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OF
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OF TEXAS
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UBBMW USE OHtf
DEPARTAMENTO DE LA GUERRA,
DIRECCIÓN DEt CESTO Í>E >XJÍ3tTC RICO.
INFORME
SOBRE EL
CENSO DE PUERTO RICO,
1899
Teniente Coronel J. P. SANGER, Inspector- General, Director.
HENRY GANNETT, WALTER F. WILLCOX, Peritos en Estadística.
Traducido del inglés por Frank L. Joannini.
WASHINGTON:
IMPRENTA DEL GOBIERNO.
1900.
S44605
lie Uwverscj •f Teías
ÍNDICE.
P&glnA.
Carta de remisión del Director al Secretario de la Guerra 9
Organización del Censo 9
Geografía 11
Orografía 11
Clima 12
Riqueza mineral 13
Fauna y flora 13
Historia 13
Descubrimiento k 13
Colonización 14
Guerras 14
Importación, exportación é ingresos 16
Condiciones económicas 17
Gobierno 19
Gobierno municipal y provincial 22
Juzgados y tribunales 1 22
Población indígena 24
Población de color 30
Chinos 32
Resumen de censos anteriores 32
Censo de 1860 32
Censo de 1877 34
Censo de 1887 35
Diseño de la tabla de población 37
Método de encuadración 1 38
Discusión acerca de las tablas 41
Población total 41
Población urbana 44
Centro de población 45
Sexos 46
Edades 47
Razas 57
Razas y edades 62
Nacionalidad 64
Varones de edad electoral 65
Estado conyugal 68
Los solteros 69
Los casados 71
Los viudos 74
Instrucción 74
Historia 74
Analfabetismo 75
3
4 ÍNDICE.
Discusión acerca de las tablas — Continúa.
Instrucción — Continúa. Página.
Asistencia á la escuela 78
Clasificada según sexos 80
Clasificada según edades 80
Clasificada según razas 81
Analfabetismo entre personas mayores de 10 años 81
Estadística sobre institutos de instrucción 86
Ocupaciones 89
Clasificadas por sexos 91
Clasificadas por edades 92
Clasificadas por edades y sexos 93
Clasificadas por razas 96
Clasificadas por razas y sexos 97
Clasificadas según su nacimiento 97
Clasificadas por su clase 98
Clasificadas según ocupaciones determinadas 100
Extensión de las familias 101
Familias de un miembro 102
Familias de once y más miembros 103
Familias de dos á diez miembros 104
Condiciones higiénicas de moradas y casas desocupadas 106
Moradas y familias 109
Fuente de abastecimiento de agua 110
Lo que se hace con las basuras 113
Sistema de letrina 114
Estadística de la vida 116
Defunciones 116
Nacimientos 116
Matrimonios 116
Agricultura 122
El café 122
Informe del Señor Ricardo Hernández 122
Clima 122
Terreno 123
Método de cultivo 123
Método de preparación 124
Informe del Señor M. Badrena 128
El azúcar 132
Infonne del Señor Ricardo Hernández 132
Clima 133
Terreno 134
Época de la plantación 135
Reproducción 136
Preparación del terreno 136
Plantación de azada 139
Plantación de hoyo ó foza 139
Plantación sobre bancos 140
Resiembra 140
Deshierbo 141
Aporque 6 atierro 141
Deshijado 142
Deshoje 142
Corte de la caña 143
Gastos y productos 144
ÍNDICE. 5
Agricultura — Continúa. Página.
El tabaco 145
Informe del Señor Plancellas 145
Método de producción 145
Producción 147
Cría de Ganado 148
Caminos, ferrocarriles y aperos agrícolas 149
Tabla de agricultura 149
Discusión acerca de las tablas de agricultura 150
Hacendados según razas 152
Productos 154
El café 156
El azúcar 157
Ingenios y alambiques 157
TABLAS.
Tabla I. Población total, según departamentos 159
II. Población total, por términos municipales 159
III. Población total, por departamentos, términos y barrios 160
IV. Población total, por ciudades 166
V. Sexos, nacionalidad general y color, por departamentos y términos. 168
VI. Proporciones según sexos, por departamentos y términos 172
VII. Proporciones por nacionalidad y color, por departamentos y
términos 174
VIII. Edades y sexos, por departamentos y términos 176
IX. Edades, sexos y razas, por departamentos 178
X. Lugar de nacimiento, por departamentos y términos 189
XI. Lugar de nacimiento, sexos y razas, por departamentos 191
XII. Varones de 21 años de edad y mayores, según lugar de nacimiento,
razas y educación, por departamentos y términos 194
XIII. Estado conyugal, por departamentos y términos 198
XIV. Estado conyugal, sexos, razas y nacionalidad, por departamentos.. 200 XV. Estado conyugal, según sexos, razas y nacionalidad, por departa- mentos 204
XVI. Prole ilegítima, según edades, sexos, razas y nacionalidad, por
departamentos 244
XVII. Asistencia á la escuela, educación é instrucción superior, por departa- mentos y términos 247
XVIII. Proporciones de 10 años de edad y mayores, según edades, sexos,
razas, nacionalidad y educación, por departamentos 250
XIX. Instrucción superior, según edades, sexos, razas y nacionalidad, por
departamentos 270
XX. Asistencia á la escuela, según sexos y razas, por departamentos» . . . 272 XXI. Clase y capacidad de establecimientos de instrucción, por departa- mentos 285
XXII. Número de alumnos, según colores y sexos, por departamentos 285
XXIII. Grupos de ocupaciones, según sexos, razas y nacionalidad, por
departamentos y términos 286
XXIV. Grupos de ocupaciones, según edades, sexos, razas y nacionalidad,
por departamentos 310
XXV. Ocupaciones, por departamentos 330
XXVI. Ocupaciones según sexos, razas y nacionalidad, para la isla 331
XXVII. Ocupaciones según edades y sexos, para la isla 332
XXVIII. Ocupaciones según sexos, educación é instrucción superior, para la
isla 334
6 ÍNDICE.
Página.
Tabla XXIX. Ocupaciones según sexos y estado conyugal, para la isla 335
XXX. Ocupaciones según sexos y lugar de nacimiento, para la isla . . 337 XXXI. Número y extensión de familias, por departamentos y térmi- nos 339
XXXII. Fuente de abastecimiento de agua, por departamentos y tér- minos . 343
XXXIII. Lo que se hace con las basuras, por departamentos y términos. 346
XXXIV. Sistema de letrina, por departamentos y términos 347
XXXV. Nacimientos desde 1888 á 1898, por departamentos y términos. 349
XXXVI. Matrimonios desde 1888 á 1898, por departamentos y términos. 352 XXXVII. Fallecimientos desde 1888 á 1898, por departamentos y térmi- nos 354
XXXVIII. Extensión de fincas rústicas, por departamentos y términos. . . 356 XXXIX. Dueños de fincas rústicas, según su extensión y raza del
dueño; número de fincas, por departamentos 358
XL. Dueños de fincas, según su extensión y raza del dueño; área
cultivada, por departamentos 360
XLI. Áreas cultivadas en las cosechas principales, por departa- mentos 360
XLII. Ganado, por departamentos 362
APÉNDICES.
I. Órdenes del Departamento de la Guerra organizando el censo. 365 II. Orden del Departamento de la Guerra nombrando oficiales
pagadores 368
III. Lista de los enumeradores y distritos de enumeración 369
IV. Lista de los gobernadores de Puerto Rico 384
V. Bibliografía 385
VI. Gastos 389
LISTA DE ILUSTRACIONES.
MAPAS.
Página.
Densidad de la población rural 42
Sexos 46
Blancos nativos, proporción respecto de la población total .• 54
Población de color, proporción respecto de la población total 56
Osados, proporción respecto de todos los que viven juntos 70
Analfabetos, proporción respecto de la población mayor de 10 años 78
Terreno cultivado, proporciónrespecto del área total 148
Terreno cultivado en azúcar, proporción respecto del área total bajo cultivo. . . 152
Terreno cultivado en café, proporción respecto del área total bajo cultivo 154
DIAGRAMAS.
Población total, histórico 40
Edades y sexos 44
Estado conyugal, sexos, razas, nacionalidad y ocupaciones 50
Estado conyugal, según razas, sexos y edades 66
Extensión de familias 100
Productos agrícolas 156
REPRODUCCIONES FOTOGRÁFICAS.
Inspectores del Censo Frontispicio.
El Yunque, en la Sierra Luquillo 12
Ruinas de una iglesia, Pueblo Viejo 14
Aguadilla, monumento en honor de Cristóbal Colon 16
Tipos de Portorriqueños 28
Negros nativos 30
Mestizos 32
Choza nativa 34
Chozas nativas en Catano 36
Choza nativa 38
Escuela pública en Arecibo 72
Escuela pública en Manatí 74
Escuela pública en Mayagüez 76
Cafetal en Mayagüez 118
Cafetal en Adjuntas 120
Cafetal en Lares 122
Desmonte de un cañaveral 130
Desmonte de un cañaveral con una grada 132
Cañaveral en Arecibo 134
Ingenio y cañaveral en Manatí 136
Ingenio en Manatí 138
Ruinas de un ingenio destruido por el huracán del 8 de agosto, 1899, Añasco . 140
Cocotal en Mayagñez " 142
8 LISTA DE ILUSTRACIONES.
Página.
Recolecta de cocos 144
Naranjal en Mayagüez 146
Instrumentos agrícolas T 146
Ciudad de San Juan (mitad sur) 156
Ciudad de San Juan (mitad norte) 156
Ciudad de Coamo 180
Ciudad de Ponce (mitad occidental) 200
Ciudad de Ponce (mitad oriental) 200
Ciudad de Utuado 220
Calle principal en Caguas 240
Ciudad de Cayey 260
Ciudad de Arecibo 280
Ciudad de Guayama 320
Ciudad de Aibonito 300
Ci udad d e Faj ardo 340
Plaza en- Mayagüez 356
Enumeradores de Aguadilla 366
Enumeradores de Arecibo 368
Enumeradores de Cayey 370
Enumeradores de Humacao 372
Inspector y enumeradores de Mayagüez 374
Enumeradores de Ponce 376
Enumeradores de San Juan 378
lh Iürary Ti* Dura**
CARTA DE REMISIÓN DEL INFORME.
Departamento de la Guerra, Dirección del Censo de Puerto Rico,
Washington, 7 de Noviembre de 1900.
Señor: Tengo el honor de someter á la consideración de usted el siguiente informe del Censo de Puerto Rico.
La orden del Presidente para formar este censo fué dada en 9 de septiembre de 1899. (Apéndice I.) En seguida se procedió á formar un presupuesto y de ejecutarse los trabajos por medio de puertorri- queños en la misma forma que se siguió en Cuba al tomar aquel censo, excepto que los inspectores no vinieron á Washington.
Mr. Harrison Dingman, reputado oficial de la Oficina del Censo de los Estados Unidos, fué elegido para dirigir los trabajos en la isla, y con el personal auxiliar de oficina necesario salió de Washington en 30 de septiembre.
En 6 de Noviembre siguiente ya se habían efectuado en Puerto Rico los trabajos de división de la isla en 917 distritos de enumeración y el nombramiento de los enumeradores, empezándose el empadronamiento el 10 del propio mes. Este quedó terminado, de acuerdo con la orden del Presidente, el 20 de diciembre siguiente, y el 25 de enero Mr. Harrison Dingman, con el personal auxiliar, salió de Puerto Rico, llegando á Washington el 30 del mismo mes.
El trabajo de campo se realizó venciendo grandes dificultades produ- cidas por estar en la estación de las lluvias y por los efectos del huracán del 8 de agosto que hacían casi imposible la comunicación y el empa- dronamiento en muchas partes de los distritos rurales. No obstante esto y á despecho de todas las dificultades que se presentaron, el trabajo fué rápidamente realizado por completo, y Mr. Harrison Dingman, los inspectores y demás personal merecen ser congratulados por el resultado obtenido en la formación del censo.
Se tomaron las mismas precauciones que en Cuba para determinar en los casos dudosos la facultad de leer y escribir, pidiéndosele á los empadronados que lo demostraran. A fines de diciembre y á principios de enero el Director del Censo hizo una visita de inspección á la mayor parte de los departamentos. Todos los inspectores resultaron ser personas idóneas para el desempeño de su importante labor y tenían sus despachos muy bien montados. Se examinaron cuantos enumera-
j
10 INFORME SOBRE £L CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
dores se pudo acerca de las tablas y dieron pruebas inequívocas de su inteligencia y del deseo de eamplir honradamente con sus deberes. (Apéndice III.) Se lioíübfaron 62 mujeres como enumeradoras, siendo ésta la primera vez que en Puerto Rico, como en Cuba, cuando se levantó el censo, que se dio á las mujeres empleos públicos.
Las tablas las hizo la "Tabulating Machine Company," por contrato firmado el 1 de febrero de 1900. (Apéndice V.) Se sacaron tres bole- tines del censo, y en su preparación, así como en la de este informe, he tenido la valiosa cooperación de Mr. Henry Gannett, de la Oficina de Agrimensura Geológica, y de Mr. Walter W. Willcox, del Censo de los Estados Unidos.
Habiéndose publicado recientemente diversos y extensos informes sobre las condiciones económicas y sociales prevalecientes en Puerto Rico, notables entre ellos los del General George W. Davis, Gober- nador Militar de la isla, y el del Honorable Henry K. Carroll, comi- sionado especial de los Estados Unidos en Puerto Rico, y hay otros trabajos en preparación, se ha creído que no es necesario extenderse mucho en este informe en detalles concernientes á la historia, gobierno é instrucción en la isla, cuyos asuntos han sido ó serán tratados detenidamente.
Por ser objeto de interés capital, se dan algunos informes sobre los métodos empleados por los naturales de Puerto Rico en el cultivo de sus principales productos agrícolas, tales como café, caña de azúcar y tabaco, así como algunas vistas de la isla que exponen sus variedades y bellezas características.
Muy respetuosamente,
J. P. Sanger, Inspector- General, Director dd Censo de Puerto Rico.
Al Honorable Elihu Root,
Secretario de la Guerra, Washington, I). O.
CMSO DE PUERTO RICO.
Geografía.
Puerto Rico, la más oriental y pequeña de las Grandes Antillas, está situada en los trópicos, entre los 17° 50' y 18° 30' de latitud norte y 65° 30' y 67° 15' de longitud del meridiano de Greenwich; está al este de Santo Domingo separada de esta isla por el Canal de la Mona. Presenta una forma rectangular, con sus lados mayores en la dirección de este á oeste. Su mayor extensión ó longitud es de unas 100 millas, y su anchura 36. Su superficie es aproximadamente de 3,600 millas cuadradas, 6 sea como tres cuartos de la del Estado de Connecticut y a misma que la provincia de Matanzas, en Cuba.
Orografía.
La conformación de la isla es muy sencilla. Una irregular cadena de montañas la divide de este á oeste algo al sur de su eje, culminando en su extremo oriental con dirección al noreste en el pico del Yunque de 3,609 pies de altitud sobre el mar. En otras partes la sierra alcanza alturas de 2,000 á 3,000 pies, con eminencias que escasamente pasan de 3,000 pies y depresiones y puertos rara vez á menos de 2,000 pies sobre el mar. Esta sierra es conocida en varios puntos de la isla con nombres diferentes, Cordillera Central, Sierra del Cayey, y en la parte noreste con el de Sierra de Luquillo. Desde la sierra el terreno des- ciende hacia el norte y el sur en amplias ondulaciones, profundamente cortadas por torrentes que dan al interior de la isla un carácter mon- tañoso, gradualmente suavizado hasta morir en la costa en llanuras hasta el mar. Esta sierra forma la divisoria de las aguas, y de ella nacen los cursos de agua que van hacia el sur ó el norte, siendo estos últimos los de mayor y más suave curso. Ninguno de estos ríos es navegable á excepción de algunos en unas pocas millas en su desem- bocadura, donde son en realidad brazos de mar. Los más extensos de estos ríos son el Loiza, el Bayamón, el Morovis, el Arecibo y el Blanco, todos en la vertiente norte. En la parte sur la vertiente desciende en escarpados terminando en una estrecha llanura en la costa; en ella los torrentes y ríos tienen un curso reducido y corren en rápidos declives.
n
12 INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
La costa es baja, su mayor parte de playas con pocos puertos bue- nos, el mejor de los cuales es el de San Juan en la costa norte; Ponce y Guayama son los únicos en la costa sur en los cuales pueden entrar barcos de regular calado, pero en la isla de Vieques existen varios puertos cómodos donde pueden anclar los barcos de mayor calado. Diferente de Cuba su costa no está bordeada de arrecifes, cayos é islotes.
Los medios de comunicación interior en la isla son escasos. Por todo hay 140 millas de ferrocarriles paralelos á la costa, sin extenderse al interior, y en varios tramos sin unirse entre sí. En cuanto á cami- nos los hay de todas clases. El Estado tiene construidas 285 millas de carreteras, bien hechas y en buen estado de conservación. De estas es la de San Juan á Ponce con un ramal de Cayey hasta Guayama. La mayoría de los demás caminos en Puerto Rico son intransitables excepto para caballerías.
Puerto Rico está dividido en siete departamentos y en 69 distritos municipales, los cuales á su vez se subdividen en barrios. Esta divi- sión, para los efectos de la administración, es similar á la de Cuba.
Además de la isla de Puerto Rico, el gobierno ejerce jurisdicción sobre las de Vieques y Culebra, en la parte este, la de Mona al oeste y algunos islotes en sus inmediaciones.
La mayor parte del área de la isla está dividida entre las fincas rús- ticas y de ellas, una gran porción, más de un quinto, está en cultivo. La zona forestal es pequeña y su mayor parte está limitada á las cúspides de la sierra. El lote mayor de bosques se halla en el Yunque, en la Sierra de Luquillo; en el se encuentran pequeñas manchas de especies de la vegetación primaria, grandes árboles de los cuales algunos son de mucho valor, tales como el cedro, el ébano y el sándalo, además de muchas otras variedades no conocidas en los mercados de América. La madera corriente para construcciones es muy escasa y la mayor parte que se usa en las construcciones es importada.
Clima.
Situada en los trópicos, la isla está dentro de la región suroeste de las brisas, que soplan con mucha regularidad. La temperatura anual en San Juan, en la costa norte, varía en un período de varios años de 78° á 82° Fahrenheit. La temperatura más baja mensual oscila de 75° en enero á 82° en agosto, y la máxima temperatura es 99°, bajando á 57°, lo cual indica una oscilación bien ligera y un clima uniforme. Sue- len haber fuertes tormentas y alguna vez temblores de tierra, pero estos últimos no suelen ser violentos y ocasionan pocos daños. Las lluvias de un año alcanzan á un promedio de 60 pulgadas en San Juan, sobre igual cantidad que en Nueva Orleans; de ellas cerca de dos tercios
RIQUEZA MINERAL. 13
caen durante el verano y otoño. La humedad relativa en esta locali- dad es muy alta, dando un promedio anual de cerca del 80 por ciento. La cantidad de lluvia aumenta hacia el este de San Juan hasta el extremo noroeste de la isla, en que excede de 100 pulgadas. También aumenta en las alturas del interior, y en la sierra divisoria alcanza á un máximo de cerca de 100 pulgadas. En cambio la vertiente sur de la isla es muy seca, siendo menor la caida de agua y la humedad atmosfé- rica, hasta el punto de ser necesario el riego en muchas zonas para el cultivo de los frutos.
Riqueza Mineral.
Á pesar de que se han descubierto en Puerto Rico muy valiosos minerales y de que en otros tiempos los españoles explotaron buenos placeres auríferos, al presente no se beneficia mina de ninguna clase. A la vez no es improbable que por medio de reconocimientos geológi- cos puedan desenvolverse en el porvenir la explotación de minerales que al presente ni aun se sospechan.
Flora.
Partiendo del hecho que Puerto Rico durante siglos ha sostenido una densa población casi exclusivamente mantenida por la agricultura, una gran parte de su superficie está bajo cultivo y sólo una pequeña proporción queda en estado natural. De aquí que tan poca vegetación en la isla sea indígena.
Fauna.
La fauna originaria de la isla, obedeciendo á las mismas causas, es aun limitada. No se encuentran grandes mamíferos con excepción de algu- nos domesticados, y se dice que no hay reptiles venenosos ni insectos ponzoñosos. Las pesquerías de la costa y en los ríos son importantes. La pesca es abundante en todas partes y de especies muy estimadas.
Historia.
La historia de Puerto Rico presenta pocos puntos de interés com- parada con la de Cuba ó con la de otras colonias de España en este hemisferio.
La isla fué descubierta por Colón, durante su segundo viaje, en 16 de noviembre de 1493. Desde Santo Domingo se aproximó á ella viendo primero el cabo de Mala Pascua; desde allí siguió su costa sur y oeste hasta frente á la Aguada, donde desembarcó en 19 de noviem- bre, tomando posesión en nombre de los soberanos de España y bauti- zándole con el nombre de San Juan Bautista de Puerto Rico, en honor á este santo. El nombre indio de la isla era Borinquen. Colón per- maneció en ella varios días, volviendo después á Santo Domingo y no consta si volvió á visitarla.
14 INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
Durante los siguientes catorce años numerosos barcos abordaron en la isla para hacer aguada, pero siguió sin explorarse ni habitarla hombres de la raza blanca hasta 1508 en que el Comendador Nicolás de Ovando, gobernador de Santo Domingo, habiendo averiguado que en sus mon- tañas y ríos abundaba el oro, mandó á Juan Ponce de León á reconocer la isla. Éste embarcó para ella con un número de españoles y algunos indios como guías, desembarcando cerca de Aguadilla, en el territorio de Aqueybana, el cacique principal, quien lo recibió amigablemente llevándolo por varias partes de la isla. En el curso de su estadía Ponce de León pudo asegurarse de la veracidad de los informes de los indios sobre la presencia de oro en el país, y dejando allí á algunos de sus compañeros como huéspedes de Aqueybana retornó á Santo Domingo.
Ovando entonces determinó subyugar y colonizar la isla, eligiendo á Ponce de León para realizar la empresa, pero antes de realizar la expedición, éste resolvió hacer otra visita con el propósito de hacer un reconocimiento más completo, y, al efecto, embarcó para Puerto Rico. Allí encontró que sus compañeros que habían quedado habían sido muy bien tratados y que los indios estaban en términos de amistad, y, creyendo que podía posesionarse de la isla pacíficamente, se volvió á Santo Domingo para solicitar que se le nombrara gobernador. Allí encontró que, durante su ausencia, Ovando había sido sustituido por Don Diego Colón, y que Don Cristóbal de Sotomayor había sido nom- brado por el rey Gobernador de Puerto Rico. Pero Don Diego Colón no quiso confirmar su nombramiento ó nombrar á Ponce de León y mandó á ella á Juan Cerón de gobernador, y á Miguel Díaz de teniente. Prontamente, por espíritu de aventuras y por la esperanza de mejorar sus fortunas, Ponce de León y Sotomayor se unieron á la expedición.
