca de entre sus vestidos un martillito dora- do y con él preparado se dirige al ídolo sobre el que descarga un martillazo simulado en un pie de Teth- Tañao que lanza un alarido.)

Jh <m. (¡Chúpate esa!. .)

29

Rad. ¿Eh?...

J ha m . Nada, señor. Se está desperezando.

TeTH (¡Animal!...) (jhamma-Telhaá descarga otro marti-

llazo.) |Aaaay!...

Rad. ¡Parece que se queja!...

Jham. ¡Es el despertar de los dioseM

Rad. Muy pesado debe tener hoy el sueño. (Desen

vainando el sable.) ¡Toma; toma mi sable y dale un tajo en la cabeza á ver si se despavila!...

Teth (¡Qué bestia!... ¡Y sería capaz de rebanarme

el pescuezo!. .)

Rad. ¡Y si no, déjame! ¡Yo lo haré!... (se dirige ai

ídolo con el sable levantado.)

Teth (con voz profunda.) ¡Detente!... ¡Hablaré!...

Los dos ¡Al fie!

HEúsica

Rad. Dios excelso del Oriente,

¿dónde está mi hijo adorado? Jham. ¿Dinos qué es lo que le ocurre?

¿dinos si está bien ó mal? Rad. Haz, Señor, que á Diana olvide;

que se vuelva á nuestro lado. Jham. Que se salga de sus garras

que se salga sin tardar. Teth No hay que impacientarse

que ya se saldrá.

(El Radjnb y Jhamma-Telhaá evolucionan mente.)

II

Rad. Ya que mi hijo se ha fugado

con esa reina preciosa... Jham. Haz que suba al Paraíso

lleno de felicidad. Rad. Haz que suba protegido

por tu diestra poderosa. Jham . Porque si es que le subes

á la gloria llegará.

- 30 ~-

Teth No ternas, que á tu hijo

se le subirá.

(Evolucionan cómicamente.)

Hablado

Rad. Está bien, Jhamma-Telhaá. Prepara al mo

mentó nuestra marcha, pues quiero seguir

la pista á ios fugitivos. (Va á hacer mutis dere- cha pero se vuelve y le dice con misterio:) ¡Ah!. .

¡Una noticia!... ¡Las reinas Esperanza y Rene se vienen con nosotros!...

Jh km . (con alegría ) ¿De veras?

Rao. Silencio y ya lo sabes. Arréglalo todo y par-

tamos cuanto antes. (Mutis derecha.)

Jham . ¡Descuida, gran mochuelo!

ESCENA VIII

JHAMMA-TELHAÁ, TETH-TAÑAO y á poco ESPERANZA

Jham. ¡Anda, monín!... ¡Desciende!... ¡Desciende,

que te voy á estar dando tortas hasta que se se te levanten ampollas en la masa.

Teth ¿A mí?...

Jham. (Escuchando.) ¡Silencio!... ¡Alguien viene!...

(Acudiendo á la derecha.) ¡Ah!... ¡Si es Esperan- za!... ¡Mi encantadora Esperanza. (La abraza

al entrar.)

Esp. ¿Has acabado ya cen el ídolo?...

Jham. No; pero acabaré con él muy pronto.

Esp ¿Le hacías alguna ofrenda?...

Jham. Sí; una ofrenda. (¡Una ofrenda de bofeta-

das que le van á volver loco!...)

Esp. ¡Ah! ¡Pues yo también quiero consultarle!...

Jham. ¿Tú?...

Esp. Sí; necesito hacerle algunas preguntas.

Teth (¡Hombre! .. ¡Mira por dónde me va á pagar

este tío lo de los martillazos!...

Jham. ¡No, no; no puedes...!

TETH (Con voz cavernosa.) ¡Déjala!...

Esp, ¿Lo ves?... ¡También él quiere que le con-

sulte!...

- 31 JHAM. (Amenazando disimuladamente á Teth-Tañao.) ¡Ah,

granuja!... Teth (a Esperanza.) ¡Cuéntame tus cuitas, reina de

las reina?!... Esp. jAy, que Dios tan uno!...

Tkth ¡Soberana dislocante!...

Esp. ¡A37, que Dios tan amable!...

Teth ¡Amazmia despampanante!...