Entretanto Ovando volvió á España, donde dio tan favorables informes sobre el carácter y servicios en Puerto Rico de Ponce de León que el rey lo nombró gobernador de la isla, intimando á Don Diego Colón que debía abstenerse de disgustar al rey.
Ponce de León asumió el cargo en 1509, fundando seguido la pobla- ción de Caparra como capital á unas tres millas tierra adentro, en la bahía de San Juan; pero poco después fué cambiada al presente sitio que ocupa hoy San Juan y nombrada Puerto Rico. Más tarde la isla y la ciudad han cambiado sus nombres, aunque no consta por qué causa. El sitio donde estaba Caparra, la primera población fundada, es conocido hoy con el nombre de Pueblo Viejo.
Después de haber fijado la sede del gobierno en Caparra, Juan Ponce de León empezó la pacificación y colonización de la isla de la manera usual entonces. Pronto una conspiración se formó entre los caciques dirijida por Aqueybana, el hermano y sucesor del que había dado la bienvenida á los españoles, siendo descubierta y suprimida á costa de desesperados esfuerzos de parte de los españoles, de la muerte de
HISTOBIA. 15
Sotomayor y de la destrucción de las colonias españolas que existían. Después no aparece que los colonos volvieran á tener serias dificultades ó luchas con los naturales.
Situada entre el canal de las islas Vírgenes y el de la Mona, en la entrada del mar Caribe por el Atlántico, Puerto Rico ocupa una posi- ción estratégica de gran importancia que desde los primeros días de su conquista fué reconocida y &sí varios intentos hubo de restarla al dominio de España. En 1597 el almirante inglés, Jorge Clifford, conde de Cumberland, bloqueó la isla, capturó la ciudad de San Juan y se posesionó de la isla, viéndose obligado á abandonarla poco después forzado perdía fiebre amarilla, pero destruyendo antes la ciudad, matando a un número de sus habitantes y llevándose 72 piezas de artillería.
Dos años antes el filibustero inglés, Drake, saqueó y quemó San Juan. En 1662 los franceses intentaron un desembarco pero fueron rechazados.
En septiembre de 1625 San Juan fué atacado por una escuadra holandesa de 17 barcos y 2,500 hombres. Desembarcaron y sitiaron la ciudad por 28 días, viéndose obligados, finalmente, á abandonar la empresa con pérdidas considerables. Desde entonces hasta 1797 varios menores é infructuosos ataques se hicieron contra la isla. En este año, el 17 de Abril, una escuadra inglesa con 6,500 hombres á las órdenes de Lord Ralph Abercrombie, atacó á San Juan pero, á su vez, tuvo que abandonar su intento después de dos semanas de bloqueo. Desde esa fecha hasta la de la ocupación americana de la isla (1898) Puerto Rico estuvo libre de ataques exteriores.
El 12 de mayo la flota americana, bajo las órdenes del Contra-almi- rante W. T. Sampson, que buscaba la flota al mando del Almirante Cervera, bombardeó las fortificaciones que guardaban el puerto de San Juan. Después de tres horas de fuego se retiró, habiendo averiguado de esta manera que la flota española no estaba allí.
El 21 de julio el Mayor General N. A. Miles, con unas fuerzas de los Estados Unidos, desembarcó en la bahía de Guanica sin ninguna oposición seria, y el 27 ocupó á Ponce, que se rindió al intimársele. Organizadas en tres columnas, que alcanzaban hasta 12,000 hombres, las fuerzas americanas continuaron en dirección de Arecibo, Mayagüez y Aibonito, sin haber encontrado resistencia fuerte. En Aibonito, en el momento de atacar aquella plaza fuerte, se recibió el anuncio que se había firmado el protocolo de la paz, de modo que se suspendieron las hostilidades. ^^ Puerto Rico tampoco sufrió disturbios civiles interinos á pesar de que al principio de este siglo los naturales manifestaron signos de oposición á la autoridad insular y de que un pequeño grupo republi- cano se insurreccionó; pero las inmediatas disposiciones del Goberna- dor de la Torre, la presencia de tropas y la pequeña área de la isla sofocaron el movimiento, siendo ejecutados algunos de los jefes. En
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1868 hubo otra vez manifestaciones revolucionarias en Ponce, Bayamón y Arecibo, y después, á consecuencia de la promulgación en la isla de la Constitución española de 1869, la isla fué declarada provincia de España, aunque nominalmente lo era desde 1809 y dejó de ser una colonia.
No obstante las condiciones de tranquilidad general dominantes en la isla, su progreso material fué lento. Durante el siglo XVI sola- mente tres poblaciones se fundaron: San Juan (1521), San Germán (1543) y Aguada (1590). En el siglo XVII se aumentó con tres más, á saber: Arecibo y Coamo (1616) y Ponce (1620); en el pasado siglo se aumentó el número con 28 más y en el presente con otras 35.
En realidad aún por muchos años después de su colonización, Puerto Rico fué simplemente una estación militar y una colonia penal, aunque oficialmente no constara, á la cual se mandaban de España y de sus colonias de América presos políticos, militares y comunes.
El aumento de su población fué despacio, tanto que á mediados del siglo XVTI su número era de 880 almas. Durante los siguientes cien años aumentó á 44,883 y en 1812 llegaba á 183,014.
El sistema de contribuciones y derechos aplicado á Puerto Rico fué el mismo casi que el de Cuba y demás posesiones españolas. Hasta 1784 la hacienda pública estaba á cargo de un tesorero y un contador nombrados por el Rey y conjuntamente responsables con el gobernador por las rentas de la isla. En este año se estableció la Intendencia de Hacienda de Puerto Rico.*
Las principales fuentes de ingresos á fines del siglo pasado eran los derechos de importación y exportación {almojarifazgo) recargados grandemente para todos los artículos extranjeros. Los diezmos esta- blecidos por bula del Papa Alejandro VI en 1501, que se cobraron hasta 1830, que fueron suprimidos para ponerse en vigor otra vez hasta abo- lirse definitivamente en 1849. Los diezmos se pagaban en especies de cada cosecha después de recolectarse y en 1779 montaban á 69,720 pesos, un tercio destinado al sostenimiento del clero. La alcabala ó impuesto sobre mercancías; el impuesto sobre el aguardiente y la aloja; sobre la introducción, marca y venta de negros; la media annata ó impuesto sobre sueldos de empleados oficiales; derechos judiciales; las mandas pías forzosas y los situados de México y Guatemala. Desde 1770 á 1809 el montante total recibido por situados fué de 4,409,991 pesos, los cuales se dedicaron principalmente para la defensa de la isla y sosteni- miento de su guarnición. Las salinas de Cabo Rojo, Guanica y Coamo fueron también fuente de ingresos, y toda propiedad, ganado, etc., de propiedad dudosa pasaba á ser del Rey de acuerdo con la ley.
Todas las fuentes de ingresos eran insuficientes para cubrir los gastos, y sin el concurso de los situados, auxilio con que ayudaban los tesoros de México y Guatemala, las condiciones del gobierno en la isla hubieran
* Sr. Coll y Tóete, Secretario Civil de Puerto Rico»
HISTORIA.
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sido críticas. Esto se demostró cuando este ingreso cesó en 1809. Entonces, encontrándose el tesoro insular sin fondos suficientes de reserva ó de otras procedencias y el pueblo muy pobre, siguió un período de malestar económico que hizo que en 1812 se recurriera al recurso por que en estos casos optan los gobiernos sin dinero y sin crédito, la emisión de papel moneda. Este, sin embargo, se despreció tan rápidamente (que un peso plata pronto valió diez en papel) que en 1815 se ordenó la r eco j ida de este papel. Para esta época la isla ya se estaba beneficiando de las revoluciones de Santo Domingo, y de las otras colonias hispano-americanas, de las cuales emigraron muchos españoles á Puerto Rico, llevando capital y su industria y conocimientos del cultivo del café y de la caña de azúcar.
Por la fecha de la ocupación americana, el sistema de impuestos, derechos de aduana, etc., era el mismo que en Cuba; pero contrastando grandemente con las diposiciones sobre las rentas de Cuba, se invertían en la isla y sólo en contadas excepciones se mandaron fondos á España como préstamos al gobierno español; y la administración de la hacienda era tal que no existía deuda insular ni se permitía á los municipios con- traer deudas ó hacer empréstitos excepto para cumplir sus obligaciones con el tesoro insular.1
Desde 1850 á 1890 los ingresos y gastos de la isla, por períodos decenales, fueron los siguientes:
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Ingresos. |
Egresos. |
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1850 |
SI, 709, 170. 08 2,316,096.92 2,630,000.00 3,786,660.00 3,683,100.00 |
SI, 666, 688. 86 2,684,746.44 1,943,081.20 3,616,063.22 8,633,686.60 |
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1860 |
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1870-71 |
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1880-81 |
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1890-91 |
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En el presupuesto del año económico de 1897-98 se estimaban los ingresos en 5,157,200 pesos y los gastos en 4,754,042.19 pesos. En el año de 1898-99 las rentas se estimaron en 5,107,092.89 pesos y los gastos en 4,781,920.20 pesos.8
No obstante las favorables condiciones financieras de los municipios y el superabit del tesoro insular, la de los propietarios por toda la isla era muy difícil según aparece de la siguiente estadística tomada del informe del Brig. Gen. George W. Davis, Gobernador Militar de Puerto Rico, en 5 de septiembre de 1899: En 1897 la riqueza de la isla fué estimada en $150,000,000, el valor total de las fincas rusticas y urbanas en $28,867,928.79, mientras los deudas hipotecarias llegaban á $18,610,086.17, ó sea el 64 por ciento. Con las demás deudas, dice el General Davis, se alcanzará sin duda á la cifra de $50,000,000, el 30 por ciento del total de la riqueza de la isla. El tipo de interés en las
1 Las deudas municipales de Puerto Rico no excedían de $1,000,000. ' Un peso es equivalente á 60 centavos de moneda de los Estados Unidos. 8489—00 2
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18 INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
hipotecas fué del 1 al 24 por ciento en una gran parte de los préstamos, y en $6,000,000 el interés no se declaraba, excediendo probablemente el anterior tipo.
El estado de las clases proletarias ha sido generalmente de extrema pobreza, la cual, con los efectos del huracán último, degeneró en ham- bre y miseria y más de 250,000 indigentes han sido alimentados por el gobierno.
Las condiciones económicas de Puerto Rico, al presente, han sido tan amplia y competentemente expuestos por el General Davis en sus diversos informes publicados durante el próximo pasado ano, que no es necesario hacer nuevos comentarios sobre ellas.
A pesar de estar el gobierno interinamente en las manos de los espa- ñoles, con exclusión de ios puertorriqueños, por tres cientos cincuenta años, y que allí hubo el mismo sistema de leyes é impuestos y la misma ó quizas mayor negligencia en la instrucción que en Cuba, las condi- ciones interiores de las dos islas diferían mucho como se demostrará en una breve exposición. Mientras que en Cuba se mostró por parte de los naturales gran descontento, en Puerto Rico, con excepción de una ó dos veces, la más perfecta tranquilidad permaneció siempre. Esto, probablemente, fué debido en gran parte á la actitud de la Madre Patria, la cual fué más moderada y conciliadora con Puerto Rico que con Cuba, á los comparativamente moderados gastos del gobierno insu- lar, á la ausencia de deuda pública, á las periódicas derramas en favor del tesoro español, y á la mayor prevalencia de trabajo libre comparado con el trabajo esclavo de Cuba.1 Además, el carácter de la inmigración á Puerto Rico de España fué bastante diferente, siendo principalmente de catalanes y vizcainos, partidarios de la monarquía y de la iglesia, indiferentes á los principios liberales, que se quedaban en el país, mien- tras que los españoles que emigraban á Cuba eran principalmente cas- tellanos, andaluces y asturianos, sin intención de quedarse en el pais y por consiguiente indiferentes con su gobierno y progreso material. Esta observación hecha en 1876 por el Honorable Caleb Cushing, Ministro de los Estados Unidos en España, se ha visto confirmada por las estadísticas de agricultura de Cuba y Puerto Rico ahora terminadas. Mientras que en la primera isla el número de agricultores propietarios es de un 28 por ciento en relación con el número total de fincas, en Puerto Rico es del 93 por ciento. Por otra parte, mientras que en Cuba la tierra cultivada en fincas administradas por los propios dueños es solo el 43.5 por ciento de su área, en Puerto Rico es el 91 por ciento. En otros términos, mientras que en Cuba una gran parte de las fincas cultivadas están en manos comparativamente de pocos propietarios de tierras, algunos de los cuales residen fuera de la isla, en Puerto Rico
1 Según el censo de 1872, el total de esclavos en relación con la población total era de 5.1 por ciento, mientras que en Cuba era de 27.8 por ciento.
GOBIERNO. 19
una extensa población rural es dueña de los terrenos que cultiva y reside permanentemente en ellos.
Últimamente, las pequeñas dimensiones de Puerto Rico y la presencia de una guarnición española y de una milicia organizada fueron, sin duda, influencias pacíficas para sofocar cualesquiera disposición de parte de los naturales á reclamar contra las autoridades establecidas, si de hecho tales sentimientos hubiesen prevalecido. Que algún descon- tento existía entre ellos en 1897-98, sea como un resultado de su sim- patía por los cubanos ó por deseos de tener un gobierno propio, está fuera de toda duda. De todos modos el ejército americano recibió de todos los naturales del país, sin distinción de clases, una espontánea y entusiasta bienvenida como libertadores y amigos, por todas las partes de la isla que ocupó.
GOBIEBNO.
Puerto Rico fué fundado y gobernado en realidad bajo el nrsmo plan que las demás colonias españolas; en el censo de Cuba se encon- trará una descripción completa del sistema.
Por muchos años la isla tuvo tan poca importancia que su gobierno fué confiado á oficiales de rango inferior en el ejército español; de hecho no fué más que una posición militar. (Véase en el Apéndice V la lista de Gobernadores.)
Con el aumento de población y el desenvolvimiento de su riqueza, el cargo de gobernador fué confiado á oficiales generales con la categoría de capitanes generales. Lo mismo que en Cuba el Gobernador tenía un poder supremo en los asuntos militares y de hecho en los civiles, siendo presidente de la Real Audiencia, y de todos los tribunales, aun cuando para las decisiones de carácter legal tenía un consejero nom- brado por la Corona, cuyos dictámenes podía aprobar ó no.
En 1825 á consecuencia de la revolución en la América del Sur, el Capitán General fué investido con poderes extraordinarios, como en Cuba, pero nunca hizo uso de ellos en el sentido de oprimir el pueblo. Hasta 1813 la Intendencia de Hacienda dependió del Gobernador de la isla, pero en esta fecha se organizó bajo la administración de un Inten- dente nombrado por el Rey. Al primero le auxiliaba un secretario y varios oficiales, pero no podía disponer de fondos sin la aprobación de dos oficiales superiores del Departamento nombrados por el Rey, cada uno de los cuales custodiaba una llave del Tesoro, los cuales por tres veces podían rehusar el pago de cualquiera orden que no consideraran legal. Salvada su responsabilidad ellos podían acceder al pago, haciendo constar su protesta. Desde luego este reglamento, como los demás, era para el curso regular de los asuntos, pues el Capitán General tenía una autoridad suprema sobre toda la máquina administrativa y sus agentes.
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Para la administración municipal y de policía había un cabildo con- sistente en dos juntas con su alcalde, tenientes, regidores y un síndico. Además del cabildo, había el tribunal eclesiástico, el tribunal de marina y el Consulado. El primero se componía del Obispo de San Juan y del Provisor de la Iglesia. El Capitán General, como vice patrono general, ejercía una autoridad superior sobre ese tribunal; así podía obligar á la ejecución de disposiciones de la Iglesia, suspender al obispo y demás prelados en el ejercicio de su ministerio dando cuenta á Madrid, y pro- veer al nombramiento del clero para los curatos.
El tribunal de marina tenía á su cargo la administración é inspección de todo lo concerniente al ramo, incluso jurisdicción y fuero para pro- cesar á los individuos del cuerpo. Lo presidía el Comandante Naval, asesorado por un auditor de marina. De sus decisiones se podía apelar al Tribunal de Marina de la Isla de Cuba. Aún cuando la administra- ción de este tribunal era independiente del Capitán General, este tenía el mando supremo de las fuerzas navales.
El Consulado era un tribunal para la resolución de todos los asuntos de carácter mercatil, con arreglo á las leyes de comercio aplicadas á Puerto Rico. Consistía de un Presidente y dos magistrados, estos elegidos por las partes interesadas en cada caso. Ante este tribunal los querellantes se apersonaban con sus respectivos abogados.
En el gobierno insular había un secretario general para lo civil y una dirección de obras públicas, y un jefe de Estado Mayor para la administración de los asuntos militares.
De esta breve descripción se puede ver que el gobierno de Puerto Rico — en lo ejecutivo, legislativo y judicial — estuvo por muchos anos en manos del Capitán General, y que aquellas juntas y tribunales sola- mente existían para la tramitación de los asuntos ordinarios.
En resumen, hasta 1870 Puerto Rico estuvo gobernado por el Capitán General bajo las leyes de Indias y por especiales decretos ú órdenes según se promulgaban por el rey.
Por una ley de 28 de agosto de aquel año, Puerto Rico fué declarado Provincia de España y se le concedió una diputación provincial, com- puesta de diputados electos por el sufragio universal. Al mismo tiempo la isla fué dividida en siete departamentos, á saber: Bayamón, Ponce, Arecibo, Guayama, Huinacao, Aguadilla y Mayagüez, los cuales tenían por capitales las ciudades del mismo nombre. En 1874, con motivo de la caída del gobierno republicano en España, la Consti- tución de 1869 fué derogada y como resultado de esto fué abolida la diputación provincial, quedando Puerto Rico en las mismas condiciones en que se encontraba antes de la promulgación de la ley de 1870. En el mes de febrero de 1877 la Constitución española de 1876, así como las leyes provinciales y electorales del mes de diciembre de 1876, se hicieron extensivas á Puerto Rico y se restableció la diputación pro- vincial, cuyos miembros eran electos por el voto de todos los varones
GOBIERNO. 21
residentes en la isla mayores de 25 años que habían recibido un título profesional ó pagado impuestos por la suma de 25 pesos.
En 1897 se constituyó en Puerto Rico, lo mismo que en Cuba, un gobierno autonómico que se inauguró el 11 de Febrero de 1898, y que estuvo en el poder hasta la ocupación americana en 18 de octubre de 1898. Este gobierno consistía del Gobernador General, un consejo de secretarios, y una asamblea representativa con poderes legislativos muy limitados.
En 18 de octubre el Mayor General John R. Brooke, del Ejército de los Estados Unidos, fué nombrado Gobernador de Puerto Rico; éste, en noviembre 29, suprimió la Diputación provincial y realizó otros cambios en la administración insular. Le sucedió en el gobierno, en diciembre 6 de 1898, el Mayor General Guy V. Henry, del Ejército de los Estados Unidos, quien por orden ejecutiva de 6 de febrero de 1899, disolvió el Consejo de secretarios, estableciendo los Departamentos de estado, justicia, hacienda y gobernación, á cargo, cada uno, de un jefe con el sueldo de 16,000 pesos al año.
Al General Henry le sucedió en 9 de mayo siguiente el General George W. Davis. Este, por orden del 12 de agosto, suprimió los Departamentos de estado, tesoro é interior, y organizó Direcciones de gobernación y asuntos municipales, de hacienda, de agricultura, de educación, una junta de obras públicas, una junta judicial, otra de beneficencia, de higiene, de cárceles, de policía insular, y una secreta- ría civil del Gobierno Militar, el jefe de esta última con un sueldo de $4,000, mientras que á los jefes de direcciones se les asignó $2,000. Por medio de este sistema administrativo el General Davis dirigió los asuntos de la isla muy sabiamente y en condiciones mucho más eco- nómicas que hasta aquella fecha se habían conocido.
El 31 de mayo de 1899, se dictaron disposiciones autorizando á los jueces de instrucción el derecho de habeas corpus y el 27 de junio se decretó el juicio por jurados.
Por último, por ley de 12 de abril de 1900, que había de tener efecto desde el primero de mayo, el Congreso proveyó por la consti- tución de un gobierno civil compuesto de un gobernador, un consejo ejecutivo nombrado por el Presidente por un período de cuatro años, y una asamblea compuesta de 35 miembros elegidos bienalmente por votación popular limitada.
El Consejo Ejecutivo se componía del gabinete insular y de cinco personas de respetabilidad. En el primero figura un Secretario Civil, un Secretario de Justicia (Attorney-General), un Tesorero, y un Audi- tor, un Comisionado de Gobernación y otro de Instrucción Pública, todos nombrados por un período de cuatro años. El Consejo ejecutivo y la Cámara de representantes forman la Asamblea legislativa de Puerto Rico. Este sistema de gobierno se inauguró el Io de mayo por el Gobernador Carlos H. Alien, de Massachusetts, y está hoy en fuerza.
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GOBIERNO DEPARTAMENTAL, DE DISTRITO Y MUNICIPAL.
El gobierno municipal existió en Puerto Rico desde los primeros tiempos de su historia y á principios de este siglo había 28 municipali- dades. Debido á la agitación política que ocurrió como resultado de las revoluciones en las colonias hispano-americanas, todas las munici- palidades fueron abolidas en 1823, con excepción de las de San Juan, Aguadilla, San Germán, Mayagüez, Ponce, Guayama y Humacao, y se establecieron siete distritos militares tanto para el gobierno civil como para objetos militares.
Al frente de cada uno de las siete divisiones geográficas de la isla se encontraba un oficial del ejército como representante del Capitán Gene- ral. Tenían dichos oficiales su cuartel general en las diferentes capi- tales y gozaban de una jurisdicción civil limitada. De la misma manera todos los pueblos y aldeas de alguna importancia tenían un alcalde nombrado por el Capitán General, que ejercía las funciones de magi- strado, y una comisión de doce propietarios, nombrados también por el mismo Capitán General, que tenían á su cargo las carreteras y los negocios generales de la comunidad. Se reunía dicha comisión cuando quiera que el Capitán General lo determinaba, pero no en otras ocasi- ones, para tomar en cuenta aquellas materias que fuesen sometidas á su consideración.
Por real decreto del 13 de diciembre de 1872, las leyes municipales de España se hicieron extensivas á Puerto Rico y el número de términos municipales fué notablemente aumentado y los distritos fueron con- vertidos en los siete departamentos que ahora existen. Los miembros de los consejos municipales eran electos por todos los varones mayores de 25 anos, siempre que pagasen cinco pesos contribuciones ó tuviesen títulos profesionales.1
Por orden ejecutiva de 21 de septiembre de 1899, el General Davis declaró que las condiciones que debía reunir un ciudadano para tener derecho á votar eran las siguientes:
Debe ser residente de buena fé en el distrito municipal; mayor de 21 anos de edad, contribuyente reconocido ó ser capaz de leer y escri- bir. Debe haber residido en la isla durante dos años antes de la fecha de haber sido registrado, y durante los últimos seis meses de estos dos años debe haber residido dentro de los límites municipales donde va á ejercer el derecho de votar. Los alcaldes, consejeros, jueces munici- pales y sus sustitutos, así como los directores de escuelas, son electos cada año.
EL SERVICIO JUDICIAL.
Antes de 1832 las leyes y el sistema de procedimiento eran los mismos en Puerto Rico que en Cuba y las otras colonias españolas. Los tri-
'Para una descripción del gobierno municipal, veátt» el Informe del Censo de Cuba de 1899.
SERVICIO JUDICIAL. 23
bunales constaban de jueces de primera instancia y jueces munici- pales. No había audiencias en la isla y ésta se encontraba bajo la jurisdicción civil y criminal de la audiencia de Santo Domingo, la cual, en 1795, fué trasladada á la provincia de Puerto Príncipe en Cuba. Por real decreto de 19 de junio de 1831, se estableció en San Juan una audiencia territorial y se hacían apelaciones directas al tribunal supremo de Madrid.
A la época de la ocupación americana, había una audiencia territorial en San Juan, compuesta de siete miembros, que tenía jurisdicción civil sobre toda la isla y jurisdicción criminal sobre los departamentos de San Juan, Arecibo y Caguas. Había además otras dos audiencias, una en Ponce y la otra en Mayagüez, que tenían jurisdicción criminal sobre el resto de la isla. Cada una de estas audiencias constaba de un presi- dente y dos magistrados, un magistrado suplente, un fiscal, un promotor fiscal, un secretario, un subsecretario y dos actuarios. Los jueces eran nombrados por el Capitán General.
En el informe sobre el censo de Cuba se encontrará una descripción completa del sistema judicial de las colonias españolas, y parece inne- cesario repetirla aquí. El sistema establecido en Puerto Rico no estaba libre en manera alguna de las complicaciones, defectos y dilaciones que existían en Cuba, ni eran los magistrados diferentes de los que administraban justicia en esta última isla. En los casos criminales se suponía culpable al acusado mientras no hubiese demostrado su inocen- cia y todas las pruebas obraban en su contra.
Desde que los Estados Unidos ocuparon la isla se han introducido muchas medidas importantes y saludables en lo tocante al sistema judicial español, según existía en Puerto Rico, incluyendo la abolición de la teoría de la culpabilidad de una persona acusada de haber come- tido un crimen, lo mismo que de las investigaciones ex parte y del sistema de incomunicación. Se ha introducido el juicio por medio de jurados y el sistema de habeas corpus para proteger aquellas personas que pueden haber sido injustamente encarceladas. En el mes de agosto de 1899, atendiendo á una recomendación de la junta judicial, el Gobernador General Da vis reorganizó los tribunales, redujo el número de distritos judiciales de doce á cinco, introduciendo gradualmente el sistema de procedimiento americano, observado en lo general en los tribunales de los Estados Unidos.
Como aconteció en Cuba, se encontró en Puerto Rico que las cárceles estaban llenas de prisioneros que habían permanecido allí por años sin haber sido sometidos á juicio ó sentenciados, y la condición de los mismos era degradante desde el punto de vista material y moral. Todo esto ha cambiado y las instituciones penales de Puerto Rico pueden compararse favorablemente, tanto en lo relativo á las medidas sanitarias como á la buena administración, con cualesquiera institu- ciones de otros países tropicales. Sin embargo, mientras no se hayan
24 INFORME 80BRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
construido edificios aparentes, no es de esperar que exista en Puerto Rico la disciplina penal que se observa en la mayor parte de los Estados de la Unión americana. Las autoridades dedican considerable atención á este particular.
Población Indígena.
Según antes se ha dicho, la población de Puerto Rico durante la época de la colonización española era de 100,000 á 600,000 almas. Según el historiador Fray ffíigo Abbad, que publicó una historia de la isla en 1788, " estaba ésta tan poblada como una colmena." No es probable que Ponce de León ó cualquiera de sus companeros hayan hecho un cálculo exacto del número de habitantes de la isla, y como sucede en cuanto á Cuba, esto será siempre motivo de conjetura.
Al hablar de los rasgos característicos de los indios de Puerto Rico, Fray f ñigo dice que su color era de cobre, como el común de los natu- rales de América, aunque más caído y oscuro; su estatura baja, pero corpulentos y bien proporcionados; tenían las narices chatas y de ven- tanas muy rasgadas, los dientes dañados, la frente angosta, la cabeza aplanada por delante y por detrás, porque al nacer se la formaban apretándosela por el cogote y por la frente; su cabello largo, negro y grosero. Eran flojos é indolentes y de una aversión estremada á todo trabajo y todo lo que no era satisfacer el hambre ó divertirse en el baile, caza ó pesca, lo miraban con indiferencia. Tenían caciques que los gobernaban; sus hijos mayores heredaban este empleo, y si á este le faltaba sucesión no heredaba el hijo mayor del hermano segundo, sino el de la hermana mayor. En un informe interesante, compilado por F. Bedwell, Cónsul de Gran Bretaña en Puerto Rico, en 1879, dice que "Los mandatos de los caciques se anunciaban como dimanados de un oráculo ó de su Cerní, á quien hacían hablar lo que querían por medio de los agoreros ó médicos que ejercían las funciones de ministros del ídolo, y les llamaban Buhitís. Estos se ocultaban detrás de la estatua del Cerní, declaraban la guerra y la paz, arreglaban las estaciones, con- cedían el sol, la lluvia y cuanto convenía, según las necesidades lo exigían ó el antojo del Cacique lo dictaba; y cuando los anuncios y promesas salían fallidas, respondían que el Cerní había mudado de dic- tamen por convenir así, sin que por esto se dudase del poder y crédito de la fingida deidad ni de sus embusteros ministros, tanta era la sim- plicidad é ignorancia en que vivían estos indios.
44 Los cacicazgos estaban divididos en pequeñas provincias, que por lo general sólo comprendían los habitantes de un valle, pero los más dependían del Cacique Agueynaba que mandaba en jefe, siendo los otros como tenientes suyos, que hacían cumplir en sus respectivos dis- tritos las órdenes de Agueynaba.
44 Todos los hombres y mujeres doncellas andaban enteramente desnu- dos, aunque pintaban su cuerpo con mucha prolijidad, dibujando en él
POBLACIÓN INDÍGENA. 25
variedad de figuras con aceites, aguas y resinas viscosas que extraían de los árboles. Con este uniforme se presentaban bizarros á las expe- diciones militares, á los bailes públicos, y demás concursos, pues entre ellos el ir pintados equivalía al estar vestidos; además que la naturaleza y la experiencia misma les habían dictado que las resinas y aceites con que pintaban su cuerpo les preservaba del calor excesivo y de la tras- piración superabundante, que en la zona tórrida, dice Fray Abbad, disipa las fuerzas, espesa la sangre y abrevia la vida, sirviéndoles igualmente de defensivo contra las injurias del aire, de la humedad, de la plaga de innumerable variedad de mosquitos y de otros insectos, que los molestaban incesantemente sin esta precaución. Esta especie de vestido simple, que se adquiría con poco trabajo y que se variaba según el antojo de cada uno, tenía sus adornos ó guarniciones, por decirlo así, en donde se le ofrecían ocasiones á la vanidad de manifestar su invención y gusto, no sólo en las diferentes figuras y varios colores de que cada uno se pintaba, sino que también adornaban sus cabezas con plumas de exquisitos colores; se ponían en las megillas planchue- las de oro, colgaban en las orejas, narices y otras partes del cuerpo caracolillos, conchas, piedras y otros diges, sin olvidar jamás el retrato de su Cerní ó deidad. Los caciques usaban por insignia y distinctivo de su dignidad, una plancha de oro colgada al pecho, del tamaño de una patena. Las mujeres casadas se ceñían por la cintura de un delan- talillio que sólo les llegaba á media pierna, dejando lo demás del cuerpo en su natural desnudez; las Cacicas usaban este delantal largo hasta los tobillos, pero se ponían el corto cuando jugaban al batey ó pelota.
"En cuanto al matrimonio no se sabe qué formalidades usaban para contraerlo; sólo si que cada uno tomaba dos, tres ó más mujeres, según la mayor proporción que tenía de jnan tenerlas, y las dejaban, tomando otras, usando de ellas según su antojo. Los Caciques las tenían en mayor número y había una que era preferida, pero todas vivían juntas con él sin manifestar zelos ó envidia por la predilección de la otra, aunque en realidad todas venían á ser esclavas del marido. Ellas debían de componerle el pelo que diferenciaban de mil maneras, pintándolo con prolijidad siempre que había de salir de casa. Tenían á su cargo todas las obligaciones domésticas, y aun las del campo y agricultura; y lo que es más debían enterrarse vivas una ó dos de las más queridas, cuando moría el Cacique, y si no se ofrecían voluntarias á enterrarse con el difunto, las obligaban para que le acompañasen en la otra vida. Los casados no se juntaban á sus mujeres quince ó veinte dias antes de ir á coger oro á los ríos, vanamente persuadidos que de otro modo se les turbaría la vista y no lo encontrarían. No conocían camalmente á las parientas en primer grado, ni se casaban con ellas, porque vivían en la creencia que los incestuosos morían de mala muerte.
"Las casas las construían sobre vigas ó troncos de árboles que fija-
26 INFORME SOBKE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
ban dentro de la tierra, á distancia de dos 6 tres pasos uno de otro, en figura oval, cuadrilátera ó cuadrilonga, según la disposición del terreno. Sobre dichos troncos formaban el piso, que era de cañas 6 varas; al rededor de este piso hacían los tabiques 6 paredes de las casas que eran asimiso de cañas, cruzando sobre ellas al través muchas latas que hacían de las hojas de las palmas con que aseguraban la obra. Todas las cañas que formaban el tabique se juntaban arriba en el centro de la casa, afianzándolas unas con otras, quedando el techo en figura de pabellón. No dejaban ventanas, chimenea, ni tenían más luz que la que entraba por la puerta que era angosta. Otras casas construían también sobre troncos de árboles y de los mismos materiales, pero más fuertes y de mejor disposición. Desde la tierra hasta el piso que'f orina- ban sobre los troncos, dejaban sin cercar una parte que servía como de zaguán; en lo alto dejaban ventanas y corredores que hacían de cañas; el techo estaba á dos vertientes, mediante un caballete que ponían sobre horcones, cubierto de hojas de palma.
"Dice Fray Iñigo que en la época en que escribía, las casas que había en el interior de la isla de Puerto Rico eran de esta misma construc- ción é idea, sin más diferencia que el ser por lo común los pisos y costados de tabla ; y todas las hacen sobre los troncos expresados.
"Esta idea de fabricar sus casas sobre troncos 6 postes de madera la dicta la necesidad del país, que es muy húmedo, y sus llanuras y vegas se inundan la mayor parte del año con las lluvias y crecientes de los ríos cuyas consecuencias procuran evitar, construyéndolas sobre postes elevados. Lo único que hay que admirar es que estas frágiles construcciones no sean barridas por el viento. Sin embargo, sus dueños las mueven con la mayor facilidad siempre que lo desean. Bajo de estas casas ponen un poste con ruedas y de esta manera pueden cambiar su colocación. No solamente sucede esto con las chozas de los aldeanos sino con las casas de madera construidas en los suburbios de todas las poblaciones.
"La hamaca y la fruta del calabazo eran los principales artículos que figuraban como muebles y utensilios de cocina entre los indígenas y esto ocurre también hoy entre los gibaros de raza blanca.
"El fuego lo encendían con tres palos delgados; dos ataban juntos por los extremos, el tercero lo ponían de punta sobre la unión de los otros dos, y batiéndole con las palmas de las manos al modo de un molinillo encendían lumbre con facilidad en cualquiera parte que se hallaban.
"Sus armas eran el arco, flechas y macanas, que hacían de madera muy fuerte, y le daban la figura de una hacha de mano. Eran muy diestros en tirar la flecha, aunque no usaban venenos en ellas como los Caribes. Tenían canoas para la pesca y para sus viajes de mar; algunas de ellas capaces de cuarenta á cincuenta hombres; pero todas las hacían de una pieza del tronco de un árbol, que ahuecaban con fuego y hachas
POBLACIÓN INDÍGENA. 27
de pedernal enastadas. Arboles de tales dimensiones ya no existen en Puerto Rico porque durante tres siglos y medio de destrucción los efectos se han sentido en toda la isla. En muchas partes de ella los árboles de mayor tamaño han desaparecido completamente, lo cual da por resultado grandes sequías, y sin embargo no hay un solo país donde se encuentre maderas más hermosas y útiles que en Puerto Rico.
''Dice Fray fñigo que las ocupaciones de los indios eran tan pocas como sus necesidades. Pasaban los días echados en la hamaca ó sen- tados en cuclillas sobre los talones, y sólo se movían con gusto para bai- lar, jugar ó satisfacer el hambre. Su agricultura se reducía á una corta sementera de maíz, batatas, ñames, y los plátanos, que producía la tierra, y este cuidado estaba al cargo de las mujeres. La caza y pesca pertenecían á los hombres. Comían cuantas sabandijas encontraban, y no sólo el marisco y los lagartos, sino que los murciélagos eran tam- bién plato regalado, según Fray Iñigo.
"Su religión consistía en las supersticiones que hacían á su Cerní, que esculpían y pintaban de la figura que imaginaban. Lo colocaban en todas partes y en sus casas tenían un retrete oscuro para adorarle y pedirle auxilio en todas sus necesidades. Fuera de sus pueblos tenían un adoratorio grande en donde tenían el Cerní tutelar. Allí concurrían el Cacique y los sacerdotes, que se ocultaban á las espaldas del ídolo y hablaban por su boca cuanto el Cacique les sugería. En las fun- ciones que celebraban llevaban de comer al ídolo, y sus ministros se regalaban con las ofrendas. Tenían idea de dos seres invisibles: el uno naturalmente benéfico, sin que fuesen necesarias oraciones ni votos para recibir favores; del otro temían todas sus desgracias, trabajos y cala- midades, y eran precisas las súplicas y oblaciones para mitigar sus iras. Lo miraban como enemigo de los hombres y de quien les venían todos los males. Sus ceremonias se reducían á diferentes humillaciones y á derramar ciertos polvos sobre la cabeza del ídolo, con otras prácticas supersticiosas que por tradición habían recibido de sus mayores de quienes tenían estatuas que conservaban en los adoratorios.
"Se han encontrado de tiempo en tiempo imágenes del Cerní en varias partes de la isla, sobre todo en estos últimos años. Estos ídolos, aunque varían en cuanto al carácter y á la clase de piedra de que están hechos, son por lo general de la misma naturaleza. He visto, también, algunos hechos de barro que son .algo más pequeños que los construidos de piedra. Los trabajos hechos en piedra son verdaderamente maravi- llosos, si se toma en cuenta que no conocían los habitantes el uso del hierro.
"Don José Julián Acosta, de Puerto Rico, que ha vuelto á publicar la obra de Fray íñigo con numerosas notas, describe varías de estas antigüedades que existen en su poder y manifiesta que, á la época de la conquista, los indígenas de Borinquen se encontraban en el segundo período de la edad de piedra. Dice este señor que la semejanza que
28 INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
se nota entre los imágenes del Cerní demuestran la unidad de las cre- encias religiosas, al mismo tiempo que la existencia de estos ídolos en diferentes partes, tanto en la costa como en el interior, prueba que la isla estaba habitada en todas direcciones. Cree el Sr. Acosta que en las grutas y cuevas que abundan en la isla, y que aun no han sido exploradas, se encuentran esqueletos de los indios.
44 Creían que los difuntos iban á resuscitar á un país sumamente deli- cioso en donde se gozaba de una primavera eterna, lleno de florestas pobladas de todo género de caza, regado de ríos abundantes de pescado y en donde disfrutaban de todos los bienes de la vida, acompañados de sus mujeres y de sus antepasados.
44 Cuando enfermaba el Cacique ó algún indio principal, llamaban al médico ó hihití) el cual después de muchas supersticiones ridiculas se purgaba y guardaba la misma dieta que el enfermo; y si no cumplía exactamente con ésta y demás obligaciones y moría el enfermo, los pa- rientes y amigos solían sacarle los ojos, darle de palos y otros castigos. Cuando veían que los enf ermos estaban próximos á morir, los ahogaban aunque fuesen caciques. Después de muertos los abrían y secaban al fuego; luego los enterraban en cuevas ú hoyos muy grandes, ente- rrando juntamente algunas de sus mujeres vivas, víveres para la jornada y sus armas. Después cubrían el hoyo con palos y ramas, y echaban la tierra encima sin que tocase á los sepultados.
44 Cualquiera que fuese el suceso que sobrevenía de circunstancias alegres ó melancólicas, se celebraba con el areito ó baile, que acompa- ñaba la música, canto y embriaguez. Fray íñigo escribe que el areito entre estos indios no era precisamente diversión, era ocupación muy seria é importante. Si se declaraba la guerra el areito explicaba los sentimientos que los animaban á la venganza. Si querían mitigar la cólera de su Cemi, celebrar el nacimiente de algún hijo, llorar la muerte de algún Cacique ú amigo, hacían bailes propios de las circun- stancias y sentimientos del objeto á que se dirigían. Si había algún enfermo, se hacía un baile como remedio eficaz para recuperar la salud, y si el paciente no podía resistir la fatiga del ejercicio, el médico 6 buhití danzaba por él.
4 ' Todos sus bailes eran imitación de algún asunto, y aunque la música que arreglaba los movimientos era muy simple, los bailes eran muy vivos y animados. El de la guerra era el más expresivo de todos. En él se representaban todas las acciones de una campaña completa; la partida de las tropas, su entrada en el país enemigo, las precauciones del acampamento, las emboscadas, el modo de sorprender al enemigo, la furia del combate, la celebridad de la victoria, la conducción de los cautivos, todo se representaba á los espectadores con tanto ardor y entusiasmo, que parecía combatían de veras. Conformaban los gestos, fisonomía y voces á las circunstancias respectivas del asunto, acompa- ñando siempre la música y canto.
POBLACIÓN INDÍGENA. 29
"Los instrumentos de música que asaban eran tambores de varios tamaños hechos de troncos de árboles, la macara y el güiro ó guicharo, hechos de la fruta del calabazo. Puede decirse que estos son aún los instrumentos musicales de la isla, pues no solamente se usan en los bailes de los gibaros, sino que el güiro ó guicharo (que es la cas- cara del calabazo y que se toca con un palito), se encuentran en los bailes de la mejor sociedad y acompañan al piano y á otros instrumentos modernos. Hasta las bandas militares españolas adoptaron dichos instrumentos nacionales siempre que tocaban danzas del país. Los cantos de los indias eran muy serios y aún históricos, porque en ellos se relataban los sucesos más importantes de su vida y de su país; la genealogía de sus jefes, la fecha de su muerte, su éxito en la guerra, las victorias que habían conquistado, las estaciones prósperas y adversas, etc., todo ésto era relatado en sus cantares.
UE1 areito ó baile se componía de mucha gente; unas veces bailaban hombres solos; otras, mujeres; solas otras, todos juntos, formados en dos filas, asidos de las manos y una guía que llevaba el compás y la voz, á quien respondían todos repitiendo la historia que cantaba. Mientras unos bailaban, otros daban de beber á los danzantes, dice Fray fñigo, sin parar jamás, hasta que iban cayendo embriagados; algunas veces entraban otros á ocupar el lugar que dejaban; otras, se acababa el areito con una borrachera general. Sin este motivo se entregaban á la be- bida de la chicha, que hacían las mujeres de maíz, frutas y otras cosas. También se emborrachaban con humo de tabaco que tomaban por las narices con cañutillos.
" Eran muy aficionados al juego del batey ó pelota, para el cual tenían sitios destinados fuera de los pueblos y cuando no los ocupaba alguno de los objetos referidos, solían pasar el tiempo tendidos en sus hamacas fumando y guardando un profundo silencio.
"Algunos tenían el gusto de contratar, y todos sus negocios se redu- cían á trocar sus diges y bagatelas entre sí, sin detenerse en el exceso del valor que había entre unas y otras, pues todo el precio se lo daba el antojo del que cambiaba. No tenían monedas, pesos, ni medidas. El delito más feo y el que castigaban sin remisión era el hurto, y así al que tomaba alguna cosa ajena, aun cuando fuese de corta entidad, lo empalaban vivo, dejándole así abandonado en el campo hasta que moría. Ni se reputaba por menos feo y escandaloso entre ellos inter- ceder por el ladrón para que se le remitiese ó conmutase la pena de muerte, aun cuando el mediador fuese padre ó amigo del reo; por esto quizá ocurría pocas veces el hurto."
Después de haber sometido á los indios, Juan Ponce de León proce dio á esclavizarlos según el sistema español de repartimientos y enco- miendas, como se había hecho en Santo Domingo, en Cuba, y otras colonias españolas. Como resultado de su lucha con los españoles, de las enfermedades, de la emigración á otras islas, del trabajo forzado
30
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
en las minas, y de otros motivos, la población indígena desapareció rápidamente, de suerte que en 1543 el obispo de San Juan informó al Rey de España de que sólo quedaban como 60 naturales en la isla. En la actualidad no hay traza alguna de indios; al menos no ha sido descu- bierta al levantarse el último censo. Sin embargo, en asuntos de esta clase, ningún censo puede competir con un buen observador, y por lo mismo debe llamarse la atención á lo que dice el Capitán W.S. Schuyler, en un informe fechado á 30 de agosto de 1899: "Mientras que se hacían trabajos en los caminos tuve ocasión de observar á los trabajadores, que en número de 700 á 800 venían á recibir sus salarios en Las Marías, La Vega y Añasco. El tipo indígena era muy notable entre dichos trabajadores. Aunque es verdad que en la actualidad no existe en Puerto Rico un solo individuo de pura sangre indígena, es también cierto que el tipo de esta raza puede encontrarse en los distritos mon- tañosos. En San Germán encontré una mujer cuyo color, cabello y facciones eran de un tipo indígena tan perfecto como se encuentra en el suroeste de los Estados Unidos." (Informe del General Davis, 1899, página 312.)