Jham. (Furioso.) ¡Ay qué Dios!... (¡Pero qué gachó

más sinvergüenza!) Esp. Pues bien, señor; yo quisiera saber...

Teih Espera, nacarada doncella. Mi boca está

seca; si quieres que te hable, pon tus labios

sobre los míos y mis palabras te colmarán

de dicha, Esp. Corro á obedecerte.

JHAM. (¡Ay, que la va á besar!...) (Esperanza se acerca

á Teth-Tañao que la abraza y achucha fuertemente.)

¡Cuerno de Budha!... ¡Cómo la estruja!...

¡Basta! ¡Basta! .. ¡Que no es para tanto la

sequía!... Esp. Señor. No por qué, pero á tu contacto

tumblo y me agito. Teth Yo también me agito, así es que... ¡agito,

toma agito! (La acaricia )

Jham. (fSe están haciendo papillas!...)

Teth Ahora en señal de humillación, ciñe tu

pierna con una soga tosca. ¿ Porque gas- tarás ligas, verdad?

Esp. De seda, señor.

Teth ¿A verlas?...

Jham. ¡Caracoles!... ¡No, Esperanza, no se las en-

señes!. .

Esp . Déjame. Es un dios.

Jham, ¡Qué Dios, ni qué refetiche!... ¡Basta!...

Teth (.Estoy sudando mitra!...)

Jham. (a Esperanza,) ¿A qué has venido?...

Esp. A decirte que por nosotras todo está listo

para partir al primer aviso.

Jham. ¡Pues corre á Palacio y reúnete con el Rad-

jad!... Yo voy al instante, en cnanto acabe con este... (,Con este alma mía!...) (Mutis rápi- do. Esperanza por la derecha. Apenas ha desaparecido, baja Teth-Tañao de un salto de su pedestal.)

32 TETH ¡Limpíate!... (Se quita el traje del ídolo y lo tira.)

Jham. ¡Golfo! ¡Granuja!... ¡Frescales!... (persiguién-

dole.)

TETH (Haciendo mutis derecha.) ¡TÍO primo!... (Mutis de

Jhamma-Telhaá, persiguiéndole.)

MUTACIÓN

CUADRO CUARTO Las ruinas de Thebas

Decoración fantástica á todo foro representando unas ruinas. Es de noche

ESCENA PRIMERA

ESPERANZA., RENE, JHAMMA-TELHAÁ, el RADJAH, TETH-TA-

ÑAO, el gran MONOLITO, el MARABUT, bailarinas álmeas, músicos:

soldados, esclavos indios, etc., etc.

Al levantarse el telón ocupan la escena todos los personajes indica- dos. Esperanza y Rene sentados en cojines de dibujos arabescos, y en primer término izquierda, contemplan las danzas de las álmeas. Junto á ellas y de pie, se encuentra un Marabut muy feo y atavia- do grotescamente con raras vestimentas egipcias. Detrás de las reinas y también de pie, el Hadjah y Jhamma-Telhaá. Tras ellos, soldados de su cortejo y esclavos indios. Teth-Tañao, sentado en un cojín al lado de las reinas, sigue con picarescas muecas los cantos y los bailes. Numeroso grupo de danzarinas, en el centro de la escena, se. entrega con voluptuoso abandono á los inquietos escarceos de Terpsícore. En la derecha, segundo término y sentados eu el suelo, unos cuantos músicos egipcios simulan tocar en raros y estrafalarios instrumentos.

Música

Coro Cesen ya vuestras danzas,

lirios del valle, vuestra mamá Terpsícore lo manda hacer así.

33

Y tú, Reqé, cimbrea tu airoso y lindo talle, que estamos por tus cánticos loquitos y frenéticos, mirándonos en tí. Rene Pues bien, amigos míos,

si tanto lo pedís, escuchad la flor y nata de las coplas de París.

El cuplet que en mi país nació hoy de moda por su chic se ve, y no existe tierra comme üfaut en que dejen de cantar cuplets. Y al inglés y al ruso y alemán se tradujo tan feliz canción, y por ellas las lenguas están en amante universal función. Y este es el cuplet de Folies- Bergerés. * Le voila, le voici, marco el baile así. Le voici, le voila, este es el can-cán.

Todos Le voila,

le voici, etc., ete.