Población Negra.
Es probable que un cierto número de esclavos africanos fueron con los españoles en los primeros tiempos de la conquista de Santo Domingo á Puerto Rico, porque en la primera de estas dos islas se había intro- ducido algunos años antes la esclavitud. Debido á la rápida desapa- rición de los indios, se permitió en 1513 la introducción de negros esclavos en Puerto Rico mediante el pago de dos ducados por cabeza. El historiador Fray Iñigo Abbad dice que los esclavos negros fueron introducidos en la isla de la manera siguiente:
1530. 1536. 1540.
200 200 300
1550. 250
1551 150
1553 400
Por esto se ve que de 1530 á 1553 se importaron como 1,500 negros, y es probable que otros tantos fueron introducidos clandestinamente para evitar el pago de los derechos debidos.
Dice, el mismo autor que durante el siglo XVII continuaron cele- brándose contratos para la introducción de esclavos africanos, teniendo el privilegio en este negocio los genoveses, portugueses y holandeses. En algunas ocasiones también participaron en este comercio los espa- ñoles y los franceses. Entre los años de 1613 y 1621 durante el go- bierno de Don Felipe de Beaumont y Navarra, llegaron á Puerto Rico once barcos cargados de negros y es probable que durante el siglo XVII se hayan hecho otras introducciones, ya conforme á la ley, ya de una manera clandestina, puesto que al estudiar la historia de la isla se observa que durante ese siglo la población negra aumentó notable- mente en comparación con lo que había sido en el siglo precedente.
POBLACIÓN NEGRA. 31
En el siglo XVIII se verificó también un aumento de dicha pobla- ción negra debido á las reformas comerciales que estimularon el pro- greso de la isla y dieron impulso á la trata de negros.
En 1760 se firmó un contrato con Miguel de Uriarte para la introduc- ción á varios puntos de América, entre otros á Puerto Rico, de 15,000 negros.
Por una Real Cédula, fechada el 31 de octubre de 1765, la Compañía de Caracas recibió autorización para introducir 2,000 negros en aquella provincia y en la de Maracaibo, donde habían muerto á causa de la viruela muchos de los indígenas. Como estos negros fueron llevados á Puerto Rico en embarcaciones bajo banderas extranjeras, y después conducidos á Caracas bajo el pabellón español, se prohibió á la Com- pañía la exportación de mercancías en buques extranjeros que hubiesen traído negros, ó entrar en transacciones de cualquier naturaleza que pudiesen afectar á la Compañía de Barcelona, que gozaba del monopolio del comercio, ó que pudiera afectar el contrato firmado con Miguel de Triarte y sus asociados relativamente á los negros que debían ser intro- ducidos en la Isla de Puerto Rico.
Por Real Cédula de 8 de noviembre de 1765 relativa á las islas de Cuba, Santo Domingo, Puerto Rico, Margarita y Trinidad, el Rey ordenó la abolición de los impuestos y derechos que se pagaban en dichas islas por la introducción de negros esclavos, sustituyendo á dichos derechos una pequeña capitación pagable anualmente por las personas interesadas en dicho tráfico. Esta cédula contenía otras dis- posiciones que se consideraban benéficas á la agricultura de conformi- dad con las ideas económicas de la época.
El número de negros esclavos en Puerto Rico en 1765 y por cien años más fué como sigue:
1765 5,037
1794 17,500
1802 13,333
1812 17,536
1820 21,730
1827 31,874
1830 34,240
1834 41,818
1846 51,216
1860 41,736
De 1862 á 1872 el número de esclavos fué gradualmente reducido, según se ve por el censo de aquel año, que da la población total de color de la isla en 257,709 individuos, de los cuales 31,635 eran esclavos. Por estos datos estadísticos se verá que el número de esclavos aumentó rápidamente hasta 1845 y disminuyó constantemente desde aquella fecha. Esta diminución y el desaparecimiento de la esclavitud se debió á los tratados celebrados por España con Inglaterra, á las leyes y decretos promulgados por el gobierno, al sentimiento pronunciado contra la institución por todos los países civilizados, especialmente la Gran Bretaña y los Estados Unidos, y á la vigilancia de los cruceros ingleses y americanos en el mar de las Antillas.
El 22 de marzo de 1873 la asamblea nacional revolucionaria de Es-
32
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
paña dio una ley aboliendo la esclavitud en Puerto Rico para siempre, con la condición de que todos los libertados se comprometieran á contin- uar trabajando con sus amos ó con otras personas, ó con el Estado por un período de no menos de tres años. Se nombraron tres empleados por el gobierno insular para proteger los intereses de los esclavos en todos los contratos. Los artículos 3, 4, 5 y 6 de la ley disponían que se pagase una indemnización á los dueños de esclavos, basada en un cálculo que se había hecho por un cuerpo de empleados del gobierno y dueños de esclavos.
Como acontecía en otras posesiones españolas, los esclavos de Puerto Rico eran tratados humanamente por lo general, y se les concedían privilegios que no obtenían en otras partes. Entre estos figuraba el derecho de comprar su propia libertad, del cual, según se ve por los datos estadísticos, muchos se aprovecharon.
Como sucede en Cuba la población negra de Puerto Rico ha sido de gran importancia para los intereses agrícolas de la isla, especialmente para el cultivo de la caña de azúcar. Este hecho ejerció gran influencia en la ley de 1873 y dio por resultado que se insertara la cláusula que se refiere al servicio ó al trabajo bajo contratos. Haber libertado los esclavos sin esta condición habría probablemente dado resultados desas trosos para ellos mismos así como para los hacendados y otras personas que tenían necesidad del trabajo esclavo.
Chinos.
El número de chinos es tan pequeño que no hay necesidad de tomar- los en cuenta. Su presencia en la isla es esencialmente voluntaria.
Resumen de Censos Anteriores.
Relacionado con el censo actual se ha hecho un resumen de los censos pasados levantados en Puerto Rico de los cuales se tenían las cifras oficiales, y este resumen incluye los censos de 1860, de 1877 y de 1887. En cuanto al censo levantado por los españoles en 1897, no hay datos disponibles.
Censo de Puerto Rico, 1860. PORTORRIQUEÑOS BLANCOS, SEGÚN NACIONALIDAD Y RESIDENCIA.
|
Varones. |
Hembras. |
Total. |
|
|
Rftridenfcw Tmtivo» , |
151,678 1,296 1,076 281 |
145,148 561 329 40 |
296,821 1,859 1,406 321 |
|
Forasteros nativos |
|||
|
Residentes extranjeros |
|||
|
Forasteros extranjeros |
|||
|
Número total de blancos |
|||
|
154,328 |
146,078 |
300,406 |
|
TIPOS DE MESTIZOS.
RESUMEN DE CENSOS ANTEBIOBE8.
33
Censo de Puerto Rico, 1860 — Continued. PORTORRIQUEÑOS DE COLOR. SEGÚN NACIONALIDAD Y ESTADO CIVIL.
|
j Varones. |
Hembras. |
Total, j |
|
|
Número total de color |
142,089 |
140,686 |
1 282,775 ! |
|
Residentes nativos de color |
|||
|
140.386 |
189,692 |
280,078 |
|
|
Libres |
|||
|
119,459 20,927 |
120,084 19,608 |
289,543 40,535 |
|
|
Esclavos |
|||
|
Forasteros nativos de color |
|||
|
468 |
299 |
767 |
|
|
libres |
|||
|
414 54 |
236 68 |
650 117 |
|
|
Esclavos |
|||
|
Rédente" extiunJAHM d« color |
|||
|
982 |
652 |
1,634 |
|
|
libres |
|||
|
302 680 |
254 898 |
556 1.078 |
|
|
Esclavo* |
|||
|
Forasteros extranjeros de color |
|||
|
258 |
43 |
296 |
|
|
libres |
|||
|
248 5 |
40 3 |
288 8 |
|
|
Esclavo*. ..,.,.. T ,,,.,..,.., |
|||
|
PORTORRIQUEÑOS SEGÚN SEXOS. |
|||
|
Portorriqueños .. |
t 296,417 j 286,764 |
1583,308 |
|
POBLACIÓN SEGÚN ESTADO CONYUGAL Y RAZAS.
|
Solteros. |
Casados. |
Viudos. |
Total. |
|
|
Total |
483,973 |
128,326 |
25,882 |
1583,808 |
|
Blancos |
||||
|
211,400 |
78,913 |
15,098 |
800,406 |
|
|
Varones |
||||
|
112,530 98,870 |
87,155 86,758 |
4,643 10,450 |
164,328 146,078 |
|
|
Hembras |
||||
|
De color |
||||
|
222,573 |
49,418 |
10,789 |
282,776 |
|
|
Varones, libres |
||||
|
92,190 89,854 21,271 19,758 |
24,598 24,220 888 257 |
8,635 7,040 67 57 |
120,423 120,614 21.666 20,072 |
|
|
Hembras, libres |
||||
|
Varones, esclavos |
||||
|
Hembras, esclavas |
||||
POBLACIÓN SEGÚN RAZAS, ESTADO, SEXOS Y EDADES.
|
Edades. |
Blancos. |
De color. |
Total. |
||||
|
Libres. | Esclavos. |
|||||||
|
Varones. ¡Hembras. |
Varones. |
Hembras. Varones. |
Hembras. |
||||
|
De menos de 1 afio Dela7afios |
4,020 85,880 80,476 18,882 15,228 14,958 19,146 9,653 6,818 8,790 928 249 273 92 29 6 |
3,991 82,600 27,290 17,331 16,346 15,200 16,732 8,726 6,556 2,563 988 273 326 69 67 21 |
3,935 31,187 25,983 11,257 10,212 10,469 12,243 6,626 4,658 2,635 872 185 158 46 48 15 |
3,764 27,571 28,535 14,223 12,718 12,411 11,762 7,072 4,883 1,809 907 167 168 82 60 82 |
674 3,584 3,935 2,273 2,026 2,220 8,239 1,902 1,047 597 190 86 29 6 6 2 |
549 8,499 3,441 2,594 2,133 2,221 2,792 1,605 778 294 116 15 23 5 5 2 |
16,883 133,771 114,660 61,510 57,663 57,479 64,914 35,483 22,740 11,688 4,001 925 972 249 215 78 |
|
Pe 8 a 15 aflos . . T T . , - , r . |
|||||||
|
De 16 a 20 anos |
|||||||
|
De 21 á 25 afios |
|||||||
|
De 26 a 80 afios |
|||||||
|
De 31 á 40 anos |
|||||||
|
De 41 a 50 afios |
|||||||
|
De 61 A 60 afios |
|||||||
|
De 61 á 70 afios |
|||||||
|
De 71 á 80 afios |
|||||||
|
De 81 á 85 afios |
|||||||
|
De 86 á 90 afios |
|||||||
|
De 91 á 95 afios |
|||||||
|
De96ál00áflos |
|||||||
|
100 afios y mayores De todas edades |
|||||||
|
154,828 . 146,078 |
120,423 |
120,614 ' 21,666 1 20,072 1 1583,308 |
1 Incluyendo 127 personas que no se clasificaron.
8489—00 3
34
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899
Censo de Puerto Rico, 1860 — Continued. POBLACIÓN POR RAZAS, SEXOS É IN8TRÜCCIÓN.
|
Blancos. |
De color. |
Total. |
|||
|
Varones. |
Hembras. |
Varones. |
Hembras. |
||
|
Saben leer |
27,219 127,109 |
17,695 128,383 |
3,714 2,758 |
138,376 137,928 |
187,003 |
|
Ño suben leer |
396,178 |
||||
|
j Total |
154,328 |
146,078 |
6,472 |
276,303 |
1583,308 | |
1 Incluyendo 127 personas que no se clasificaron. POBLACIÓN POR RAZAS Y OCUPACIONES.
Blancos. De color.
Total.
I Clérigos
Oficiales en servicio activo . .
Oficiales jubilados
Militares en servicio activo. ,
Militares jubilados ,
Propietarios
Trabajad ores ,
Comercian tes
Manufactureros
Industriales
Maestros
Jornaleros
Pobres de solemnidad
No contribuyentes
159
874
49
11,133
117
8,855
17,395
3,091
26
871
454
18,833
853
17,993
44
12
4,563
9,642
321
6
512
15
21,775
672
17,286
159
874
49
11,177
129
13,418
27,037
3,412
32
1,383
469
40,608
1.525
35,279
Total .
80,703
54,848
135,551
Censo de 1877. POBLACIÓN DE DERECHO, SEGÚN SEXOS, RAZAS Y NACIONALIDAD.
Razas y nacionalidad.
Población total de derecho. , Residentes presentes ,
Subditos blancos españoles. .
Blancos extranjeros
Subditos mestizos españoles.
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color . Extranjeros de color
Varones. Hembras.! Total.
867,832
363,291
204,305
2,053
117,350
656
37,193
1,834
Residentes ausentes .
4,541
Subditos blancos españoles . .
Blancos extranjeros
Subditos mestizos españoles .
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color . Extranjeros de color
2,979 201 907
20 415
19
361,613 , 729,445
859,313 ¡ 722,604
198,735
1,258
119,685
637
87,531
1,467
403,040 3,311
237,035 1,193 74,724 3,301
2,300
1,295 35 682 3 274 11
6,841
4,274 236 1,589 23 689 30
POBLACIÓN DE HECHO, SEGÚN SEXOS, RAZAS Y NACIONALIDAD.
Población total de hecho . Residentes presentes
Subditos blancos españoles. .
Blancos extranjeros
Subditos mestizos españoles.
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color . Extranjeros de color
054 862,594
363,291
204,305
2,053
117,350
556
37,193
1,834
Forasteros presentes.
5,763
Subditos blancos españoles. .
Blancos extranjeros
Subditos mestizos españoles .
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color. . Extranjeros de color
3,028 500
1,278 203
571
731,648
859,313
198,735
1,258
119,685
637
37,531
1,467
3,281
1,741 92
935 57
378 78
722,604
403,040 3,311
237,035
1,193
74,724
3,301
9,044
4,769 592
2,213 260 949 261
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RESUMEN DE CENSOS ANTERIORES.
35
Censo de 1887, POBLACIÓN DE DERECHO Ó RESIDENTE, SEGÚN SEXOS, RAZAS Y NACIONALIDAD.
Razas y nacionalidad.
Varones.
Población total de derechos. Residentes presentes
896,577
391,311
Subditos españoles blancos. .
Extranjeros blancos ,
Subditos españoles mestizos.
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color. , Extranjeros de color
Residentes ausentes.
Subditos españoles blancos. .
Extranjeros blancos
Subditos españoles mestizos.
Estranjeros mestizos
Subditos españoles de color . Extranjeros de color
232,883
1,678
118,758
453
36,812
727
5,266
3,507
75
1,222
9
444
Hembras.
397,055
394,178
231,107
1,228
123,221
521
37,467
634
2,877
1,721
31
809
8
311
2
Total.
793,632
785,489
463,990
2,906
241,979
974
74,279
1,361
8,148
5,228
106
2,031
12
756
11
POBLACIÓN DE HECHO Ó PRESENTE, SEGÚN SEXOS, RAZAS Y NACIONALIDAD.
Población total de hecho. Residentes presentes
Subditos españoles blancos. .
Extranjeros blancos
Subditos españoles mestizos.
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color . Extranjeros de color
Forasteros presentes.
Subditos españoles blancos. .
Extranjeros blancos
Subditos españoles mestizos.
Extranjeros mestizos
Subditos españoles de color . Extranjeros de color
>,021 ! 399,544 798,565
391,311 | 394,178
232,883
1,678
118,758
453
36,812
727
231,107
1,228
123,221
521
37,467
7,710
4,824
15
2,092
1
773
5
5,366
8,188
10
1,599
2
566
1
POBLACIÓN DE DERECHO, SEGÚN SEXOS Y RAZAS.
POBLACIÓN DE HECHO, 8EGÚN SEXOS Y RAZAS.
Blancos . Mestizos. Negros ..
Total.
239,400 121,804 38,317
399,021
235,533 125,343
899,544
785,489
463,990
2,906
241,979
974
74,279
1,361
18,076
8,012
25
3,691
3
1,339
|
Razas. |
Varones. |
Hembras. |
Total. |
|
Blancos |
238,143 120,442 87,992 |
284,087 124,554 38,414 |
472,230 244,996 76,406 |
|
Mestizos |
|||
|
Negros |
|||
|
Total |
|||
|
896,577 |
397,055 |
793,682 |
|
474,933 246,647 76,985
798,565
36
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899. Cenao de 1887— Continued.
POBLACIÓN 8BGÚN ESTADO CONYUGAL.
|
Estado. |
Varones. |
Hembras. |
Total. |
|
Solteros |
814,536 76,156 18,695 |
298,710 75,871 28,840 |
613,246 161,627 41,985 |
|
Casados |
|||
|
Enviudados |
|||
|
Total |
|||
|
404,287 |
402,421 |
1806,708 |
|
POBLACIÓN SEGÚN SEXOS É INSTRUCCIÓN.
|
Instrucción. |
Varones. |
Hembras. |
Total. |
|
Saben leer |
5,662 57,216 841,409 |
8,851 89,651 853,919 |
14,513 96,867 695,328 |
|
Saben leer y escribir |
|||
|
No saben leer |
|||
|
Total |
|||
|
404,287 |
402,421 |
1806,708 |
|
POBLACIÓN SEGÚN EDADES Y SEXOS.
|
Edades. |
Varones. |
Hembras. |
Total. |
|
De menos de 1 aflo ..................... T,., , - |
11,278 68,095 64,957 48,979 89,083 37,182 34,256 42,048 26,638 20,772 7,614 8,890 |
10,883 65,160 61,902 45,489 46,975 88,768 88,68o 42,710 26,262 15,480 6,818 8,904 |
22,106 183,265 126,869 94,468 86,058 75,935 72,941 84,758 62,900 36,202 13,982 7,294 |
|
De 1 4 5 AflO* ... ....,,- r . - r r - |
|||
|
De 6 a 10 |
|||
|
De 11 415 |
|||
|
De 16 4 20 |
|||
|
De 21 425 |
|||
|
De 26 4 80 |
|||
|
De 31 4 40 |
|||
|
De 41 4 60; |
|||
|
De 51 4 60 |
|||
|
De 61 4 70 |
|||
|
De 70 y mayores |
|||
|
Total |
|||
|
404,287 |
402,421 |
1806,708 ( |
|
1 8,143 residentes ausentes están incluidos. POBLACIÓN TOTAL, POR SEXOS.
Varones . . Hembras .
404,287
402,421
Total 1806,708
DIbEÑO DE LA TABLA DE POBLACIÓN.
Si se comparase la tabla de población que se ha adoptado para el Censo de Puerto Rico con la tabla del censo undécimo de los Estados Unidos, se encontrará que, si bien son iguales, en cuanto al diseño general, se diferencian en cuanto al número de preguntas, y que esta ultima es la más comprehensible de las dos. Esto es muy natural y se debe al estado complejo y diverso de la población de los Estados Uni- dos, donde se hace necesario una investigación más extensa para deter- minar el estado de la población que en Puerto Rico, donde las industrias del pueblo son muy limitadas y donde la gran mayoría de la población es nativa.
1 8,143 residentes ausentes están incluidos.
TABLA DE POBLACIÓN.
37
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38
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
MÉTODO DE TABULACIÓN.
A fin de ahorrar tiempo, lo cual era importante, se resolvió que la tabulación debía verificarse á máquina y no mediante el antiguo sistema de tabulación á mano.
Como quiera que las máquinas eléctricas tabuladoras inventadas por el Sr. Hermán Hollerith se habían usado con éxito al encuadrar el undécimo censo de los Estados Unidos, y se habían de usar otra vez en el duodécimo, y como quiera que se sabía que su sistema era exacto y rápido, se adoptó. El Sr. Hollerith describe la operación como sigue:
"Primeramente se estableció la población de cada distrito de enu- meración mediante un cálculo aproximado, es decir, dos dependientes separados contaron el número de personas anotadas en cada tabla, y cuando dichas cuentas no concordaban, se hacía un tercer ó cuarto recuento, á fin de determinar la población exacta de cada distrito de enumeración.
" Entonces se preparaban tablas detalladas por medio del sistema de tabulación eléctrica. Con este fin todos los datos necesarios relativos á cada persona se expresaban por medio de agujeros hechos en ciertos lugares en un cartón por medio de un punzón de tecla.
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Diseño del cartón. |
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18 20 21 25 30 35 40 45 50 55 60 65 70 75 80 |
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TABULACIÓN. 39
" Si la notación se refería á una persona blanca, se punzaba la letra B, que significaba blanco, en tanto que se punzaba la letra N para significar negro, 6 M para expresar mestizo, Ch para indicar chino, etc. Para los varones se punzaba la letra V y para las hembras la letra H. La edad se anotaba punzando un 0 para los menores de un año, el 1, 2, 3, 6 4 para las edades respectivas, y el 5 para el grupo de 5 a 9 años de edad, etc. El estado conyugal se anotaba en la próxima división del cartón. El lugar de nacimiento se anotaba taladrando en otra división del cartón, PR para Puerto Rico, Esp para España, It para Italia, OC para otros países, etc. La ciudadanía se anotaba de una manera análoga. Para cada profesión se hacían dos agujeros según el número asignado á la profesión dada en la correspondiente clasificación de profesiones, taladrándose la NG para indicar los que no tenían ninguna ocupación lucrativa. La instrucción, asistencia á la escuela, educación y condiciones higiénicas de las moradas, extensión de las familias, etc., se anotaban de una manera semejante, taladrando las divisiones respectivas del cartón.
"En la extremidad izquierda se usaba un espacio de cuatro hileras de doce agujeros para anotar la provincia, término municipal y dis- trito de enumeración, al cual se refería el cartón. Es evidente que la combinación de dos agujeros había de ser la misma para todos los car- tones de un distrito dado, y esto se hacía por medio del sacabocados múltiple.
"Además, cada cartón estaba provisto de un doble número, uno de los cuales indicaba la hoja del distrito de enumeración especial, en el cual podía encontrarse la anotación de la persona correspondiente, y el otro indicaba la línea ó persona especial á la cual se refería el cartón. Por medio de esta clase de agujeros y de estos números, podía identifi- carse cualquiera del millón de cartones correspondientes á la población de Puerto Rico y comprobarse la corrección del taladro.
" Entonces los cartones taladrados se pasaban por las máquinas encua- dradoras eléctricas. En esta máquina se dispone una serie de conta- dores que se operan magnéticamente, según las tablas que se desee compilar, en conexión eléctrica con un medio cerrador de circuito, regu- lándose los circuitos á través de dicho medio por los agujeros que hay en el cartón de anotación taladrado, el cual se coloca en la plancha de cimiento de dicho medio de cierre de circuito.
"Los cartones relativos á un distrito de enumeración determinado se introducían uno por uno en la máquina encuadradora, que anotaba el número de los varones blancos extranjeros, los varones de color, las hembras blancas nativas, el número de los nacidos en Cuba, el de los nacidos en España, cuántos eran menores de 5 años de edad, los de 5 á 9 años de edad, etc. La suma total de los detalles de cada grupo de hechos debía ser igual al número total de cartones encuadrados, y
40 INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
por supuesto igual á la población del distrito de enumeración según el cálculo aproximado, suministrando así una tercera comprobación de la exactitud del conteo.
"Á la vez que un cartón opera los contadores, abre un comparti- miento de la caja surtidora, en la cual se coloca cuando se saca del medio cerrador de circuito. El objeto de dicho surtido es disponer los cartones á fin de facilitar la encuadración posterior, por medio de la cual se obtenían las tablas más detalladas.
" Tabulando así primeramente un grupo de datos y luego otro, con la disposición ó arreglo intermedio de los cartones, se obtuvieron las varias tablas."
|
■ |
CENSO DE PUERTO RICO, 1899. |
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3. |
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DISCUSIÓN ACERCA DE LAS TABLAS.
POBLACIÓN.
La población de Puerto Rico, según se ve por las tablas del censo actual levantado el 10 de noviembre de 1899, es de 953,243. Esto es más de las dos terceras partes de la población de Cuba en 1899, y casi igual á la población de West Virginia en 1900. Comparando este censo con los anteriores se obtiene el siguiente resultado:
Población en cada censo.
1765 44,883
1775 70,250
1800 155,426
1815 220,892
1832 330,051
1846 447,914
1860 583,308
1877 731,648
1887 798,565
1899 953,243
Según este cuadro el aumento de la población en cada década ha sido el siguiente:
Aumento de la población.
Por ciento.
1765-1775 56
1775-1800 37
1800-1815 26
1815-1832 26
1832-1846 24
Por ciento.
1846-1860 21
1860-1877 14
1877-1887 9
1887-1899 16
Las cifras anteriores muestran un aumento notable y uniforme del 56 por ciento en cada década entre 1765 y 1775, aumento que fué sola- mente de 9 por ciento entre 1877 y 1887. El aumento notable que se observa en los últimos dos censos puede ser debido á una enumeración más perfecta en 1899 que las que se habían hecho antes, aunque debe decirse que, si la proporción baja de aumento en los primeros períodos se debiese á una enumeración imperfecta, el aumento en la proporción de los habitantes apenas podría mostrar una curva tan regular.
El por ciento del aumento entre 1887 y 1899 es mucho menos que el de los Estados Unidos entre 1890 y 1900 (un 21 por ciento), pero co- rresponde al del Estado de Arkansas en la misma década.
Antes de establecer una comparación por departamentos y términos municipales entre la población de 1887 y la de 1899, aparecen cinco cambios que son dignos de mención especial. Tres de ellos son mera- mente nominales. El departamento de San Juan de 1887, en el pre- sente censo aparece como Bayamón; el término municipal de Sabana
41
42
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
del Palmar de 1887, en la actualidad es el término de Comerio, y el término de Hato Grande, en la actualidad es San Lorenzo. Dos térmi- nos, municipales no aparecen más en ningún sentido en la lista, por cuanto Ceiba se ha consolidado con Fajardo, y Luquillo se ha dividido entre Río Grande y Fajardo. Como quiera que el último cambio afecta los límites entre dos departamentos, al preparar la tabla que á continuación aparece, el término municipal de Río Grande se ha incluido en el departamento de Humacao, á fin de que la comparación resulte idéntica en cuanto al área superficial.
|
Departamento. |
Población. |
Aumento, 1887-1899. |
||
|
1887. |
1899. |
Absoluto. |
Proporción. |
|
|
Humacao (con Río Grande) |
98,214 115,926 96,991 86,096 122,862 159,311 124,165 |
100,866 127,566 111,986 99,645 147,681 203,191 162,308 |
7,652 11,640 14,995 13,549 24,819 43,880 38,143 |
8.2 10.0 15.5 16.7 20.2 27.5 30.7 |
|
Mayagüez |
||||
|
Guayama |
||||
|
Aguádilla |
||||
|
Bayamón (menos Rio Grande) |
||||
|
Ponce |
||||
|
Arecibo |
||||
|
Puerto Rico |
||||
|
798,665 |
953,243 |
154,678 |
19.4 |
|
Los límites entre estos departamentos dividen la isla por medio de líneas, extendiéndose, ya sea al norte y sur, ó hacia el este y oeste, hasta formar cuatro regiones, que pueden denominarse la oriental (departamento de Humacao), la oriental central (departamentos de Bayamón y Guayama), la de occidente central (departamentos de Arecibo y Ponce) y la de occidente (departamentos de Aguádilla y Mayagüez). Cada una de estas cuatro divisiones, con excepción de la primera, se subdivide en una parte norte y una parte sur.
Teniendo presente estos hechos, el examen de la tabla que precede muestra que los cuatro departamentos centrales aumentaron todos con mayor rapidez que cualquiera de los tres de oriente y del extremo occidental de la isla, y que de los tres departamentos que aumentaron con más lentitud, los del extremo occidental de la isla aumentaron más pronto que Humacao y de los cuatro departamentos centrales, los dos centrales de occidente aumentaron con mayor rapidez que cualquiera de los centrales de oriente. Cada departamento en la costa del norte aumentó también con más rapidez que el departamento que quedaba precisamente al sur de él, á saber: Aguádilla aumentó con mayor rapi- dez que Mayagüez, Bayamón con más rapidez que Guayama, y Arecibo con mayor rapidez que Ponce. Los tres departamentos más populosos son los en los cuales la proporción de aumento era mayor que el promedio para toda la isla.
Entre los 69 términos municipales en los cuales se subdividen estos departamentos, siete de ellos disminuyeron en población entre los años de 1887 y 1899. Como quiera que todos ellos están situados en la costa, y se extienden á lo largo de la misma, su situación sugiere que los tér- minos de la costa, considerado* en conjunto, pueden haberse aumentado
CENSO DE PUERTO RICO. 1899
POBLACIÓN.
43
con mayor lentitud que los del interior de la isla. Para poner a prueba esta hipótesis, se encontraron separadamente las poblaciones de los términos de la costa y las de los términos del interior, correspondien- tes á los anos de 1887 y 1899, habiéndose obtenido los siguientes resultados:
|
Número. |
Población en — |
Aumento. |
|||
|
1887. |
1899. |
Absoluto. |
Por ciento. |
||
|
Distritos de la costa |
40 29 |
487,704 310,861 |
573,484 879,759 |
85,780 68,898 |
17.6 22.2 |
|
Distritos del interior |
|||||
De estas cifras parece muy probable que el término medio de aumento de población en el interior de la isla ha sido mucho más rápido que el de los términos municipales de la costa. Si se hubiese prescindido de las cifras de las ciudades de la costa de San Juan, Ponce y Mayagüez, la diferencia resultante todavía sería más notable. El estado de abati- miento del desarrollo de la caña de azúcar en las Antillas, de algunos anos á esta parte, puede haber influido poderosamente para producir esta diferencia, puesto que el desarrollo y cultivo de la cana de azúcar predomina en los valles y planicies de la costa de Puerto Rico.
El área de Puerto Rico, incluyéndolas dependencias é islas adyacentes de Vieques, Culebra, Mona y Muertos, se ha medido en relación con este censo, y se ha encontrado que es de 3,606 millas cuadradas; pero, debido á las medidas inexactas en las cuales están basados todos los mapas de Puerto Rico, tiene que dejarse un margen considerable ó indeterminado para los errores que es muy probable que se hayan cometido al tomar dichas medidas.
La isla es como tres veces mayor que Long Island, que en 1890 era acaso la división insular más grande de los Estados Unidos. También es un poco mayor que la costa oriental del Estado de Marilandia (3,461 millas cuadradas).
Los tamaños relativos délas Antillas mayores son como sigue: Cuba, que es la mayor de ellas, tiene un área aproximadamente igual á todas las demás en conjunto. El tamaño de Haití, que es la segunda, repre- senta aproximadamente dos terceras partes del tamaño de Cuba, en tanto que, por otra parte, es siete veces mayor que Jamaica y ocho mayor que Puerto Rico. Además, Puerto Rico es más de dos veces mayor de la quinta isla, Trinidad, que, á su vez, es como tres veces mayor que la sexta isla, Guadalupe.
44
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
El área, población y densidad de población de los siete departamentos de Puerto Rico se presentan á continuación:
Departamento.
Guayama
Humacao
Ponce
Areclbo
Bayamón
Mayaarüez
Aguaailla
Puerto Rico
Área en millas cuadra- das.
561 413 822 621 642 407 240
Población, 1899.
111,986 88,601 203,191 162,806 160,046 127,566 99,645
3,606
953,243
Personas por milla cuadra- da.
200 214 247 261 295 313 415
264
Puerto Rico tiene 264 personas por milla cuadrada. Esta densidad de población es casi igual á la del Estado de New Jersey, el doble de la del Estado de Pennsylvania, y tres veces mayor que la del Estado de Illinois. Es más de siete veces mayor que la de Cuba, y casi el doble que la de la provincia de la Habana.
La tabla demuestra claramente la leve diferencia que existe entre los varios departamentos. Aguadilla, por ejemplo, apenas tiene más del doble de la población por milla cuadrada que Guayama. En cambio, en Cuba la provincia de la Habana tiene diez y nueve veces más habi- tantes por milla cuadrada que Puerto Príncipe. Esta uniformidad nota- ble de la densidad de población en Puerto Rico se advierte en 69 términos municipales. El distrito ipenos poblado tiene 58 personas por milla cuadrada, ó sea como el mismo número próximamente que el Estado de Indiana. La densidad de estos términos fluctúa como en una pro- porción de 264, la densidad de la isla, y se aleja de ella por un término medio de 106 unidades, ó sea un 40 por ciento de aquel número.
Al comparar la tabla que precede con una anterior que muestra la proporción de aumento en cada provincia durante los últimos doce años, se verá que los dos departamentos cuya población ha estado aumentando con mayor rapidez son dos de los tres en los cuales la densidad de población es menor del término medio en toda la isla. Esto sugiere que la uniformidad de población que ahora resulta tan conspicua no está disminuyendo, sino más bien aumentando. La tabla muestra asimismo que cada departamento á lo largo de la costa del norte está poblado más densamente que el departamento inmediata- mente al sur del mismo, á saber, Bayamón más que Guayama, Arecibo más que Ponce, y Aguadilla más que Mayagüez.
POBLACIÓN URBANA.
[Véase la Tabla IV.]
El pueblo de Puerto Rico es en su mayor parte una comunidad rural. En la isla no hay grandes ciudades, siendo la mayor San Juan, que, considerando todo el término municipal como una ciudad, tenía una
CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
POBLACIÓN DE
PUERTO RICO
POR EDADES Y SEXOS
EDADE8 «o- »oo
PROPORCIONES
A Hoan & CaBalto Lith.
POBLACIÓN URBANA.
45
población de 32,048, y Ponce, que con su puerto constituía práctica- mente una ciudad, con una población de 27,952. Estas son las únicas ciudades que tienen más de 25,000 habitantes. La próxima ciudad de magnitud es Mayagüez, situada en la costa occidental, con 15,187 habi- tantes. La única otra ciudad que pasa de 8,000 habitantes es Arecibo, que tiene una población de 8,008. La población urbana total de la isla que contienen las ciudades que exceden de 8,000 habitantes cada una es 83,195, ó solamente un 8.7 por ciento de la población de la isla. Esta es una proporción mucho menor que la de Cuba, donde las cifras correspondientes son un 32.3 por ciento, ó en los Estados Unidos, donde en 1890 la proporción correspondiente era un 29.2 por ciento.
En Puerto Rico hay 57 ciudades, cada una de las cuales tiene 1,000 ó más habitantes. La población urbana total de la isla, según esta defi- nición, asciende á 203,792, ó sea un 21.4 por ciento del número total de habitantes de la isla. Semejantes cifras en Cuba muestran un 47.1 por ciento de la población de aquella isla.
El número de habitantes urbanos en cada departamento de Puerto Rico, con la proporción que cada uno tiene con la población total del departamento, se muestra en la siguiente tabla:
Departamentos.
Aguadllla .
Arecibo
Bayamón.. Gnayama . . Humacao.. Mayagüez . Ponce
Total
Población total.
99,645 162,30* 160,046 111,986
88,601 127,666 203,191
968,248
Población urbana.
15,518 21,166 46,728 26,829 18,219 29,463 45,869
203,792
Propor- ción res- pecto del
total.
15.6 13.0 29.2 24.0 20.6 23.1 22.6
21.4
De lo que queda expuesto se verá que la proporción menor de la población urbana se encuentra en el departamento de Arecibo, donde constituye un 13 por ciento de todos los habitantes. De estas propor- ciones fluctúa hasta un 29.2 por ciento en el departamento de Bayamón. Comparada con la fluctuación correspondiente en Cuba, la fluctuación en la proporción entre los diferentes departamentos resulta pequeña.
CENTRO DE POBLACIÓN.
El centro de población de Puerto Rico ha sido calculado en cuanto á los habitantes como en 1899 y el centro del área de la isla ha sido tam- bién calculado. El centro de población es el centro de gravedad de los habitantes del país. Si Puerto Rico fuera una planicie sin peso alguno y tuviese los mismos habitantes que tenía en 1899, suponiendo que cada habitante tuviese el mismo peso, el centro de población sería el punto donde gravitarían todas las partes de la isla.
El centro del área es el mismo si substituímos millas cuadradas ó yardas cuadradas por la población. Si se considera la isla como una
46
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
superficie plana con un grosor y densidad uniformes, el centro del área sería el punto adonde todas las partes de la isla gravitaran.
El método de calcular los centros de población y del área ha sido descrito en los informes del censo de los Estados Unidos y en el infor- me del censo de Cuba, de suerte que es innecesario repetirlo ahora.
El centro de población de Puerto Rico está situado en un punto á 6.6 millas al oeste y 2.4 millas al norte del pueblo de Barros. Este punto está cerca de la extremidad sudeste del distrito de Cíales, en el departa- mento de Arecibo.
El centro del área está situado á 3 millas al norte y 2.1 millas al oeste del pueblo de Barros, de suerte que queda á 0.6 millas al norte y 4.5 millas al este del centro de población. Está situado en la parte meridio- nal del distrito de Morovis, en el departamento de Arecibo. Debido á la imperfección de los mapas de Puerto Rico, no se puede decir exac- tamente la situación de estos puntos en cuanto á latitud y longitud. El hecho de que el centro de población se encuentra un poco al sur y entre 4 y 5 millas al oeste del centro geográfico, demuestra que la parte occi- dental de la isla está más poblada que la parte oriental y que hay más habitantes en el sur que en el norte.
SEXOS.
[Véanse la» Tablas V y VI.]
En la población total de Puerto Rico, que asciende á 953,243, hay un excedente de 8,721 hembras, 6 sea un 0.9 por ciento de la población total. En 1887 el exceso de hembras en la población de derecho, sólo ascendía á 478, y en la población de hecho, el excedente de varones ascendía á 523. En 1861 había un exceso de 9,653 varones, ó sea un 1.7 por ciento déla población total. Se ve por consiguiente que la proporción de hembras aumenta lentamente. En seis de los siete departamentos en que se divide la isla, se encontró un exceso de dicho sexo. En la siguiente tabla aparece el exceso absoluto de varones ó de hembras en cada departamento, así como la relación que se advierte entre dicho exceso y la población total del departamento:
|
Departamento. |
Exceso absoluto de- |
Proporción del ex- ceso respecto de la población total. |
||
|
Varones. 1 Hembras. |
Varones. |
Hembras. |
||
|
Bayamón 7 |
3,688 2,066 1,554 1,197 533 506 |
2.2 1.6 1.4 1.2 0.6 0.3 |
||
|
Guavama .....,-- , - . - T T |
||||
|
Aguadilla |
||||
|
Humacao |
||||
|
Arecibo |
||||
|
Ponce |
723 |
0.4 |
||
|
Puerto Rico |
||||
|
723 1 « .raí |
0.9 |
|||
CENSO DE PUERTO RICO. 1899
*>"
EDADES.
47
El exceso de hembras en ningún departamento llegó al término medio del exceso de varones en la isla de Cuba (un 3.6 por ciento) 6 sea el exceso de hembras que se encontró en muchas de las otras Antillas. Como quiera que la notable desigualdad de los dos sexos es general- mente un resultado y una prueba de una emigración considerable al distrito que nos ocupa, ó del mismo, así pues una igualdad aproximada en el número de los dos sexos, se relaciona probablemente tanto con la isla considerada en conjunto, como considerada en sus varios departa- mentos, con la leve cantidad de inmigración y emigración dentro de la isla y también con la pequeña población urbana, puesto que toda po- blación urbana generalmente contiene un exceso de hembras. Los dos departamentos en los cuales la proporción de varones era mayor son precisamente los dos que están aumentando con mayor rapidez. Esto parece indicar cierta inmigración de varones á Ponce y Arecibo, pro- cedente de otras partes de Puerto Rico.
Al examinarse los varios términos municipales con referencia á la proporción de los dos sexos, se encuentra que las tres islas pequeñas adyacentes tienen un exceso de varones, pero entre los sesenta y ocho términos municipales de Puerto Rico, propiamente dicho, aparece que los distritos de la costa tenían un exceso de hembras en más casos que los del interior, como se verá por la siguiente tabla:
|
Distritos. |
Numero total. 39 29 |
Número con ex- ceso de- |
|
Varones. |
Hembras. |
|
|
Término» de la costa |
11 15 |
28 14 |
|
Términos del interior |
||
|
La isla |
||
|
68 |
26 |
42 |
Sólo una mitad.de los términos municipales del interior y como una cuarta parte de los términos de la costa tenían un exceso de varones.
En los términos municipales de la costa, sólo un 48.5 por ciento de la población se componía de varones, en tanto que en los distritos interiores había un 51 por ciento. Las tres ciudades costeras, San Juan, Ponce y Mayagüez, contenían un 48.5 por ciento de varones, ó sea una proporción igual á la de los distritos costeros considerados en conjunto. Por consiguiente, la proporción de varones en los distritos interiores era notablemente mayor que en toda la extensión de la costa.
EDADE8. [Véanse las Tablas VIII y IX.]
Probablemente el mejor modo de expresar la edad de un gran número de habitantes como los de Puerto Rico y de los Estados Unidos es tomar lo que se llama la edad media, de suerte que la mitad de dichos habi-
48
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
tantes no llegue á esa edad y la otra mitad pase de ella. Para hacer el cálculo con exactitud las tablas del censo deben presentar las edades en años separados. Una vez obtenidos estos informes es muy fácil esta- blecer en qué año de la vida se llega á la edad media. Entonces se supone que dentro de este año los habitantes estaban igualmente dis- tribuidos— esto es, que había tantas personas viviendo en la primera décima parte del año como en cualquiera otra décima parte. De esta manera se fijó la edad media de los Estados Unidos en 1890 en 21.9 años. En el presente censo de la isla de Puerto Rico la edad no se esta- blece por años separados, sino en la mayor parte de los casos por perí- odos de cinco años.1
Por tanto, para obtener la edad media ha sido necesario distribuir la población de Puerto Rico en un grupo en grupos de un año. Al hacer esto se ha considerado que el grupo de cada año guarda la misma pro- porción en Puerto Rico respecto al total de la población que en los Estados Unidos. La edad media en Puerto Rico es de 18.1 años, en Cuba de 20.7 años y en los Estados Unidos en 1890 de 21.9 años. El pueblo de Puerto Rico, por lo tanto, es más de años más joven que el de Cuba y casi 4 años más joven que el de los Estados Unidos. Aunque la edad media en Puerto Rico es mucho menor que en Cuba ó que en los Estados Unidos, es mayor que en siete estados americanos en 1890, incluyendo la mayor parte de aquellos que tiene una gran población negra. La edad media en los departamentos de Puerto Rico es como sigue:
Departamento.
Edad media.
Guayama. Arecibo. . . Humacao. Aguadilla Bayamón.
Ponce
MayagQez
17.3 17.6 17.7 17.9 18.2 18.5 19.1
La población de las siete provincias difiere comparativamente muy poco en cuanto á la edad media, siendo la diferencia en Guayama y Mayagüez menos de dos anos, mientras que en Cuba en seis provincias es de más de cinco anos y en los Estados Unidos en 49 secciones pre sentadas por el censo de 1890, no fué menos de doce años. La uni- formidad en la edad de los varios departamentos de Puerto Rico es
1 La división del grupo 15-19 á los 17 años maestra la población de edad esco- lar, 5-17, y la edad para servicio militar, 18-44. La división del grupo 20-24 da á conocer el número de los que han llegado á la edad electoral. La división del grupo 0-4 en afios separados permite hacer un estudio de la proporción entre los nacimien- tos y las defunciones durante los primeros años antes de que se hubiera hecho sentir la influencia de la emigración.
EDADES.
49
otra prueba estadística de la similaridad de condiciones económicas y sociales en la isla.
En la tabla precedente puede verse sin embargo que los tres departa- mentos de Bayamón, Ponce y Mayagüez, que son los únicos que tienen ciudades de considerable tamaño en Puerto Rico, son los tres en que la edad media asciende á su mayor grado. Puede ser que esto se deba á que la edad media en dichas ciudades es tan alta que levante la pro- porción en todo el departamento donde están situadas. Para probar este hecho se ha preparado la tabla que se verá á continuación, en la cua1 se muestra la edad media en tres ciudades, y en el resto del departamento donde existen. La población de las ciudades se denomina urbana, v la otra rural.
Departamento.
Bayamón
Mayagüez
Ponce
Puerto Rico
Edad media de—
Pobla- Pobla- ción ción urbana. rural.
22.3 21.9 22.2
16.7 18.6 17.7
Diferen- cia.
5.6 8.8 4.5
22.2
17.7
4.5
La tabla anterior demuestra que la edad media de la población rural en Bayamón, Ponce y Mayagüez es menor que la de toda la isla, pero que la edad media de las tres grandes ciudades, Mayagüez, Ponce }r San Juan, es de tres á cinco años mayor que la de los distritos rurales del mismo departamento, de donde se deduce que la tabla anterior ha establecido el hecho para el cual fué designada. La población de estas tres ciudades, tomadas como unidad, arrojan una edad media de 22.2, mientras que la edad media del resto de Puerto Rico es sola- mente de 17.7 años. La diferencia entre las ciudades y los distritos rurales en Puerto Rico es más del doble de la diferencia entre los departamentos que más divergen.