Rene A un muchacho muy simpaticen

la otra noche convidé á cenar, y á los postres yo misma llené unas copas de rico cognac. Mi copita con dulce emoción á sus labios dulce aproximé, y me dijo apenas la probó ¡qué cognac tan rico tiene usted! Y este es cuplet de Folies- Bergerés. etc., etc.

34

Todos Le voila,

le voici, ' etc., etc. Esp. Antes, señores,

de concluir, ahí va un tanguito de mi paí?. >

(Todos acompañan con palmas.)

Todos

Esp.

Todos

Cuando mi Pepe me achucha, yo, muy zalamera, rne dejo achuchar, y mis ojitos se encienden porque me mareo de felicidad, iimtre sus brazos me oprime y yo muy mimosa me dejo apretar, y embelesada le digo: ¡Ay, Pepe del almal ¡Achúchame másl |Ay, másl ¡Ay, másl ¡Achúchame, Pepe! ¡Achúchame más! ¡Ay! ¡Ay, por Dios, José! ¡Ay, achúchame! ¡Que tu achuchón, me disloca! ¡Ay, por Dios, José! ¡Ay, achúchame! ¡Mira que estoy medio loca!... ¿Loca?... ¡Loca!... ¡Ay, por Dios, José! ¡Ay, achúchame! ¡Que tu achuchón me disloca! ¡Ven, por Dios, aquí para hacer así lo que quieras de mi! ( Palmas.)

Esp. Achúchame, negro mío,

porque me acongojo de gusto al bailar, y cuando no me achuchas, me achuchas, me achuchas, penita me da. Acércame tu carita,

35

porque en tus ojitos me quiero mirar

pa decirte teastornada:

¡Ay, Pepe del alma, achúchame más!

¡Ay, más!

¡Ay, más! ¡Achúchame, Pepe! ¡Achúchame mát!... ;Av!...

¡Ay, por Dios, José! ¡Ay, achúchame! etc. Todos ¡Ay, por Dios, José!

¡A}% achúchame! etc.

Hablado

Mar. Basta de danzas, dislocadoras álmeas; hijos

del Nilo, bifurcaos por las ruinas; dejadnos solos.

(Los músicos, soldados, bailarinas y cuantos componen el Coro, hacen mutis entre profundas reverencias.)

Rad. (Por el Marabuth.) lodos le obedecen.

Teth Debe ser un gran personaje.

Mar. ¿Conque decías, gran Liadjah, que vas co-

riendo el muí do en persecución de tu hijo y que la furia de la peisecución te ha traído á nuestras ruinas?

Rad. Ni más ni menos; mi hijo el príncipe To-

may-Daca era manso como un cordero; pero ¡ay, Marabuth de mis congojas! los corderc s duran poco; ver á Diana y encrespársele -los vellones, todo fué uno; huyó con ella y nada hemos vuelto á saber de él.

Jham. ¡Quién sabe si se hallarán escondidos por

aquí!

Mar. Muy fácilmente; á poca distancia de. este

lugar hay una gruta misteriosa que tiene la virtud rarísima de atraer á todos ios enamo- rados.

Teth. ¡Ah, pues allá están!

Rad. Y ¿podremos entrar en ella nosotros?

Mar. Con tal que yo os deje,

Esi»i Pues ¿quién eres tú?

36

Mar. El gran Marabuth, el conservador de las

momias faraónicas. Thet. ¡Ah, pero eres conservador!

Jham. ¡Claro, hombre! ¡No ves cómo se parece á

La Cierval Esp . ¡Pues á la gruta!

TODOS |A la grilta! (Todos mutis por la izquierda menos el

Marabuth.)

ESCENA II

MARABUTH y luego la CABA

Mar. [Id, id á la gruta mientras yo pienso el me-

dio de hacerme dueño del oro del Radjah! (Diez mil libras por una momia! (Queda pen- sativo.)

(Entra la Caba por la derecha y al ver al gran Mara- buth se queda estática contemplándole.)

Caba (En éxtasis.) ¡Ah! ¡Un hombre! ¡Qué delicia!

¡Con el tiempo que hacía que yo no me to- paba con un hombre! (Se arranca hacia él como unaa flecha y le abraza.) ¡Amor mío!

^lAR . (Pegando un salto sorprendido.) ¡RemallOma!