La edad media da una idea de la edad en general, idea preliminaria de los hechos existentes. En la tabla que viene á continuación se hace un análisis más detallado y se pone de manifiesto cuál es la pro- porción del número de personas en cada diez años desde el principio hasta el fin de la vida respecto á la población total de todas edades. 8489—00 í
50
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
Edad de la población de Puerto Rico comparada con la de Cuba y de los Estado» Unidos en grupos de diez años de edad.
|
Edades. |
Proporción de la población total en los grupos de edades especificados. |
||
|
Puerto Rico. |
Cuba. |
Estados Unidos (1890). |
|
|
0-9 |
30.9 22.8 18.1 11.7 7.4 5.1 2.6 .9 .4 .1 .0 .0 |
22.7 25.3 18.6 13.9 9.2 5.8 3.1 1.0 .4 .1 .0 .0 |
24.8 21.7 18.3 13.5 9.4 6.4 3.9 1.8 .4 .0 .0 .3 |
|
10-19 |
|||
|
20-29 |
|||
|
80-39 |
|||
|
40-49 |
|||
|
50-69 |
|||
|
60-69 |
|||
|
70-79 |
|||
|
80-89 |
|||
|
90-99 |
|||
|
100+ |
|||
|
De edad desconocida |
|||
|
Total |
|||
|
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Esta tabla muestra que la proporción de niños de menos de 10 anos en Puerto Rico es mucho mayor que en Cuba ó los Estados Unidos. Es también mucho niás alta que en casi todos los países de Europa, puesto que el único entre los dieciocho mencionados donde dicha población es mayor según los últimos censos,1 es Bulgaria, donde el 31.5 por ciento de la población en 1888 era menor de 10 años. No hay un solo estado americano donde, según el censo de 1890, la proporción de niños menores de 10 años es tan grande como en Puerto Rico. Si se toma como ejemplo la población de los Estados Unidos resulta que Puerto Rico contiene más niños y la misma proporción de personas á la edad de 20 años, pero menos proporción de personas en cada década sub- siguiente, hasta la edad de 80 años ó más, cuando la proporción es en apariencia la misma que en los Estados Unidos ó mayor. De personas de más de 60 años, solamente hay en Puerto Rico 40 en cada 1,000, mientras que en los Estados Unidos hay 62. Si suponemos que en ambos países los niños menores de 10 años y las personas de más de 60 son mantenidos por personas entre la edad de 10 y 70 años, hay en Puerto Rico 47 de estos individuos que dependen de otros, jóvenes ó viejos, por cada 100 personas entre la edad de 10 y 70 años, mientras que en los Estados Unidos había solamente 36.
Hay menos personas de más de 60 años en Puerto Rico que en los Estados Unidos ó en Cuba, y estos tres países tienen una proporción menor de personas de edad avanzada que cualquiera de los dieciocho países europeos. La pequeña proporción en Puerto Rico se debe en parte al rápido aumento de la población, pero también al bajo promedio de longevidad debido á condiciones poco higiénicas, á la ignorancia de aquellas medidas que contribuyen á la buena salud, y á la pobreza, todo lo cual prevalece entre ciertas clases.
1 Allgemeines Statistisches Archiv III, 472 (1894).
CENSO DE PUERTO RICO, 1899
PUERTO RICO
ESTADO CONYUGAL RAZA, NACIONALIDAD Y SEXO
|
! |
|
t j |
|
! I |
|
i j _ .. . - i |
|
i i ' |
|
: ±t ~t~ |
|
Ffli-H-i-mJ |
I I SOLTEROS
f ] CASADOS
\ ~] AMANCEBADOS
■ VIUDOS
TRABAJADORES
SEGÚN RAZAS Y NACIONALIDAD
|
* _• .■ |
||||||
|
: |
.' ■.'..' |
|||||
|
, |
y ■ » |
|||||
|
■> - t'- |
||||||
|
Ir |
| I AGRICULTURA
■ COMERCIO Y TRAN8PORTE |HH MANUFACTURAS Y MINERÍA
■ 8ERVICIO PERSONAL | | BLANCOS NATIVOS
['^ j BLANCOS EXTRANJEROS
[ | BLANCOS NATIVOS
[ 1 BLANCOS EXTRANJEROS
| 1 DE COLOR
[ ] HEMBRAS
OCUPACIONES
POR SEXOS
|
r zr h |
|
|
t.±±j |
|
|
' ? r> ff--^ |
|
|
: |
|
|
• |
L.^* .VV,-, K-J ^ |
|
,' " |
| 1 AGRICULTURA
mi COMERCIO Y TRAN8PORTE
^ ~] MANUFACTURAS Y MINERÍA
m 8ERVICIO PERSONAL
[ j SIN OCUPACIÓN
A.Ho«r»aCo.B«lto.Lith.
EDADES.
51
Se puede llevar este análisis un poco más adelante encontrando la proporción de la población en cada período de cinco años, desde el naci- miento hasta la muerte. Los resultados en comparación con los ob- tenidos en los Estados Unidos y en Cuba así como con una población estacionaria artificial, de la cual se han eliminado aquellos errores debidos á falsos informes relativos á la edad, ó á un crecimiento desigual, se encuentran en la tabla siguiente:
Edad de la población de Puerto Rico comparada con la de Cuba y de los Estados Unidos,
en grupos de cinco años.
|
Edad. |
Puerto Rico (1899). |
Cuba (1899). |
Estados Unidos (1890). |
Tabla Inglesa de vida de Farr. |
|
0-4 |
15.8 15.1 18.0 9.8 9.3 8.8 6.8 5.0 4.6 2.8 8.5 1.6 1.9 0.7 |
8.3 14.4 14.0 11.8 9.7 8.7 7.6 6.3 5.4 3.8 8.7 2.2 2.2 0.9 0.7 0 3 |
12.2 12.1 11.2 10.5 9.9 8.4 7.8 6.2 5.1 4.4 3.7 2.7 2.3 1.6 1.1 0.6 0.3 0.1 |
9.8 8.8 8.5 8.2 7.9 7.6 7.2 6.8 6.4 5.9 5.4 4.8 4.2 3.4 2.4 1.5 0.8 0.8 0.1 |
|
6-9 |
||||
|
10-14 |
||||
|
15-19 |
||||
|
20-24 |
||||
|
25-29 |
||||
|
80-84 |
||||
|
85-89 |
||||
|
40-44 |
||||
|
46-49 |
||||
|
50-54 |
||||
|
56-69 |
||||
|
60-64 |
||||
|
66-69 |
||||
|
70-74 |
0.6 0.2 |
|||
|
76-79 |
||||
|
80-84 |
0. 3 0. 3 |
|||
|
86^89 |
0.1 1 0.1 |
|||
|
90^94 |
0.1 0.1 |
|||
|
96-49 |
|
|||
|
100+ |
1 1 |
|||
|
Pe edad de^coTiocM* |
0.3 |
|||
|
Total |
||||
|
100.0 |
100.0 |
100.0 ' 100-0 |
||
El exceso de niños de que se ha hecho mención se pone de manifiesto en la tabla precedente. En cada uno de los dos primeros períodos hay como 3 niños más por 100 respecto de la población total que en los Estados Unidos — esto es, que en un promedio de 100 portorriqueños hay de 6 á 7 más niños menores de 10 años que en 100 ciudadanos de los Estados Unidos. Puerto Rico tenía una proporción mayor de niños menores de 5 años que ningún estado americano en 1890, y una pro- porción mayor de niños entre 5 y 10 años que ningún estado de los Estados Unidos en 1890, con excepción de la Carolina del Sur y Mis- sissippi. Esta gran proporción de niños demuestra que hay muchos nacimientos en la isla, y por tanto, como la población no ha aumentado con mucha rapidez por medio de la inmigración, ó ha sido afectada por la emigración, demuestra que la mortalidad es considerable.
Un examen de la tabla precedente prueba también que en la vida adulta, y especialmente en años posteriores, las proporciones pertene- cientes á los grupos de cinco años varían con mucha irregularidad en Puerto Rico. Por ejemplo, la proporción de personas entre 50 y 55 años
52
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
es mucho mayor que la proporción de personas entre 45 y 50 años. Parece natural que el numero en cada grupo durante la edad media fuera menor que el del grupo precedente; pero que esto no es así se ve claramente por la tabla anterior y se expone con más claridad en el siguiente cuadro:
Número y proporción en que la población en el grupo de cinco a?7o# fué menor que en el
grupo que le precedí.
|
Proporción |
||
|
Diferencia |
que repre- |
|
|
entre este |
senta la |
|
|
grupo y el |
diferencia |
|
|
Edades. |
grupo de cinco afios |
en el total |
|
del grupo de |
||
|
que le pre- |
cinco afios |
|
|
cede. |
que le pre- cede. |
|
|
10-14 |
-19,193 |
-13,3 |
|
15-19 |
-31,205 |
-25.0 |
|
20-24 |
- 4,673 |
- 5.0 |
|
26-29 |
- 4,210 |
- 4.7 |
|
so-ai |
-19,948 |
-23.6 |
|
35-89 |
-16, 761 |
-26.0 |
|
40-14 |
- 3,310 |
- 6.9 |
|
45-Í9 |
-17,849 |
-40.8 |
|
50-54 |
+ 6,474 |
+24.5 |
|
65-59 |
-17,541 |
-63.3 |
|
60-64 |
+ 3,056 |
+19.9 |
|
65-69 |
-11,707 |
-68.6 |
|
' 70-74 |
- 433 - 3,863 |
- 6.4 -61.8 |
|
75-79 |
||
|
80-84 |
+ 276 - 1,886 |
+11.5 -70.9 |
|
85-89 |
||
|
90-94 |
- 105 - 368 |
-13.5 -55.0 |
|
95-99 |
||
Semejante irregularidad en la diminución á medida que se avanza en anos no parece probable, y el único medio de explicarla es que se han cometido errores en los informes sobre las edades. Cuando tales errores occurren, se manifiestan en el mayor número de personas cuyas edades se representan con múltiples de 5 6 especialmente de 10. Por tanto, los grupos de cinco años que contienen un múltiple de 10 son errónea- mente aumentados y los grupos intermedios disminuidos en propor- ción. Un examen de la tabla anterior demuestra que esto es cierto con relación á la edad en Puerto Rico. En la tabla que se verá en seguida se dan otras pruebas de esta irregularidad. El número de personas en cada grupo de cinco años ha sido comparado con la mitad del número en los grupos que inmediatamente le preceden ó le siguen. Si la línea que representa la población por grupos de edades fuera una línea recta descendiente (porque una población estacionaria durante los años de la vida adulta se aproxima mucho á una línea recta) el número que se encontraría sería en cada caso 100 por ciento. Por tanto las divergencias del 100 per ciento en la tabla que viene á continuación y las divergencias en la primera columna muestran de una manera más exacta la irregularidad y los errores probables en las edades de la
EDADES.
53
población de Puerto Rico. Como medio de comparación hay columnas que se refieren á los Estados Unidos y á Cuba:
Proporción que la población en cada grupo de cinco años tiene respecto á la población del grupo que le precede y del que le sigue.
|
Edades. |
Tabla inglesa déla vida, No. 3. |
Puerto Rico. |
Cuba. |
Estados Unidos (1890). 103.2 99.6 99.2 105.2 97.0 100.6 99.6 96.6 99.2 105.6 88.4 108.6 93.6 100.0 86.8 87.0 66.2 58.4 |
|
6-9 |
84.2 96.8 100.4 100.4 100.2 100.2 100.2 100.2 100.4 100.6 101.0 101.4 101.6 100.4 95.8 86.8 69.6 60.4 |
104.5 105.2 87.6 99.8 105.4 97.7 87.7 119.6 68.6 157.6 59.9 167.9 64.3 128.3 64.3 175.0 47.1 140.0 |
128.8 109.0 95.4 97.0 101.2 100.4 97.4 107.2 83.8 123.0 73.4 144.0 60.6 128.4 53.8 167.2 42.4 146.4 |
|
|
10-14 |
||||
|
15-19 |
||||
|
20-24 |
||||
|
26-29 |
||||
|
80-34 |
||||
|
85-39 |
||||
|
40-44 |
||||
|
45-49 |
||||
|
60-54 |
||||
|
56-59 |
||||
|
60-64 66-69 |
||||
|
70-74 |
||||
|
75-79 |
||||
|
80-S4 |
||||
|
85-89 |
||||
|
90-94 |
||||
Sin tomar en consideración los primeros dos grupos y encontrando la diferencia entre cada grupo subsiguiente y las cifras en la primera columna, se obtiene un informe relativo al real 6 pretendido exceso ó deficiencia de población en ciertas edades:
Exceso (-+) ó deficiencia ( — ) de población en el grupo de edad, mencionado.
Edades.
15-19. 20-24. 26-29. 30-34. 86-89. 40-44. 46-49. 60-64. 66-59. 60-64. 65-69. 70-74. 76-79. 80-84. 85-89. 90-94
|
Puerto Rico. |
Cuba. |
Estados Unidos (1890). |
|
-12.8 |
- 5.0 |
- 1.2 |
|
- .6 |
- 3.4 |
+ 4.8 |
|
+ 5.2 |
+ 1.0 |
- 3.2 |
|
- 2.5 |
+ .2 |
+ .4 |
|
-12.6 |
- 2.8 |
- .6 |
|
+19.4 |
+ 7.0 |
- 3.6 |
|
-31.8 |
-16.6 |
- 1.2 |
|
+66.9 |
+22.4 |
+ 5.0 |
|
-41.1 |
-27.6 |
-12.6 |
|
+66.5 |
+42.6 |
+ 7.2 |
|
-47.3 |
-41.0 |
- 8.0 |
|
+37.9 |
+28.0 |
- .4 |
|
-41.5 |
-42.0 |
- 9.0 |
|
+89.2 |
+71.4 |
+ 1.2 |
|
-22.1 |
-27.2 |
- 3.4 |
|
+89.6 |
+96.0 |
+ 8.0 |
En los tres países la población en grupos de edad incluyendo un múl- tiple de 10 está en la mayor parte de los casos en exceso y en otros grupos de edad es deficiente. En Cuba la desviación de la línea después de la edad de 30 años es mayor que en los Estados Unidos, y en Puerto Rico, con pocas excepciones, es mayor que en Cuba. En los Estados Unidos, donde la edad se calcula por años separados, puede verse con facilidad que la irregularidad de la curva se debe á que se dan como personas de 30, 40 y más años, las que todavía no han llegado á estas
54
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
edades. Esto es más común en las clases no educadas. La tabla pre- cedente demuestra que en las dos Antillas españolas esto es más común que en los Estados Unidos y que en Puerto Rico se observa más que en Cuba. También se encontrarán diferencias entre los tres países en dicha tabla.
Lo dicho puede someterse á prueba con un solo caso. En la Tabla IX se ha dado el número de personas de 20 años de edad así como el de aquellas de 21 á 24. En la tabla de la vida de Farr, el número de personas de 20 años es un 20.3 por ciento del total en el grupo 20-24. En los Estados Unidos la proporción para ambos sexos es un 20.7 por ciento, pero como los varones gustan de decir que han llegado á la edad de votar, es decir, á los 21 años, es mejor comparar las cifras de Puerto Rico para este grupo con las de las hembras en los Estados Unidos. De todas las hembras 20-24 en los Estados Unidos, un 22.4 por ciento declararon haber llegado á la edad de 20 años. En Puerto Rico, por otra parte, de todas las personas de 20-24 un 33.6 por ciento declararon tener 20 años. Esto confirma la explicación que ya se ha dado de que los portorriqueños dieron su edad en números redondos como un múltiple de 10, mucho más que lo hicieron los americanos en 1890.
El tanto por ciento de la población total de cada departamento que pertenece á cada grupo de cinco años se ve en la tabla siguiente:
Proporción de la población total en el período de edad especificado.
|
Edades. |
Ag-uadilla. |
Arecibo. |
Bayamón. |
Guayama. |
Humacao. |
Mayagüez. |
Ponce. |
|
0-4 |
16.2 15.2 13.0 9.6 8.9 8.5 6.8 4.9 4.7 2.7 3.5 1.7 2.0 0.8 0.7 0.3 0.3 0.1 0.1 |
15.9 15.8 13.2 9.7 9.2 8.9 6.9 5.0 4.6 2.5 3.3 1.4 1.8 0.6 0.6 0.2 0.2 0.1 0.1 |
15.8 14.9 12.9 9.9 9.3 9.0 6.6 5.1 4.5 2.9 3.2 1.7 2.0 0.8 0.7 0.3 0.2 0.1 0.1 |
16.7 15.7 13.2 9.5 9.0 8,7 6.6 4.7 4.5 2.6 3.4 1.6 1.9 0.6 0.6 0.2 0.3 0.1 t>.l |
16.5 15.1 13.3 9.4 8.7 8.4 6.4 4.9 4.6 3.1 3.6 1.7 2.1 0.8 0.7 0.2 0.3 0.1 0.1 |
14.7 13.9 12.8 10.3 9.5 8.7 7.0 5.2 5.0 3.0 3.7 1.8 2.1 0.8 0.7 0.3 0.3 0.1 0.1 |
15.3 |
|
6-9 |
14.9 |
||||||
|
10-14 |
13.0 |
||||||
|
15-19 |
9.9 |
||||||
|
20-24 |
9.8 |
||||||
|
25-29 |
9.2 |
||||||
|
30-34 |
6.8 |
||||||
|
35-39 |
5.0 |
||||||
|
40-44 |
4.6 |
||||||
|
45^49 |
2.8 |
||||||
|
50-54 |
3.5 |
||||||
|
55-59 |
1.5 |
||||||
|
60-64 |
1.8 |
||||||
|
65-69 |
0.6 |
||||||
|
70-74 |
0.6 |
||||||
|
75-79 |
0.2 |
||||||
|
80-84 |
0.3 |
||||||
|
85-89 |
0.1 |
||||||
|
90-94 |
0.1 |
||||||
|
95-99 |
|||||||
|
100+ |
|||||||
|
De edad descono- cida |
1 |
||||||
|
Total |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
Esta tabla arroja alguna luz sobre la que se ha expuesto antes (pági- na 53) y muestra la edad media por departamentos. Por ejemplo, según la tabla anterior aparece que la edad media en Mayagüez era más de medio año mayor que en cualquier otro departamento. Por la tabla presente se ve que Mayagüez tiene una proporción menor que cualquier
CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
EDAD MEDIA.
55
otro departamento de niños de menos de 15 años y una proporción mayor de personas de cada período de edad con excepción de uno entre los años de 30 y 60. La edad media de la población depende de la proporción de niños de menos de 15 años. Esto se ve por la tabla que á continuación se publica, en la cual aparecen los departamentos según la edad media y se da la proporción de niños de menos de 15 años en comparación con la población total:
Departamentos.
Gnayama , Arecibo . . , Humacao Aguadilla. Bayamón ,
Ponce
Mayagüez.
|
Proporción |
|
|
Edad media. |
de la pobla- ción de menos de 15 |
|
afios. |
|
|
17.3 |
45.6 |
|
17.6 |
44.9 |
|
17.7 |
44.9 |
|
17.9 |
44.4 |
|
18.2 |
43.6 |
|
18.6 |
43.2 |
|
19.1 |
41.4 |
Se observará que los departamentos que tienen una población de una edad media baja son por lo regular los que tienen una gran proporción de niños, mientras que aquellos donde la edad media es elevada tienen una proporción mucho menor de niños.
Al mismo tiempo hay que considerar que la alta edad media de las ciudades de Puerto Rico se debe á la pequeña proporción de niños de menos de 15 años. Tratando la población de estas ciudades como una unidad, se observa que los niños de menos de 15 años representaban allí solamente el 32 por ciento de la población total de las ciudades, mientras que en el resto de Puerto Rico estos niños eran el 44.9 por ciento, lo cual es una diferencia entre las ciudades y los distritos rurales de 12.9 per ciento, ó tres veces la diferencia entre los dos departamentos más separados.
Edades y sexos. — En Puerto Rico la edad media de los varones es 17.5 años y la de las hembras 18.6, lo cual quiere decir que estas últimas eran más de un año mayor que los varones, mientras que en los Estados Unidos en 1890 los varones eran cuatro quintos de año mayores que las hembras y en Cuba eran más de dieciocho meses mayores. Cada sexo era mucho más joven que en Cuba y los Estados Unidos.
56
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
En la tabla que viene á continuación se pone de manifiesto la edad superior del sexo femenino, en cuya tabla se expone la proporción del número total de cada sexo en un grupo de cinco años en comparación con el total de la población:
|
Edades. |
Proporción de- |
Exceso de- |
||
|
Varones. |
Hembras. |
Varones. 1 Hembras. |
||
|
0-4 |
16.3 15.4 13.8 9.1 8.8 8.4 6.6 5.1 4.7 2.9 3.4 1.8 1.8 0.8 0.5 0.2 0.2 0.1 0.1 |
. 15.3 14.7 12.3 10.5 9.7 9.3 6.9 4.9 4.6 2.7 3.5 1.5 2.1 0.6 0.7 0.2 0.3 0.1 0.1 |
1.0 .7 1.5 |
|
|
5-9 |
||||
|
10-14 |
||||
|
15-19 |
1.4 .9 .9 .3 |
|||
|
20-24 |
||||
|
25-29 |
||||
|
30-34 |
||||
|
85-89 |
.2 |
|||
|
40-44 |
.1 .2 |
|||
|
45-49 |
. : |
|||
|
¡50-54 |
.i |
|||
|
55-59 |
.3 |
|||
|
60-64 |
.3 |
|||
|
65-69 |
.2 |
|||
|
70-74 |
.2 |
|||
|
75-79 |
||||
|
80-84 |
.1 |
|||
|
85-89 |
||||
|
90-94 |
i |
|||
|
95-99 |
1 |
|||
|
100+ |
||||
|
De edad desconocida |
> |
|||
|
Total |
||||
|
100.0 |
100.0 |
■ |
||
|
1 |
Se ve por la tabla anterior que en Puerto Rico una gran proporción de los varones sobre las mujeres es de menos de 15 años, pero esta diferencia está compensada con el hecho de que entre las mujeres hay una proporción mayor de 15 á 30 años. La edad media de las mujeres mayor que la de los hombres se debe á la falta de proporción en el número de niños varones, y en apariencia de mujeres entre los adultos jóvenes. Después de la edad de 30 años la proporción entre los dos sexos per- manece casi lo mismo. Según la tabla parece, sin embargo, que la proporción de varones es mayor en los períodos de 55 á 59 años, y 65 á 69 años, mientras que entre las mujeres es mayor en los períodos de 50 á 54 años, 60 á 64, 70 á 74 y 80 á 84. Esta diferencia puede atri- buirse á la falta de exactitud con referencia á las mujeres de Puerto Rico. Como se ha dicho antes un número considerable que no están incluidos en un período que contiene un múltiple de 10, aparece como perteneciendo á este período y como esto afecta á las mujeres más que los varones, ha desequilibrado en la tabla el cálculo relativo á los hechos durante las edades más avanzadas. En orden á determinar si esta hipó- tesis es correcta se ha preparado la siguiente tabla según el método ya explicado:
CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
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4
RAZAS.
57
Proporción que forma la población en cada período de cinco años del término medio arit- mético de la población en los próximos periodos más jóvenes y mayores de edad.
|
Edades. |
Varones. |
Hembras. |
|
2&-29 |
108.1 98.4 90.6 117.6 70.2 148.3 67.4 143.1 63.5 114.8 62.9 135.8 |
112.3 96.7 84.7 121.7 66.7 167.5 52.8 195.0 46.5 162.9 46.7 198.4 |
|
80-84 |
||
|
35-89 |
||
|
40-44 |
||
|
45-49 |
||
|
50-64 |
||
|
66-59 |
||
|
60-64 |
||
|
66-69 % |
||
|
70-74 ? |
||
|
75-79 |
||
|
80-84 |
||
Un examen de esta tabla prueba que las mujeres se apartan más que los varones del número normal de 100 por ciento, y que esta diferencia entre los dos sexos, aunque es constante, es relativamente insignificante hasta la edad de 50 años, pero se hace más notable en adelante.
Pueden encontrarse pruebas confirmatorias examinando cuál de los sexos es más aficionado á anunciar su edad como de 20 años exacta- mente. En una población estacionaria, como un 20.3 por ciento de todas las personas entre las edades de 20 á 25 tienen realmente 20, pero en Puerto Rico un 32.3 por ciento de los varones y un 34.8 por ciento de las hembras de 20-24 se anunciaron como de 20 años. Según parece, la tendencia de las mujeres á contestar en números redondos aun en esta edad es más caracterizada que la de los hombres.
Puede decirse con seguridad que los errores relativos á la edad, al menos en la edad media, son más comunes entre las mujeres de Puerto Rico. Cuando estos errores ocurren en edad avanzada, lo probable es que haya exageración en lo que se dice respecto á la edad. Por ejemplo, en los Estados Unidos en el año de 1890, entre 100,000 per- sonas de color, 128 pretendían tener 90 años 6 más, pero entre 100,000 personas blancas solamente 45 pretendían haber llegado á la edad de 90 años 6 haber pasado de ella, y sin embargo es claro que los blancos . viven más que los negros. Como las mujeres viejas en Puerto Rico parecen tener la inclinación de dar sus edades en múltiples de 10, es muy probable que exageran las mismas, y de allí que haya tantas mujeres de 70 años ó más. Al mismo tiempo como la experiencia demuestra que en los países civilizados las mujeres tienen mayor vita- lidad, puede considerarse exacto el hecho de que la proporción de mujeres de edad avanzada es correcta, aunque las cifras del censo exageran la diferencia.
RAZAS.
[Véanse las Tablas V, VII, y IX.l
En cuanto á las razas, la población de Puerto Rico aparece dividida por el censo en dos clases principales, los blancos puros y los que no lo son.
58
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
En la tabla siguiente se dan las cifras correspondientes á ambas razas:
|
Número. |
Propor- ción. 61.8 38.2 . |
|
|
Blancos |
689,426 363,817 |
|
|
De color |
||
|
Total |
||
|
953,243 |
100.0 |
|
Las palabras "de color" que se encuentran en la tabla anterior incluyen unos pocos chinos (75) y muchas personas de raza mezclada, lo mismo que negros puros. Más de las tres quintas partes de la pobla- ción de Puerto Rico se compone de blancos y como dos quintas partes son negros puros 6 personas de color. En la siguiente tabla se da la proporción de blancos y negros en otras Antillas como punto de comparación:
|
País. |
Fecha del censo. |
Proporción. |
|
|
Blancos. |
De color. |
||
|
Jamaica |
1891 1891 1891 1891 1891 1881 1897 1899 1899 |
2.3 4.0 6.0 8.1 8.6 25.3 38.4 61.8 66.9 |
97.7 96.0 94.0 91.9 91.4 74.7 61.6 38.2 83.1 |
|
Islas de Sotavento |
|||
|
St.Vincent1 |
|||
|
Islas Caicos |
|||
|
Barbados |
|||
|
Bahamas 2 |
|||
|
Bermudas l |
|||
|
Puerto Rico |
|||
|
Cuba |
|||
1 Según el Statesman'B Yearbook de 1899.
* Las cifras de las razas no aparecen en el censo de 1891.
Estas son las Antillas donde fué posible obtener datos relativos á las razas. La tabla muestra que Cuba y Puerto Rico tienen una mayoría considerable de blancos, lo que no acontece en las otras islas, puesto que los negros son más numerosos que los blancos en todas ellas con excepción de las Bermudas y las Bahamas, que quedan al norte de la zona donde se produce la cana de azúcar. En todas las demás islas los negros son diez veces más que los blancos. Las otras Antillas tienen una proporción menor de blancos que cualquier estado americano, pero hay varios de estos últimos que en 1890 tenían un número menor de blancos que Puerto Rico en 1899. La siguiente tabla lo demuestra:
Estados que tienen una proporción menor de blancos que Puerto Rico.
Carolina del Sur
Missiflsippi
Louisiana
Georgia
Alabama
Florida
Virginia ,
Puerto Rico
Proporción de blancos respecto de la pobla- ción total,
40.1 42.3 49.9 53.3 55.1 57.5 61.6 61.8
RAZAS.
59
Todos los estados de la Unión Americana sobre el Atlántico desde Virginia hasta Louisiana, con excepción de la Carolina del Norte, tienen una proporción menor de blancos en su población que Puerto Rico.
Los mejores informes que es posible obtener acerca de la relación numérica de las razas de Puerto Rico en tiempos pasados se encuen- tran en el artículo escrito por Delitsch, que ha servido para compilar la siguiente tabla:
|
Fecha del informe. |
Población total. |
Blancos. |
De color. |
Proporción. |
|
|
Blancos. |
De color. |
||||
|
1802 |
163,192 188,014 280,622 802,672 323,838 857,086 583,308 731,648 798,565 890,911 |
78,281 85,662 102,432 150.311 162,311 188,869 1300,406 411,712 474,933 m 573. 187 |
84,911 97,852 128,190 152,361 161,527 168,217 282,775 319,936 823,632 (?)317,724 363,817 |
48.0 |
52.0 |
|
1812 |
46.8 53.2 44. 4 55. 6 |
||||
|
1820 |
|||||
|
1827 |
49.7 50.1 52.9 61.5 56.3 59.5 64.3 61.8 |
50.3 49.9 47.1 48.5 43.7 40.5 35.7 38.2 |
|||
|
1830 |
|||||
|
1836 |
|||||
|
1860 |
|||||
|
1877 |
|||||
|
1887 |
|||||
|
1897 |
|||||
|
1899 |
953,243 i 589.426 |
||||
i Incluyendo 127 personas cuya raza no estaba especificada.
La proporción de blancos fué más baja que en ninguna otra época y la de negros más alta en 1820, cuando solamente las cuatro novenas partes de la población era blanca. Desde entonces la proporción de blancos ha tendido á ascender, aunque no con regularidad. Probable- mente en Puerto Rico, como acontece en Cuba y en los Estados Unidos, ha habido alguna variación en cuanto á la exactitud de los datos estadísticos. Cuando ocurrían errores á este respecto eran más comunes entre los negros que entre los blancos. La irregularidad que se nota en los por cientos anteriores puede atribuirse en la falta de exactitud en los censos. Sin embargo, estas cifras muestran un verda- dero cambio en la población, puesto que la proporción de blancos se ha levantado en ochenta años de cuatro novenas partes á tres quintas.
Al considerar el número y la influencia que ejercen en Puerto Rico las personas de raza blanca, no se debe tomar en consideración sola- mente á las que pertenecen puramente á dicha raza, porque muchos de las llamadas gentes de color llevan en sus venas bastante sangre blanca. Quizá el modo mejor de hacer la estadística es averiguar la propor- ción que las personas de raza mezclada tienen con la población total de raza negra. Según el último censo, cinco sextas partes (83.6 por ciento) de la población total de color aparecía como de raza mezclada. Las cifras relativas á este particular no pueden obtenerse con exactitud por medio de censos, y hay que mirar con sospecha esta clase de datos. Sin embargo, los resultados alcanzados en el presente caso son probable- mente de bastante importancia y pueden considerarse como los obte-
60
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
nidos en otras Antillas y en los Estados Unidos, según se manifiesta en la siguiente tabla:
|
Pala. |
Fecha del censo. |
Número total de color. |
Personas de raza mezclada. |
Propor- ción de raza mez- clada. |
|
StVincent1 |
1891 1890 1891 1891 1891 1891 1899 1899 |
81,559 7,638,860 122,653 621,176 166,698 4,397 520,400 863,817 |
554 1,182,060 23,820 121,955 43,976 1,369 270,805 804,852 |
1.8 14.8 19.0 19.6 26.4 31.1 52.0 83.0 |
|
Eetados UnidOH |
||||
|
Islas de Sotavento |
||||
|
Jamaica |
||||
|
Barbados |
||||
|
Islas de Turcos y Caicos |
||||
|
Cuba |
||||
|
Puerto Rico |
||||
1 Cifras tomadas del Statesman's Year-Book, 1899.
Cinco sextas partes de la población de Puerto Rico parece tener 6 pretende tener sangre blanca en sus venas. Esto acontece en Cuba solamente en la mitad de la población de color, en Jamaica en la quinta parte y en los Estados Unidos en la séptima parte. Según datos estadísticos apoyados por el testimonio de personas competentes, parece que las gentes de raza mezclada son más numerosas en Cuba y en Puerto Rico que en las otras Antillas ó en los Estados Unidos, y más numerosas en Puerto Rico que en Cuba.
En la siguiente tabla se verá la proporción de las personas de raza mezclada en comparación con la población total de color según los cen- sos que se han consultado:
|
Fecha del censo. |
Población total de color. |
Mulatos. |
Proporción de mula- to». |
|
18021 |
71,578 79,806 106,460 120,487 127,287 819,936 323,632 317,724 368,817 |
55,164 63,983 86,269 95,480 100,430 240,701 246,647 241,900 804,352 |
77.1 80.2 81.0 79.2 78.9 75.2 76.2 76.1 83.6 |
|
1812» |
|||
|
1820» |
|||
|
1827» |
|||
|
1830» |
|||
|
1877 |
|||
|
1887 |
|||
|
1897 |
|||
|
¡ 1899 |
|||
i Cifras tomadas de " Flínter's State of Puerto Rico," é incluyen solamente las personas libres de color y no las esclavas.
Durante el siglo, de las tres cuartas á las cinco sextas partes de la población libre de Puerto Rico han pretendido tener en sus venas sangre de las dos razas. Aunque supongamos que en 1802 los 13,333 esclavos de Puerto Rico hayan sido de pura sangre negra, los mulatos habrían ascendido á dos terceras partes del total de la raza de color, 6 sea un 65 por ciento. En la columna donde se da la proporción se ve que los mulatos pueden haber aumentado desde 1877, pero un examen de las cifras muestra en aumento aparente en el período de dos anos 1897-1899 de 16,239 blancos y de 46,093 de color. El aumento de la raza de color fué el balance de un aumento de 62,452 mulatos y una diminución de 16,509 negros. Que en el término de dos anos los blancos
RAZAS.
61
hayan aumentado un 2.8 por ciento y los mulatos un 25.8 por ciento, mientras que los negros disminuyeron un 21.6 por ciento, es contra las probabilidades estadísticas. Es más probable suponer que un cierto número de personas de color que no fué contado en el censo de 1897 apareció en el de 1899 y que otros que fueron nombrados como negros en 1897 aparecieron como mulatos en 1899. Por lo tanto no es posible obtener datos exactos de la tabla precedente con relación al aumento de mulatos durante el siglo. Sin embargo lo que sí se manifiesta es que la pura raza negra ha perdido terreno en favor de la mezclada, y que las dos juntas lo han perdido en cuanto á la blanca.
En la tabla que viene á continuación se da el número y proporción de blancos y de negros en cada departamento según el presente censo. Á fin de llamar la atención á la distribución geográfica de las dos razas, los departamentos han sido arreglados según el orden de diminución en la proporción de blancos:
Departamento.
Aguadilla . A recibo... Mayaguez.
Ponce
Guayama . Bayamón . Humacao .
Total
Número absoluto.
Blancos. De color.
85,296 125,059 82,044 121,187 56,805 i 78,228 I 40,805
589,426
14,347 37,249 45,522 82,004 55,181 81,818 47.696
363,817
Proporción.
Blancos. De color.
85.6 77.1 64.3 59.6 50.7 48.9 46.1
61.8
14.4 22.9 35.7 40.4 49.3 51.1
38.2
A cualquiera que conozca la situación de estos departamentos, le parecerá claro que la proporción de blancos es mayor en los departa- mentos occidentales y menor en los orientales. En Aguadilla, la pro- porción de blancos es la misma que en Kentucky, mientras que en la extremidad oriental de Puerto Rico es lo mismo que en Louisiana. En general la proporción de blancos es mayor en los departamentos del norte. Cuando se va del oeste al este y del norte al sur, la pro- porción de negros aumenta.
Si los 69 términos municipales se dividieran en dos clases, 40 de los cuales tienen costa al mar, y 29 no la tienen, y se comparara la proporción de blancos en cada uno, se vería que en los 29 distritos interiores los blancos se encontraban en una proporción del 66.3 por ciento de la población y en los 40 distritos de la costa solamente en la proporción de un 58.8 por ciento. Como los distritos que quedan en el interior gozan de una temperatura más fresca, parece que la población blanca es más numerosa en ellos que en otras partes de la isla.
En San Juan la proporción de blancos (47.6 por ciento) es mucho mayor que en los vecinos términos municipales de Río Piedras (38 por ciento) 6 Carolina (39.1 por ciento), pero algo menor que en Bayamón (51.1 por ciento). En las otras dos grandes ciudades, Mayagüez y
62
INFORME SOBKE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
Ponce, la proporción de blancos en cada ciudad es menor que en el resto del término municipal.
Mayagüez . Ponce
Proporción
de blancos
en la
ciudad.
59.8 55.3
En el resto
del
término.
68.2 62.2
Por lo que parece la gente de color se encuentra en mayor número en las ciudades. La diferencia en este respecto entre la capital y las otras dos ciudades se debe probablemente al gran número de blancos de origen extranjero nacidos en San Juan.1
Razas y sexos. — En la siguiente tabla se ven las proporciones de los dos sexos en las dos razas y de las tres clases de gentes de color descritas por el censo:
|
Número. |
Por ciento. |
Por ciento en Cuba. |
||||
|
Varones. |
Hembras. |
Varones. |
Hembras. |
Varones. |
Hembras. |
|
|
Blancos |
294,195 178,066 29,122 148,878 66 |
295,231 185,751 30,268 155,477 9 |
49.9 48.9 49.0 48.9 88.0 |
50.1 51.1 51.0 51.1 12.0 |
53.5 48.4 47.7 .46.3 98.8 |
46.5 51.6 52.3 53.7 1.1 |
|
De color |
||||||
|
Negros Mestizos Chinos Total |
||||||
|
472,261 |
480,982 j 49.5 |
50.5 |
51.8 |
48.2 |
Hay un pequeño exceso de hembras sobre varones en Puerto Rico, cosa parecida á lo que sucede en algunos estados de los Estados Unidos sobre el Atlántico, por ejemplo, New Hampshire, Connecticut, Nueva York y Maryland. Esta condición difiere en mucho de lo que acontece en Cuba. Nótase principalmente este exceso de mujeres entre la raza mezclada. Otro tanto ocurre en Cuba, pero tanto entre los negros como entre los de raza mezclada la proporción entre los dos sexos está más equiparada, numéricamente hablando, en Puerto Rico que en Cuba.
Razas y edades. — Al analizar las cifras correspondientes á la edad, el término edad media fué explicado, así como el método de hacer los cálculos. Esto permite establecer la diferencia entre las dos razas como se ve en la tabla que viene á continuación. Con el objeto de hacer comparaciones se incluyen las cifras correspondientes á Cuba y á los Estados Unidos:
Edad media.
|
Puerto Rico. |
Cuba. |
Estados Unidos (1890). |
|
|
Blancos |
18.3 17.8 |
20.5 21.6 |
22.4 18.3 |
|
De color |
|||
1 2,872 comparados con 754 en Mayagüez y 1,182 en Ponce.
RAZAS.
63
La tabla pone de manifiesto que la juventud de la población de Puerto Rico ya mencionada se aplica á ambas razas. Los blancos de Puerto Rico son como dos años más jóvenes que los de Cuba y cuatro años más jóvenes que los de los Estados Unidos. La raza de color en Puerto Rico es un poco más joven que la de los Estados Unidos, medio año, pero cerca de cuatro años más joven que la de Cuba, donde por una curiosa anomalía los negros son más viejos que los blancos. Aunque no es este el lugar en que se debería insistir sobre las cifras corres- pondientes al censo de Cuba, puede mencionarse, sin embargo, el hecho de que los chinos y africanos de edad avanzada en la mencionada isla son la causa principal, si no la única, de dicha anomalía.
Dondequiera que una raza 6 clase social se conserva por el exceso de nacimientos sobre las defunciones, ó sea por un aumento natural y no por inmigración ú otros medios, es una indicación de poca vitalidad y de corta vida, una edad media baja. Donde la población aumenta de una manera muy rápida, esta deducción puede no ser exacta pero la explicación no es aplicable á Puerto Rico.
En la tabla siguiente se verá la composición de las dos razas en Puerto Rico, Cuba y los Estados Unidos, según períodos de cinco años:
Proporción de la población total de la raza especificada en cada periodo de edad.
|
Edades. |
Puerto Rico. |
Cuba. |
Estados Unidos. |
|||
|
Blancos. |
De color. |
Blancos. |
De color. |
Blancos. |
De color. |
|
|
C-4 |
15.8 14.8 12.9 9.8 9.4 8.9 6.9 5.1 4.7 2.8 3.4 1.6 1.9 .7 .6 .2 .3 .1 .1 |
15.8 15.4 13.3 9.8 9.1 8.7 6.5 4.8 4.6 2.7 8.6 1.6 2.0 .7 .7 :! .1 .1 |
8.2 14.6 14.2 11.7 10.4 9.2 7.9 6.6 5.4 8.7 8.1 1.9 1.6 .7 .5 :? |
8.5 14.0 13.5 10.7 8.5 7.7 6.9 5.8 5.5 4.0 4.7 2.7 3.4 1.3 1.3 .4 .6 .1 .2 .1 .1 |
12.0 11.8 10.9 10.3 9.9 8.5 7.6 6.3 6.2 4.5 8.8 2.8 2.4 1.7 1.2 .7 .3 .1 |
13.9 14.5 13.7 11.6 9.8 7.7 5.7 5.6 4.2 3.7 3.1 1.9 1.8 1.1 "? :43 .1 .1 |
|
6-9 |
||||||
|
10-14 |
||||||
|
15-19 |
||||||
|
20-24 |
||||||
|
25-29 |
||||||
|
80-34 |
||||||
|
35-39 |
||||||
|
40-14 |
||||||
|
45-49 |
||||||
|
60-54 |
||||||
|
55-59 |
||||||
|
60-64 |
||||||
|
65-69 |
||||||
|
70-74 |
||||||
|
75-79 |
||||||
|
80-84 |
||||||
|
85-89 |
||||||
|
90-94 |
||||||
|
96-99 |
||||||
|
100+ |
||||||
|
De edad desconocida.. |
||||||
|
Total |
||||||
|
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
100.0 |
|
Por la tabla precedente se ve que antes de la edad de 20 anos las gentes de color se encuentran en mayor número en Puerto Rico que los blancos, pero de dicha edad á los 50 años los blancos están en mayor número. En edad más avanzada otra vez los negros sobre- pasan á los blancos. Supongamos dos grupos, uno de 10,000 blancos y el otro de 10,000 negros, y una distribución de edad entre ellos según la proporción que existe en Puerto Rico para estas dos razas. El grupo negro tendría 108 niños más, bajo la edad de 15 años, y 17 más
64 INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RTCO, 1899.
personas de más de 50 años. El grupo blanco tendría 125 más entre los 15 y los 50 años, 6 sea en los años de la vida en que el hombre produce más. Si suponemos que estas cantidades son correctas y que las personas de menos de 15 años y de más de 65 dependen para su subsistencia de otras personas entre esas dos edades, resulta que en Puerto Rico 1,000 blancos, hombres y mujeres, deben sostener un promedio de 837 personas jóvenes y viejas de la misma raza, al mismo tiempo que L,000 negros deben sostener 874 personas de su raza, ó sean 37 más. Esta diferencia se debe casi enteramente á la mayor propor- ción de niños entre los negros.
La tabla anterior muestra también por medio de la concentración de 50, 60, 70, 80 y 90 que la gente de color en sus contestaciones son menos correctos que los blancos en cuanto se refiere á la edad. La mayor proporción de gentes de color mayores de 50 años, según se ve en las tablas, es probablemente un error. Los negros, tanto mujeres como hombres, al tratar de la cuestión de edad, tienden á exagerar cuando han pasado de la edad media, y esto probablemente compensa la proporción menor de gentes de color en edad avanzada.
NACIONALIDAD. IVéanse las Tablas V, VII, X y XI.]
Según el censo, el número de personas de naturaleza extranjera es de 13,872, ó sea como el 1.5 por ciento de la población total. Hay pocos lugares en el hemisferio occidental donde la proporción de indígenas es tan grande y la de extranjeros tan baja como en Puerto Rico. Aun en los Estados del Sur de los Estados Unidos se encuentra una proporción de extranjeros mucho mayor, aunque ocho de estos estados tenían una proporción menor que Puerto Rico. En las otras Antillas la proporción de extranjeros varía del 2 por ciento en la Bar- bada á cerca de un ±5 per ciento en Trinidad, mientras que en Cuba es como siete veces más que en Puerto Rico.
De los extranjeros, 11,422 eran blancos, ó sea el 1.9 por ciento de toda la población blanca, y 2,450 eran de color, ó sea el 0.6 por ciento de toda la población negra.