Caba (Acariciándole.) Tu rostro es bello como el de

Adonis. Tus ojos negros como la noche; tu boca roja como la fresa; tu pelo castaño claro...

Mar . Señora, que esto pasa de castaño oscuro.

Caba ¡Anda, tómame en tus brazos! ¡A la una!...

(Se le echa encima.)

Mar. ¡Señora! ¡Que yo no tomo nada á la una!

(¡Rechufa con la tía y cómo se acerca!)

Caba Tienes la gallardía del cisne y la alegría de

la alondra.

Mar. En cambio tienes la cualidad del tordo.

Caba ¡Sí; yo quiero volar contigo á las regiones

etéreas!

Mar. ¡Ay! (¡Pero calla! ¡Oh, que idea más lumino-

sa!... ¡Sí, eso es! (A ella y con repentina pasión.) ¡Sí; catatúa desconocida!... ¡Sí; yo te amo! (Llevándosela hacia la derecha.) ¡Volaremos don-

37

de quieras! ¡Yo también quiero volar! ¡No me ves que estoy volao!

CABA (Siguiéndole y mimosa.) ¡Síl ¡VUela! ¡VUela!

¡vuela!

MAR. ¡Sí! ¡Voló! ¡Voló! ¡Voló! (Mutis ambos muy aca-

ramelados.)

ESCIENA III

El RADJAH por la izquierda y á poco y por dicho lado ESPERAN- ZA, RENE, JHAMMA-TELHAÁ, 1ETHTAÑAO y el gran MONO- LITO

RAÍ). (Entrando muy excitado.) ¿Qué es esto, gran

Radjah? ¿Qué significan estas ansias de amar que se han apoderado de tan de im- proviso? ¡á ver! (Gritando.) ¡Esperanza, Rene, Jhaunma-Telhaá! ¡Venid todos! (Entran todos

los nombrados y además Teth Tañao y el gran Mono- lito.)

Todos (ai entrar.) ¿Que es eso? ¿Qué pasa?

Rad. . Que quiero volver cuanto antes á nuestro reino.

Jham. ¿Sin encontrar á tu hijo?...

Teth ¿Ni al hombre feliz?

Rad. ¿El hombre feliz?

Jham. Silencio, señor; el Marabuth se acerca, (se-

ñalando la derecha.)

ESCENA IV

DICHOS y el MARABUTH, que entra sin reparar en los presentes

Mar. (con aiegiia.) ¡Es mía! ¡Completamente mía!

¡Oh, Alah! ¡Al fin soy feliz!

Todos (con sorpresa.) ¿Feliz?

Rad. ¿Feliz? ¿Tú eres un hombre feliz?

Mar. ¡Enteramente feliz!

Rad. ¿Sí? ¡tu camisa!

Mar. ¡Mi camisa!

TODOS (Rodeándole.) ¡¡Tu Camisa!! (Todos le tiran de los

sayos.)

Mar. (Forcejeando con todos.) ¡Soltadme! ¡Soltadme!

¡Gran señor, que me van á dejar en cueros!

Rad. (a todos.) ¡Basta de tirones! (ai Marabuth.) ¡Da-

nos tu camisa por las buenas!

Mar. ¿Que os mi camisa? ¡Imposible, señor!

Rad. ¿Por qué?

Mar. Porque en mi vida he gastado camisa. ¡Mi-

rad! (Se descubre el pecho viéndose que no lleva ca- misa.)

Todos (con desolación.) ¡¡Horror!!

ESCENA ULTIMA

PRÍN .

Todos Rene Esp. Rad.

Prín .

Jbam. Rad.

Mar. Todos

DICHOS, el PRÍNCIPE y DIANA (Entrando izquierda seguido de Diana.) No hace

falta, padre mío. ¡El Príncipe!

iDiana! (Se abrazan los tres.)

(Abrazando al Príncipe.) ¡Príncipe de mi vida! (Transición brusca.) ¡Aparta, mal hijo!

Perdóname, padre mío, pero lo que yo ne- cesitaba no era una camisa. Ya sabía yo que era un pelele. ¡Basta; en cuanto lleguemos á la Pagoda de ChuppaThessa, se celebrarán vuestres bo- das! ¡En marcha! ¡Viva el Radjah de Tomay-Daca!...

;VÍVa!... (Música y telón.)

FIN DEL DISPARATE

Precio: QJIQ. peseta