Del número total de extranjeros, 5,935, ó sea el 43 por ciento, se encontraban en tres ciudades, San Juan, Ponce y Mayagüez, lo cual demuestra la tendencia general de los extranjeros á establecerse en las ciudades.
Del número total de los individuos nacidos en países extranjeros, 7,690, ó sea el 55 por ciento, más de la mitad, nacieron en España. Estos eran casi en su totalidad de la raza blanca. Había 1,542 hispano- americanos, de los cuales 1,194 llegaron de otras Antillas. El número de ciudadanos de los Estados Unidos era de 1,069. De África había 427 individuos, de los cuales 258 eran negros. Estos son probablemente los últimos restos de los antiguos esclavos. No había más que 68 chinos.
INSTRUCCIÓN.
65
VARONES DE EDAD ELECTORAL, SEGÚN SU LUGAR DE NACIMIENTO,
RAZAS É INSTRUCCIÓN.
[Véase la Tabla XII.]
Esta tabla proporciona un estudio de la población de Puerto Rico de edad electoral, clasificada por razas, nacionalidad y grado de instruc- ción, con el fin de determinar la influencia que en ella ejerce el con- stituir el poder leer y escribir en una condición para ejercer el sufragio.
El elemento de nacionalidad extranjera en Puerto Rico es insigni- ficante en cuanto á su número y proporción, y está uniformemente distribuido. Entre los varones de edad electoral, sólo un 3.8 por ciento era de nacimiento extranjero, habiendo un 2.8 por ciento de
La clasificación con arreglo al lugar de nacimiento y por la ciu- dadanía muestra que ambas son prácticamente iguales. La población nacida en España ó en otros países, representada en la isla, con pocas excepciones, conservaba su ciudadanía extranjera. Por estas razones se ha creído innecesario publicar las tablas extensas y complicadas que se requieren para representar tanto la ciudadanía como el lugar de nacimiento.
En las siguientes tablas los varones mayores de 21 años de edad están clasificados como blancos y de color, y los blancos nacidos en Puerto Rico, en España y en otros países. Entonces cada uno de estos grupos se clasifica bajo los siguientes encabezamientos:
No saben leer ni escribir. Saben leer pero no escribir. Saben leer y escribir. Con instrucción superior.
En la siguiente relación ha de entenderse que los analfabetos son los que no saben leer ni escribir, siendo así que el resto se considera que sabe leer y escribir.
Los varones de edad electoral en Puerto Rico ascienden á 201,071. Clasificados según el lugar de nacimiento y razas, ascendían al siguiente número:
|
Número. |
Propor- ción. |
|
|
Blancos nacidos en Puerto Rico |
120,296 6,602 2,104 78,010 |
69.8 2.8 1.0 86.8 |
|
Blancos nucidos **n Kspafia |
||
|
Blancos nacidos en otros países |
||
|
De color |
||
De los portorriqueños blancos había 35,397 que sabían leer y
escribir, los cuales formaban un 29.4 por ciento de toda esta clase.
De los de color había 12,576 que sabían leer, 6 sea un 17.2 por ciento
de todos los de color. Por consiguiente, según esta clasificación, el
8489—00 5
66
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
número de los que tenían derecho á votar en la isla sería de 47,973, 6 sea un 25 por ciento de los varones nativos mayores de 21 años, y un 24 por ciento de todos los varones mayores de dicha edad. Así, pues, el sufragio se limitaría como á una cuarta parte de los varones de edad electoral.
Pasaremos ahora á tomar en consideración primeramente el efecto de semejante prescripción sobre el pueblo de los varios departamentos. La siguiente tabla muestra la proporción de varones mayores de 21 años de edad, clasificados por lugar de nacimiento y razas.
Proporción según lugar de nacimiento y raaos.
Aguadilla Areclbo . . Bayamón. Guayama. Humacao. Mayagüez Ponce
|
Españole*. |
Otros ex- tranjeroe. |
De color. |
Nativos de ambas razas. |
|
2.0 |
0.5 |
13.0 |
97.6 |
|
2.6 |
.4 |
22.8 |
97.0 |
|
5.6 |
2.1 |
48.1 |
92.8 |
|
2.1 |
.5 |
46.5 |
97.4 |
|
1.5 |
.7 |
52.8 |
97.8 |
|
2.5 |
1.0 |
83.4 |
96.5 |
|
2.8 |
1.5 |
88.8 |
96.2 |
La última columna está formada mediante la adición de las columnas 1 y 4, en la suposición de que todos los de color son nativos, suposición que es prácticamente correcta.
Se ve, pues, que los portorriqueños blancos varían desde un 44.2 por ciento en Bayamón hasta un 84.5 por ciento en Aguadilla; que los españoles varían en una proporción de un 1.5 por ciento en Humacao hasta un 5.6 por ciento en Bayamón, y que los demás extranjeros varían en una proporción de un 0.4 por ciento en Arecibo hasta un 2.1 por ciento en Bayamón. Débese la alta proporción de españoles y otros de nacimiento extranjero en este departamento al hecho de que, por supuesto, contiene la ciudad grande é importante de San Juan. La proporción de gente de color varía desde un 13 por ciento en Aguadilla hasta un 52.3 por ciento en Humacao, siendo así que este último departa- mento tiene cuatro veces más proporcionalmente que el primero. La proporción de los varones mayores de 21 años de edad, incluyendo los de color, naturales del país, era menor en Bayamón, donde sólo' ascendía á un 92.3 por ciento, y la proporción mayor se encontró en Humacao, donde asciende á un 97.8 por ciento. Con excepción de Bayamón, ningún departamento contiene más de un 3.8 por ciento de extranjeros, siendo así que Ponce contenía esta proporción, Mayagüez un 3.5 por ciento, en tanto que las otras provincias contenían menos de un 3 por ciento cada una.
CENSO DE PUERTO RICO, 1899
PUERTO RICO
ESTADO CONYUGAL, POR RAZAS SEXOS Y EDADES.
BLANCOS VARONES HEMBRAS
~! — ' — ! — í — H"
+— L
TTTT
EDAOE8
De 65 y mayores 55-64
35-44
30-34
25-29 2024
16-19
DE COLOR VARONES HEMBRAS
T
!'¡i
\ \ CASADOS
f, ^ AMANCEBADOS
H VIUDOS
T"
EDADES
De 65 y mayores 55-64
45-54
35-44
30-34 25-21» 20-24 15-19
ANoing CoBaIío Lith.
INSTRUCCIÓN.
67
La siguiente tabla muestra el número de personas blancas y de color que saben leer y escribir en cada departamento, con la proporción de los que saben leer y escribir respecto del total de dicha clase:
Número y proporción de los que saben leer y escribir.
|
Blancos nativos que De color que saben saben leer y escribir. ' leer y escribir. |
Extran- jeros que saben leer y escribir. |
Proporción de los que saben leer y escribir respecto d* todos los varones de edad elec- toral. |
||||
|
Número. Proporción. |
Numero. |
Proporción. |
||||
|
Aguadilla Arecibo |
8,684 5,648 5,206 8,664 2,487 6,179 8,580 |
20.5 22,4 85.5 82.0 80.0 85.0 88.4 |
589 979 8,808 1,289 1,240 1,968 8,258 |
20.1 12.6 20.7 12.3 12.9 21.1 18.9 |
448 816 2,894 549 865 864 1,583 |
28 22 88 24 22 82 80 |
|
Bayamón Gaayama Humacao Mayagüez Ponce |
||||||
Vemos, pues, que entre los blancos nativos la proporción de los que saben leer y escribir respecto de los varones blancos nativos mayores de 21 años de edad, varía desde un 20.5 por ciento en Aguadilla hasta un 35.5 por ciento un Bayamón. Aparece que Aguadilla y Arecibo tenían una proporción pequeña de los que saben leer y escribir, y todos los demás departamentos contienen un 30 ó más por ciento de dicha clase.
Entre los de color encuéntrase la proporción más pequeña de los que saben leer y escribir en el departamento de Guayama, donde sólo ascendía á un 12.8 por ciento; ó, lo que es lo mismo, de cada 8 no llegaba á 1 el número de los que sabían leer. De esta cifra varía hasta un 21.1 por ciento en Mayagüez, en la extremidad occidental de isla. En este lugar, de cada 5 individuos más de 1 sabía leer.
La quinta columna representa el número de los que saben leer y escribir de los nacidos en España y en otros países. Estas cifras se presentan aquí para los fines de la comparación con los que saben leer y escribir de los nativos, y muestran que el número de estos últimos es mucho mayor. En verdad el único departamento en el cual el número de los nativos no es muchas veces mayor que el de extranjeros es Bayamón, y en dicho departamento la proporción de estos últimos es de 3.5 á 1.
La última columna presenta la proporción que, con arreglo á una clasificación de grado de instrucción, el número de verdaderos votantes tendrá respecto del número total de varones nativos mayores de 21 años. Esta proporción varía desde un 22 por ciento en Arecibo y Humacao hasta un 33 por ciento en Bayamón, y por consiguiente, este departamento tiene la satisfacción de poseer la proporción menor de analfabetos entre su población nativa.
En las ciudades de San Juan y Ponce se encuentra reconcentrada
68
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
una parte considerable del elemento extranjero de la isla, y es aquí, si es que en algún punto sucede esto, donde la restricción del sufragio á los que saben leer y escribir proporciona una ventaja á los extranjeros. Por consiguiente, conviene examinar las condiciones predominantes en estas dos ciudades.
La siguiente tabla muestra, en las ciudades de San Juan y Ponce, el número de personas de 21 años y mayores de dicha edad que saben leer entre los blancos nativos de la isla, los blancos españoles, los blancos nativos de otros países, y los de color.
Blancos nativos
Españoles
Nacidos en otros países De color
San Joan instruidos.
1,925 1,100
Ponce instruidos.
2,190 409
1,265
Aparece, pues, que en la ciudad de San Juan los blancos y los de color nativos excede cada clase el número de los extranjeros, en tanto que juntos exceden á los extranjeros en una proporción aproximada de 2.5 á 1. En Ponce esta proporción es aun mayor, por cuanto el número de los blancos nativos es tres veces mayor que el de los extranjeros, al paso que el de los de color es dos veces mayor que el número de dicho elemento.
ESTADO CONYUGAL.
[Véanse las Tablas XIII, XIV, XV y XVI.]
El censo clasifica la población en cuanto al estado conyugal en tres grupos — solteros, casados y viudos. Como la iglesia católica romana no permite el divorcio, no aparece el número de personas divorciadas.
Hay otra clase de personas en Puerto Rico, lo mismo que en Cuba, que son las que viven en relaciones conyugales sin haber contraído matri- monio. Esta clase, que es muy numerosa, no solamente en las Antillas sino en muchos de los países hispano-americanos, debe probablemente su existencia al hecho de que en dichos países la única sanción legal para el matrimonio es la que da la iglesia católica, y los gastos que ocasiona la ceremonia matrimonial han sido motivo para que muchos traten de evadirla. Esta clase de uniones, que en los Estados Unidos tienen hasta cierto punto carácter legal, no lo tienen en Puerto Rico, Cuba 6 los otros países hispano-americanos, y los hijos que resultan de ellas son mirados como ilegítimos. Se ha tratado de distinguir y tabular los miembros de esta clase de uniones, y, aunque los resultados probablemente no son exactos, no carecen de cierta importancia, al menos en cuanto se refiere á fijar el mínimum de esta clase de gentes.
La población de Puerto Rico en cuanto se relaciona con las condi-
E8TAD0 CONYUGAL,
69
ciones conyugales, estaba distribuida como sigue entre estas cuatro clases en relación al número total de habitantes de la isla:
Solteros 69.7
Casados 16.6
Amancebados 8. 8
Viudos 4.9
100.0
Los solteros. — De la población total de Puerto Rico cerca de siete décimas partes (69.7 por ciento) pertenece á la clase soltera. Esta proporción, que es muy grande, comprende un gran número de niños. Excluyendo á estos y tomando sólo en consideración aquella parte de la población mayor de 15 años, se encuentra que el 45.9 por ciento de la población adulta es de solteros. Incluyendo a los amancebados, el promedio de los solteros mayores de 15 años asciende á 61.7 por ciento. Estas proporciones son también muy grandes, mucho mayores que en el mayor número de los países de la tierra. La proporción correspon- diente en los Estados Unidos en 1890 era de 36.9 por ciento.
La siguiente tabla muestra la proporción correspondiente en* la mayor parte de los principales países de la tierra:
País.
Hungría1
México
Francia
Italia
Estados Unidos....
Dinamarca
Alemania
Inglaterra y Qales.
Austria
Suecia
Países bajos
Suiza
Bélgica
Isla del Turco
Guatemala3
Escocia
Fecha del censo.
Propor- ción de la
pobla- ción sol- tera 15+ .
1890 1896 1886 1881 1890 1890 1890 1891 1890 1890
1890 1891
1891
23.2 84.9 S6.3 86.5 86.9 36.7 88. 3 89.6 40.4 40.7 40.8 42.8 48.9 43.9 44.7 45.2
País.
Chile
Puerto Rico»
Neuva Zelandia ..
Costa Rica
Argentina
Queensland
Irlanda
Honduras inglesa.
Cuba»
Islas de Sotavento
Barbada
Puerto Rico*
Trinidad*
Cuba*
Martinica
Fecha del censo.
Propor- ción de la
pobla- ción sol- tera 15+.
1885
1891 1892 1895 1891 1891 1891 1899 1891 1891 1899 1891 1899 1894
45.3
45.9
46.4
47.6
47.9
48.3
60.8
51.4
53.4
57.7
61.5
61.7
63.5-
66.6
78.5
1 La base de población es de 16+. * La base de población es de 14+. 3 Exclusas las personas amancebadas. « Inclusas las personas amancebadas. 6 Exclusos los indios orientales.
En adelante las personas que viven amancebadas, lo mismo que las casadas y viudas, serán separadas de las solteras. Además, por lo que hace á la nacionalidad, solamente se tomarán en cuenta los blancos y los negros nacidos en el país, puesto que el elemento blanco extranjero forma una parte insignificante de la población.
70
INFORME EL SOBRE CENBO DE PUERTO RICO, 1899.
La tabla siguiente muestra la proporción de personas solteras entre la población blanca y de color:
Proporción.
Blancos nativos * 68. 6
Varones 71. 5
Hembras 65.8
De color 71.4
Varones 72. 1
Hembras 70. 6
Según se ve, los varones están relativamente en una proporción mayor en las dos razas, especialmente entre los blancos.
En la tabla que viene á continuación se ve la distribución de los sol- teros según las edades, sexos, y razas, según los promedios totales en los diversos grupos de edades:
Proporciones de solteros.
|
Edades. |
Blancos nativos. |
De color. |
||
|
Varones. |
Hembras. |
Varones. |
Hembras. |
|
|
De 15 á 19 |
99.0 82.1 49.8 29.9 19.5 13.7 10.2 8.6 |
88.7 54.9 83.4 24.9 19.5 17.1 16.2 15.8 |
98.1 80.0 51.6 34.9 24.7 20.1 16.5 19.0 |
89.1 61.1 41.9 86.4 31.1 30.6 32.4 36.0 |
|
De 20 á 24 |
||||
|
De 25 4 29 |
||||
|
De 80 4 34 |
||||
|
De 35 a 44 |
||||
|
De 45 4 54 |
||||
|
De 55 4 64 |
||||
|
De 66 y mayores |
||||
En las mismas edades la proporción de solteros entre los varones es en edad temprana mayor que las de las mujeres. Esto se nota en los blancos hasta la edad de 35 anos, cuando la proporción de mujeres solteras aparece mayor. Entre las personas de color llega hasta la edad de 30 años más allá de cual la proporción entre las mujeres es mayor.
Entre los blancos nacidos en el país, tanto mujeres como hombres, %la proporción de la clase soltera disminuye constantemente en todas las edades, pero entre la gente de color llega á su mínimum y luego aumenta otra vez. El mínimum entre los varones de color se encuen- tra entre los 55 y 64 años y entre las mujeres entre los 45 y 54 años. Esto se debe sin duda alguna, según se verá más tarde, al hecho de que el amancebamiento es mucho más común entre los negros que entre los blancos, y que cuando esta clase de uniones termina con la muerte de una de las partes, la otra figura como soltera y no como viuda. La distribución de la clase soltera entre los diversos departa- mentos de Puerto Rico muestra gran uniformidad, pues la proporción de solteros en comparación á la población varía de 68.5 hasta 71.5 por ciento, encontrándose esta última proporción en el departamento de Bayamón, donde se halla la ciudad de San Juan.
CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
ESTADO CONYUGAL.
71
En la siguiente tabla se dan los promedios en los diversos departa- mentos:
Proporción de solteros.
Humacao 69.8
Mayagüez 68.4
Ponce 70.3
Agttadilla 68.5
Arecibo 68.5
Bayamón 71. 5
Guayama 69. 9
El hecho de que el departamento de Bayamón contiene una propor- ción mayor de solteros que cualquiera de los otros departamentos, indica que la proporción de solteros es mayor en los distritos urbanos que en los rurales. Esto se demuestra con el hecho de que en tres de las más grandes ciudades de Puerto Rico, tomadas colectivamente, la proporción de solteros era del 71 por ciento, mientras que en el resto de la isla, que puede ser considerado como la sección rural, la propor- ción era de un 69.6 por ciento.
Los Casados. — En esta discusión se van á tomar en cuenta dos grupos de personas casadas, á saber: los que están legalmente casa- dos, según la iglesia, y los que viven en amancebamiento. De ambos se tratará en conjunto y separadamente.
La proporción que los legalmente casados representan, con respecto á la población total, es de un 16.6 por ciento ó sea como una sexta parte. La proporción de los que vivían en amancebamiento era como de un 8.8 por ciento, ó sea algo más de la mitad de los casados legal- mente. De donde se deduce que la proporción de los amancebados y casados era de un 25.4 por ciento. Esta es una proporción muy pequeña, menor que la que existe en cualquier país europeo y mucho menor que la que había en los Estados Unidos en 1890, cuando era de no menos del 35.7 por ciento.
En la siguiente tabla se da la proporción de casados y amancebados en cada una de las siete provincias de la isla:
Departamento.
Aguadilla .
Arecibo
Bayamón.. Guayama. . Humacao. . Mayagüez . Ponce
Casados.
! Amance- i bados.
20.8 19.1 15.2 15.2 13.5 17.7 15.2
5.4 7.3 8.8 10.4 12.3 8.2 9.9
Sama.
26.2 26.4 24.0 25.6 25.8 25.9 25.1
Resulta, pues, que aunque hay considerable variación en la propor- ción de casados en los diversos departamentos, variación que va del 13.5 por ciento en Humacao al 20.8 por ciento en Aguadilla, esta dife- rencia se compensa casi en su totalidad con las correspondientes diferen- cias en la proporción de los que viven amancebados, que va de 5.4 en Aguadilla, donde la proporción de los casados es mayor, al 11.3 por ciento en Humacao, donde la proporción de los casados es menor, de
72
INFORME SOBRE EL CENSO DE PUERTO RICO, 1899.
donde resultan las cifras que aparecen en la cuarta columna, las cuales exponen la proporción de los que viven legítimamente casados y de los que viven en amancebamiento, siendo casi la misma en todos los depar- tamentos. Además es de notar que aquellos departamentos en que la proporción de casados es más pequeña, como por ejemplo en Bayamón y Ponce, son los que contienen las únicas dos grandes ciudades de la isla, San Juan y Ponce. Esta diferencia entre los distritos urbanos y rumies aparece aun más clara cuando se observa que la proporción de casados en las tres ciudades de San Juan, Ponce y Mayagüez juntas, es de un 14.6 por ciento; en el resto de la isla, que puede considerarse como la región rural, la proporción es de 16.8, mientras que la propor- ción de los amancebados es lo mismo en las ciudades que en los distritos rurales.
Clasificados según las razas aparece que la proporción de los casados y de los amancebados es menor entre los blancos que entre los negros, mientras que la proporción de las dos clases juntas es mayor entre los blancos que entre la gente de color, según se ve por la siguiente tabla:
|
Casados. |
Amance- bados. |
Total. |
|
|
Blancos nativos |
19.1 12.0 |
7.0 11.8 |
26.1 28.8 |
|
De color |
|||
Según se ve, la proporción de los casados y los amancebados entre la raza negra es casi igual.
Clasificando los casados y los amancebados según el sexo, así como según la raza, se obtienen los resultados que se exponen en la tabla siguiente:
|
Casados. |
Amance- bados. |
Suma. |
|
|
Blancos nativos: Varones |
18.6 19.5 12.0 11.7 |
7.1 7.0 11.8 11.7 |
26.7 26.5 23.8 23.4 |
|
Hembras |
|||
|
De color: Varones |
|||
|
Hembras |
|||
Se ve, pues, que la proporción de mujeres blancas casadas es algo mayor que la de los hombres, mientras que la proporción de amanceba- dos es casi igual. Entre la raza de color la diferencia es muy insigni- ficante en ambas clases.
ESTADO CONYUGAL.
73
Clasificando á estas clases por edades, así según la raza y el sexo, obtienen los siguientes resultados:
se
|
Casados. |
Amance- bados. 0.6 7.4 17.4 21.2 21.2 16.1 10.1 6.0 4.4 15.0 19.6 19.1 14.1 7.0 2.8 1.1 1.3 12.9 28.4 83.4 86.2 28.8 21.6 14.6 6.4 22.6 81.6 31.6 26.8 14.6 7.8 2.8 |
Los dos. |
|
|
Varones blancos nativos: De 15 á 19 años |
0.4 10.0 81.8 46.2 54.1 59.6 60.5 54.6 6.8 28.9 48.5 48.5 50.0 42.0 30.0 17.1 0.5 6.8 19.1 29.7 85.1 42.3 46.8 42.5 4.3 15.4 24.2 27.0 29.7 29.0 21.6 12.4 |
0.1 17.4 48.7 67.4 76.3 75.7 70.6 60.6 11.2 43.9 63.1 65.6 64.1 49.0 32.8 18.2 1.8 19.7 47.5 63.1 71.3 71.1 68.4 67.1 10.7 88.0 65.8 68.6 56.5 48.5 29.4 15.2 |
|
|
De 20 & 24 afios |
|||
|
De 25 á 29 años |
|||
|
De 80 á 34 afios |
|||
|
De 85 á 44 afios |
|||
|
De 45 á 64 afios |
|||
|
De 55 4 64 afios |
|||
|
De 65 anos y mayores |
|||
|
Hembras blancas nativas: De 15 & 19 afios |
|||
|
De 20 á 2 |